De mente abierta y lengua grande: Las 3 sandías

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Chef Juan Angel | @chefjuanangel

– ¡Ahh jijo’ela jinjurriaaaa, qué chulada!-
– ¡Ve nomá’, salió jodona la vaca pa´parir!-
– Mira Gume, yo nomás te voy a decir una cosa, en la junta que viene, ¡va a haber pedo en el ejido!
– ¿Ya jupieron que la María anda vendiendo el poder ejidal?-
– ¡Aaaah verás qué atrabancado salió el potrillito!, el otro dilla tumbó al pariente-
– ¡Ojalá vengan pronto las aguas! ¡Están muy caras las pacas!-

Exactamente a un lado del pozo que estaba en “El Aguajito”, recalaban de lunes a viernes los más comunicativos de la Capital del Mundo para iniciar la sesión, cada uno comentaba un tema de actualidad relacionado con el campo y sus tierras, después, entre todos sacaban hebra del hilo, y no solo eso, tejían largos telares con tan abundante palabrerío que actualizaba el resumen informativo diario de la comarca. Recién embezaba a bajar el sol; Ramón “El Tecolote”, Gume, Candelario “de la Pancha” y Ramón “de la Vieja” tomaban asiento en pacas, piedras, troncos de leña o en la tierra bajo la sombra de un pino chiflador (una especie alta, irregular y frondosa de color verde cenizo) que también protegía del calor los medios tambos dispuestos como bebederos de las vacas.

– Miraaa nomás quién va llegando-
– Ni pa´que nos metimos a la milpa de Nico a robar….mmmmjjm.. digo, a tomar unas prestadas-
– Pásale a lo barrido Javier-

Javier “Pita”, hijo de Miguel “Pita”, llegó caminando mientras sostenía fuertemente 2 sandías gigantes, una con cada brazo, apoyándolas en sus caderas -Ahh qué Javier, échatelas pa´cá- Candelario tomó una por una y las sumergió en el refrescante bebedero de las vacas, junto a otra que ya estaba flotando en el agua, para que tomaran buena temperatura antes de partirlas.

-¿Y qué andaban haciendo en las tierras de Nico pues?, si las mejores sandías las tiene Miguel “Pita”- dijo Javier irónicamente mientras se reía entre dientes. A 400 metros de aquella reunión vespertina estaba un sembradío propiedad de Nicolás, un personaje que no era requerido en dichas reuniones exclusivas; lo que sí era requerido eran sus sandías para, llegado el momento, partirlas y aumentar la intensidad de la conversación. En aquella ocasión, Ramón “El Tecolote” había sido el designado para cruzar el cerco de alambre de púas, esconderse detrás de un pickup abandonado en medio de la maleza y correr en pos de un par de sandías.

-Ueeeeeeeeeeepppp léperos, ¿quién anda ahí? – Con la vista cansada, y mientras le acomodaba el sombrero al espantapájaros, Nico vio que la hierba se movió, agarró una piedra y aventó un peñascazo; Ramón salió corriendo, dejó un trozo de camisa en el cerco por tratar de pasar con las dos sandías y en ese momento le alcanzó una piedra que lo decontroló, soltando la más grande…

-Noo’mbreee, me hubieran visto cortando el sandillón que les traje, enfrentito de Nico, me dijo “toma otra”, pero no quise verme avorazado- explicó “El Tecolote” mientras acariciaba la sandía que ya estaba flotando en el agua cuando llegó Javier.

– Órale pues, hay que partirlas, ya se me está secando la boca y queda mucho por hablar- Gume rebanó la sandía que crujió gloriosamente chispeando su camisa y pantalón; era una sandía perfecta, de un rojo intenso y un dulzor que le restaba importancia a las molestas semillas. Aquella tarde, los problemas y discusiones se disolvieron con el dulzor de 3 sandías, igual que durante todos los veranos, cuando aparecía el “Pepon”, nombre que le daban los antiguos griegos, quienes la utilizaban como diurético y tratamiento contra el golpe de calor en los niños.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *