De mente abierta y lengua grande: Pencas al cuello

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

Las palabras de la Adelina de Macachi era ley en la vida de mi familia, seguíamos sus consejos y recetas al pie de la letra.

La habrán escuchado en historias anteriores como “La Grosera”, una mujer de mediana estatura, cabello corto, de huesos anchos y actitud convincente y retadora. Ella fue quien le pasó a mi mamá la receta de los “chilaquiles” de frijoles y los hielitos de agua “suaves y blanditos”. Pero aquel 11 de diciembre de 1991 las recetas se salieron de control.

-Ya te dije Grosera, no te andes con cosas, ponle a Juan Angel el remedio que te di- replicó la Adelina de Macachi a mi mamá.
-Cuando la Norma era niña, se lo puse dos veces nomás y nunca se volvió a enfermar, y mira, ya tiene hijos y sigue sin enfermarse- agregó.

Mamá la veía con atención y un dejo de incredulidad.

Por mi parte, me imaginaba acostado como un trozo de carne, sobre una charola de hornear cuando escuchaba las instrucciones de aquel remedio milagroso que nos curaría “las anginas” por el futuro de nuestros días.

-Te la voy a repetir Grosera, hazla así, paso a paso, pero es muy importante que Juan Angel no se levante de la cama por 3 días, ni salga de la casa- indicó Adelina a mamá; en ese momento me sentí como carne a fuego lento en horno de leña, mientras las escuchaba platicar con las sentaderas bien puestas en la banqueta fría de la casa de la Adelina.

-Mira Grosera, te voy a repetir el remedio- y empezó a enumerar la lista de cosas por hacer:

1. Vas a buscar 12 pencas de nopal tiernitas, las vas a la limpiar quitándole los alguates con un cuchillito y después las enjuagas muy bien.
2. Vas a buscar unos trapos blancos, pueden ser trozos de camisetas, sábanas, toallas o alguna bata vieja.
3. En una olla vas poner agua, unas ramas de eucalipto y dos cucharadas de Vicks a que hiervan sobre una parrillita en una esquina del cuarto donde vas a encerrar a Juan Angel, la olla siempre debe tener agua, y cada 8 horas le pones eucalipto nuevo y más Vicks durante los tres días.
4. Vas a untarle mucho Vicks en las plantas de los pies y en el cuello, le pondrás una penca de nopal en cada planta del pie y se la amarrarás con un trapo blanco; lo mismo harás en el cuello, solo que ahí pondrás 4 pencas, una sobre otra para cubrir todo el cuello a su alrededor y las sujetas con otro trapo.
5. Cuando hayan pasado 12 horas voltearás las pencas y 12 horas después le pondrás más Vicks y unas pencas nuevas.
6. En el día número tres ya no tendrá pencas, solo reposará encerradito con los vapores de eucalipto.
7. Y hasta el día número cuatro se podrá bañar para salir y regresar a su vida normal.

-Es muy importante que hagan esto cuando esté enfermo y no le des medicamentos, pides permiso en la escuela para que falte y pueda estar encerrado, estoy segura que el profesor Benjamín le dará permiso.

Esa tarde mi mamá tomó nota de cada procedimiento en su memoria mientras yo la volteaba a ver con ojos de lástima. A final de cuentas tomó una decisión: seguir sus instintos de madre y acudir a los remedios caseros en los que realmente creía.

La cocina tiene un área mística en la que las abuelas, mamás y tías preparan atinadas fórmulas de jarabes, tés y brebajes que nos han ayudado a más de 4 a salir de una gripa espantosa; obviamente también están los remedios de la tía exagerada que pide cola de burro asiático para quitar la infección de la garganta. Lo importante es no dejar de compartir los remedios milenarios que nos han servido a muchos para lidiar algún mal; esa es la única manera de preservar tantas recetas que además de alimentar también curan y abrazan.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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