Celuloide: La noche de los lápices y Obi-Wan Kenobi

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixHay que ver de todo, si un sector de la sociedad menosprecia el cine independiente es porque no ha explorado lo suficiente, si por otro lado desacreditamos las producciones de los grandes estudios por el simple hecho de ser comerciales es porque nos cerramos a las novedades. El equipo del cine independiente defiende su propuesta ya que es más original, profunda, con mayor calidad artística y no se deja llevar por la taquilla. El equipo del cine comercial refiere que los del otro grupo son aburridos, pretenciosos, con propuestas de ritmo lento y carente de acción, con actores poco reconocidos. Hay que reconocer que existe el cine chatarra y el cine gourmet pero hay directores o propuestas que han sabido equilibrar muy bien los ingredientes para ofrecer un platillo nutritivo a la audiencia. Por ejemplo ¿Quién puede negar que en Star Wars está presente la influencia de Akira Kurosawa o la atmosfera de Sergio Leone? Si nos ponemos a discutir cual cine es mejor no nos alcanzarían los argumentos para favorecer a uno u otro equipo.  Es por eso que en el Celuloide hablaremos de dos propuestas muy distintas: La noche de los lápices y la recién estrenada Obi-Wan Kenobi.

La noche de los lápices es una película Argentina de 1986 dirigida por Héctor Olivera basada en una historia de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez. La última dictadura Argentina ocurrió entre los años del 1976 al 1983. Comparable con la masacre estudiantil ocurrida en el México del 68, en el país argentino la producción nos relata los hechos que llevaron a los líderes estudiantiles a ser secuestrados, torturados, desaparecidos. La dictadura había suspendido el boleto estudiantil que apoyaba la economía de los alumnos, la paranoia respecto a las ideologías de izquierda y el despertar de una juventud deseosa de reivindicar sus derechos fueron el pretexto para lo que se vendría después. La policía encapuchada irrumpía en las casas de los estudiantes para secuestrarlos amagando a los padres de familia con armas. Eran llevados a centros clandestinos con el fin de interrogarlos y torturarlos para sacarles información respecto a supuestos grupos insurgentes. Así trataban de apagar el fuego los dictadores que veían en los jóvenes una amenaza para su naciente poder. La película nos acerca a lo vivido por aquellos valientes jóvenes y lo que intentaron hacer sus familiares para recuperarlos, al final pocos regresarían a casa.

Separador - La Chicharra

En el caso de Obi-Wan Kenobi es una serie producida por Disney y dirigida por la canadiense Deborah Chow reconocida por haber participado ya en The Mandalorian y en series de televisión como Mr Robot y La bella y la bestia. Han pasado algunos años desde que ganaron los Sith y Obi-Wan se mantiene retirado, lleno de culpas y negando su naturaleza Jedi. Se maneja ese tipo de atmosfera donde el héroe quiere mantenerse alejado del combate pero los problemas lo persiguen y lo obligan a usar su espada de nuevo. Para mi gusto el encuentro entre Obi-Wan y Darth Vader ocurre demasiado temprano y sin ser cien por ciento aprovechado se reduce a hacer énfasis en la brecha que existe entre las habilidades del villano y su ex maestro ya jubilado. El reino de Darth Vader con sus paisajes de lava y la obscuridad recuerdan a los símbolos del cristianismo respecto a lo que se considera como el mal. Por ahí los uniformes al régimen nazi y la arquitectura a la era del fascismo de Mussolini. Los Jedis recuerdan un poco a los apóstoles como revolucionarios que crecen a la sombra del imperio que podrían representar a los romanos. La serie recurre a sus personajes más emblemáticos para mantener viva la llama de la saga como son: Obi-Wan, Darth Vader, la princesa Leia. El papel de la mujer en estas nuevas series ha ocupado un peso mayor, tal vez  por eso se han olvidado un poco de Luke y se centran en el desarrollo de la princesa. Otra cuestión a resaltar es que no escuchamos la característica marcha imperial, eso ha quedado un poco en el pasado. La aparición de Flea en los primeros episodios es entretenida pero da la sensación que faltan personajes que le den un aire nuevo a la saga, en lo personal me enfada un poco la actitud de mártir del personaje de Obi-Wan.

 

Recomiendo La noche de los lápices es una película que nos recuerda las heridas, las sombras, las deudas sin cobrar que nos dejó la dictadura no solo en Argentina sino en varios países de Latinoamérica. Obi-Wan Kenobi es entretenida pero da la impresión que falta algo más, no consigue renovar algo que supo hacer muy bien The Mandalorian o Rogue One, los personajes de soporte que rodean a los personajes clásicos no terminan por atraparnos.

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