Celuloide: Frankenstein
Por Jesús Ricardo Félix
Corría el año de 1816 en Ginebra Suiza, un helado verano reunía a varios jóvenes escritores matando el tiempo en la villa de Lord Byron. Se encontraban presentes aparte del anfitrión: Percy B. Shelley (poeta pareja de Mary), Mary Godwin (Mary Shelley), John William Polidori (doctor de Byron) y Claire Clairmont (hermanastra de Mary). El grupo pasaba el tiempo leyendo en voz alta historias de terror alemanas centrándose en una colección llamada: Fantasmagoriana. Se dice que los ahí presentes también discutían acerca de los avances científicos de la época: temas como la medicina y la electricidad como motor de vida nutrían su imaginación con infinitas ideas. De pronto a Lord Byron se le ocurre la brillante idea de retar a sus acompañantes a escribir una historia original de terror. Aunque con el paso del tiempo solo dos terminarían la obra, dicha apuesta revolucionaría el rumbo de la literatura. Por un lado Mary Shelley son su moderno Prometeo y el doctor William Polidori con la primera aportación moderna sobre vampiros. A pesar de la corta edad de Shelley a su Frankenstein se le considera la primera novela de ciencia ficción moderna. Es por eso que en este caluroso noviembre hablaremos sobre el Frankenstein de Guillermo del Toro.
Frankenstein es una película de ciencia ficción gótica de 2025 escrita y dirigida por Guillermo del Toro. El doctor Víctor Frankenstein es interpretado por Oscar Isaac, Jacob Elordi es el monstruo y el siempre talentoso Christoph Waltz le da vida a Henrich Harlander, un comerciante de armas que financia los experimentos de Víctor. El estilo que predomina en la nueva versión del clásico de Shelley es el llamado mexican maximalist de Guillermo del Toro: por un lado minimiza los efectos especiales y recurre a lo artesanal por encima de lo digital, el mexicano prefiere partir de lo tangible y eso recuerda al Drácula de los noventas del director Francis Ford Coppola. La historia se desarrolla en la Europa del siglo XIX con imágenes que retratan a un Guillermo del Toro mezcla de gótico y barroco que recuerdan a su película del 2015: Crimson Peak.
El Frankenstein de Guillermo del Toro recuerda constantemente al expresionismo alemán, en el uso melodramático de luces y sombras. Este castillo gótico que nos presenta la historia es un personaje más que parece salido de la imaginación de Lovecraft o Edgar Allan Poe. Como buen mexicano el realizador hace énfasis en la relación padre-hijo, creador-criatura, para contarnos una historia de abandono y soledad. Víctor o el padre rechaza a su hijo, el monstruo es más humano que los mismos humanos que habitan en un mundo donde prevalece la ambición, el egoísmo y la violencia. La criatura busca aprender y es capaz de conmoverse con la bondad y el arte. Si recordamos la afición del realizador mexicano por las películas de los años treinta recordaremos a actores como Béla Lugosi o Boris Karloff, actor en el que parece inspirarse para dotar la estética y la personalidad de su monstruo.
El Frankenstein de Guillermo del Toro es definitivamente recomendable, sabemos que el director mexicano es fiel a la obra en sus adaptaciones, pero en su Frankenstein se da la libertad de cambiar algunos aspectos, destaca sobre todo el tema de la inmortalidad, este Frankenstein no puede morir, la criatura está condenada a deambular por el mundo, imposibilitado al recurso de la muerte como alivio a la soledad y el sufrimiento. Tal vez podríamos criticar su fórmula que se ha tornado un poco redundante por antecedentes como La forma del agua o El laberinto del fauno, donde los humanos representan los verdaderos monstruos y los monstruos la auténtica humanidad. ¿Ustedes que opinan?

