Celuloide: Maniac

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixSegún la OMS la salud mental es el bienestar que una persona experimenta como resultado de su buen funcionamiento en los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales. Sabemos que la salud mental está determinada por factores sociales, emocionales, psicológicos y hasta genéticos. Puede ser que algún gen depresivo nos detone una crisis químico existencial o alguna clase de ansiedad. Depresión, ansiedad, crisis emocional son palabras que se repiten casi a diario y es que hablar de enfermedad mental en tiempos de pandemia se ha vuelto cosa de todos los días, aunque no siempre la fuente es necesariamente adecuada. Me refiero a que abundan los coach de vida, gurús espirituales, terapeutas certificados por un curso patito etc. Por lo menos en el norte de México la salud mental es “cosa de niños”, acudir al psicólogo en provincia hasta hace unos años equivalía a aceptar o que estabas loco o que de plano estabas dañado, es por eso que en esta ocasión hablaremos de una comedia que intenta explorar dicho tema, me refiero a Maniac.

Maniac es una serie norteamericana de humor negro basada en una producción Noruega del mismo nombre. La versión gringa está dirigida por el director, productor y guionista Cary Fukunaga. Este realizador viene escalando posiciones con un currículo bastante interesante mezclado entre series y películas como la recomendable True Detective, la ya reseñada Beasts of No Nation sobre los niños soldados de África y la más reciente de James Bond: No Time to Die. Por ahí también produjo en México la película Sin Nombre sobre el drama de los migrantes latinoamericanos haciendo vida en los Estados Unidos.

En Maniac el director se adentra en terreno poco conocido, por momentos parece que vemos un drama social con aires a Brian de Palma luego se convierte en un romance algo excéntrico como El eterno resplandor de Charlie Kaufman para terminar en ciencia ficción surrealista como la de los Doce monos de Terry Gilliam. El resultado es una propuesta bastante interesante y a la vez difícil de digerir para algún público más acostumbrado al menú “comercial”. Pero antes de continuar les platico un poco acerca del argumento: Jonah Hill interpreta a Owen la oveja negra de una familia millonaria quien ha sufrido algunos episodios de esquizofrenia, no le interesa participar del estilo de vida de sus familiares, razón por la que se mantiene algo alejado de ellos. Para sus hermanos él es un perdedor incapaz de producir algo bueno para sus intereses. Emma Stone interpreta el papel de Annie una mujer joven obsesionada con el accidente donde perdió a su hermana menor. Un tratamiento farmacéutico que promete haber encontrado la píldora de la felicidad une a los dos personajes que se ofrecen como conejillos de indias con el fin de encontrar respuestas o soluciones a los misterios ocultos en su propia mente.

La mente encargada del experimento es una mega computadora que ha sido extraída de la personalidad de la Dra. Greta Mantleray personaje interpretado por Sally Field. Ella es la mamá del Dr. James K. Mantleray lo que introduce nuevos conflictos al desarrollo del experimento. Otro personaje bastante interesante es el de la Dra. Azumi Fujita personificado por Sonoya Mizuno ¿Recuerdan a la robot Kyoko de Ex Machina?

Definitivamente recomendable, muy buenas actuaciones, bien dirigida y estructurada. La misma serie parece un experimento al mezclar géneros tan opuestos y jugar con la mente de la audiencia, en ocasiones ni si quiera te explican si lo que estás viendo forma parte de la realidad o de un sueño de los personajes. La producción se ríe un poco de los tratamientos médicos y los criterios establecidos para definir o entender enfermedades como la esquizofrenia. La serie invita a sumergirse en los misterios de la mente mientras trata de hacernos reír un poco de los estándares de normalidad.

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