Tuercas y tornillos: ¿Qué va a pasar con las protestas en Irán?

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Dr. Mario Alberto Velázquez García | Academia Mexicana de Ciencias
Como ha pasado ya en ocasiones anteriores dentro del llamado “mundo árabe” el surgimiento de protestas sociales es inesperado e impredecible, pero no por esto, menos explicable. En esta ocasión, el detonante fue la muerte de Mahsa Amini, una joven iraní que fue arrestada por la policía religiosa o de la moral bajo el cargo de que la mujer no estaba usando de manera correcta su hiyab. La joven murió días después en un hospital, los familiares y médicos (que no tuvieron miedo de declarar) dijeron que la causa del fallecimiento fueron los golpes que la joven sufrió durante su arresto.

Esto despertó una indignación social, primero entre otras mujeres, quienes vencieron el miedo de salir a las calles y las posibles consecuencias que podría tener para ellas reunirse y protestar en un país donde la interpretación de la religión por las autoridades políticas y policiales deja a las mujeres en una situación de franca desigualdad, discriminación e incluso de indefensa jurídica frente a los hombres y el mismo estado.

Como sucedió hace años con la llamada “primavera árabe”, la ahora conocida como “primavera persa” tuvo en las redes sociales uno de sus principales vehículos, primero para mostrar las imágenes de Mahsa Amini en una cama de hospital con su cuerpo totalmente destrozado por los golpes y después para organizar y convocar a las manifestaciones. Las redes también permitieron mostrar videos e imágenes de las que se han vuelto los dos símbolos de rebelión de las mujeres: cortar su cabello y quemar sus Hiyab.

Pero ¿Por qué es un símbolo tan potente en el mundo árabe que las mujeres corten su cabello y quemen el Hiyab? En las sociedades musulmanas, el cabello largo es un símbolo importante de belleza, pero también de madurez. Es decir, las mujeres casadas dejan su cabello largo pero sólo para que pueda ser visto por sus esposos. El Hiyab es un artículo que permite proteger la “castidad y el honor” de las mujeres y no despertar deseo de otros hombres. Al cortar su cabello, las mujeres están, simbólicamente, protestando contra un sistema de dominación controlado por los hombres y al quemar el hiyab están luchando por obtener una mayor libertad en su vida pública, fuera de los controles estrictos de su cuerpo y su actuación en los espacios sociales.

Las protestas se han extendido de las grandes ciudades para llegar a las pequeñas poblaciones. La respuesta del gobierno no ha sido la negociación, sino desmentir su responsabilidad: alegando que Mahsa Amini murió por enfermedades previas al arresto, culpando a occidente de “contaminar” la mente de las mujeres iraníes y responder a las protestas con las fuerzas policiales y militares. Esto ha tenido como resultado más de 600 arrestos (conocidos) y la muerte de entre 30 a 50 personas, dependiendo de si se consulta a cifras oficiales o de organizaciones de derechos humanos.

El gobierno iraní arrastra ya un notable descontento social, producido por una caída en su economía y con la reciente inflación que ha tenido graves consecuencias en la economía de la población. El líder espiritual del país Alí Jamenei, quien tiene a su cargo los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, el jefe del poder judicial, de las fuerzas de seguridad, de las emisoras de radio y televisión, ha condenado las protestas. Este escenario dificulta la posibilidad de una salida negociada de esta crisis y prevé una escalada en el uso de la fuerza del estado contra los protestantes a menos que algún sector dentro de las fuerzas armadas decida ponerse del lado de los manifestantes.

En últimas fechas, personajes iranies que tienen reconocimiento internacional, por ejemplo, jugadores de la selección nacional de futbol, han mostrado su apoyo a las protestas. A nivel más cotidiano, es notoria la cantidad de hombres que participa en las protestas, aunque son las mujeres las que siguen encabezando las marchas. Sin embargo, el régimen político ha enfrentado otras protestas masivas, la mayor en 1981, con el resultado de una guerra civil que se prolongó por ocho años resultado en la muerte de un millón de personas.

Separador - La Chicharra

MARIO ALBERTO VELÁZQUEZ GARCÍA
Profesor- Investigador de El Colegio de Sonora
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Doctorado en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología, El Colegio de México. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense. Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Director de la Revista: “Revista Científica de Estudios Urbano Regionales Hatsö-Hnini”, www.revistahatsohnini.com.mx.

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