De mente abierta y lengua grande: Pa’amarrar

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-Tan quien lo viera a Chico, tan catrincito, rasuradito, tan formalito, y mira, tiene semanas sin reportarse –
– Ay amá, sí es muy trabajador, pero acuérdese que está lejos-
-No importa que esté lejos Eleuteria, que demuestre de una vez, si es o no hombrecito-
-Ya no estés molestando a Eleuteria, no seas necia Severina, el tal Chico si es un buen chamaco-
– Se van acordar de mí José, nomás hablas porque tienes boca, conste que ya te lo advertí Eleuteria-

Dos meses antes, a 159 km de la casa de la joven Eleuteria, don José Calles ensillaba dos mulas y un burro, las primeras con monturas de vaqueta y el segundo con un fuste de madera de guásima; en la cocina, Angelita su esposa preparaba ollas, huesos secos, algunas hortalizas y servilletas bordadas a mano repletas de burritos de frijoles con machaca.

-¡Angelita, echa dos cobijas más por cualquier cosa, amárralas bien al burro!-
-José, ¿a qué hora nos vamos a ir?-
-Dijo la Mariíta del Cajón que vamos a salir a las 3 de la mañana para no agarrar tanto sol, nos veremos en la cuesta de la Gualupe de Chu-

Al siguiente día, un grupo de caballos, mulas y burros dirigidos por vaqueros, algunos acompañados por sus esposas, ya estaban al pie de la cuesta, justo en la bajada al río Moctezuma, mismo que guiaba el camino hacia el destino de la mayoría. Después de 18 horas llegaron a Tepache, hicieron el primer descanso, bajaron los tiliches, tendieron en el monte y atizaron para preparar el caldo, un caldo comunitario patrocinado por José y Angelita.

-Angelita, no trajiste papas, tanto que te dije-
-¡Ay Joseeeé, queé te hago si las encuentro, ahí están amarradas al fuste del burro!-

Los vaqueros atizaron y pusieron encima la olla, Angelita dispuso los ingredientes y todos durmieron, mientras Manuel “El Cajón”, fue el velador designado que cuidó el caldo y vigiló la presencia de yaquis revoltosos que siempre estaban dispuestos a robar y herir a quien se pusiera al brinco. Al día siguiente, el amanecer estaba lleno de aromas, el caldo estaba listo, y después de disfrutarlo, a seguir el camino hacia Moctezuma.

-José, ¿ya sabes lo que le vas a decir a Severina?-
-Claro mujer, cómo crees que vamos a hacer quedar mal a Chico-

Al anochecer de ese día ya estaban en Moctezuma, cada quien tomó su rumbo, algunos vaqueros llevaban bacanora, gallinas y teguas a vender, otros mercaban ropa, zapatos y telas para traer de vuelta a la Capital del Mundo.

Angelita y José durmieron a las afueras del pueblo, al día siguiente despertaron temprano, se bañaron en el río, comieron los últimos burritos, fueron a misa y cuando el sol empezó a caer…

-¡Ah mujeeeer, qué guapetona quedaste!-
¡Ya te dije José, no hay que hacer quedar mal a Chico!-
Toc toc… Toc toc
-Bienvenidos José, Angelita, pásenle, ¿quieren café?– expresó Severina…
-Muchas gracias Severina, yo voy a agarrar agua de la olla, ¿tendrás una jícara?- dijo Angelita sedienta.
-Yo sí te voy agradecer una tacita de café- exclamó José con voz temblorosa…

Después de ponerse al tanto de las últimas noticias de ambos pueblos… -Miren Severina y Juan, pues aquí venimos Angelita y un servidor a pedir la mano de Eleuteria, como ya saben ella y Chico ya tienen 3 años de novios, Chico es un muchacho muy trabajador, ahorita anda trabajando en Pilares-
-Pues mira José, Eleuteria es una hija que merece lo mejor, y pues sí, ya es tiempo de que se casen, así que sea lo que Dios quiera… – dijo Severina con ciertas ínfulas.
– Y pues miren, Juan y Severina, Chico anda lejos, y en lugar de mandarle comida a Eleuteria, se estará reportando con dinero – Era 1922, los novios tenían la obligación de demostrar lo capaces que serían para mantener a la próxima nueva familia, y para ello, Chico debía empezar a alimentar a la recién pedida Eleuteria, desde ese momento y hasta el casorio, y en una segunda temporada, desde el casorio hasta que la muerte los separara. Así, Chico dio alimentó a Eleuteria durante 59 años, casi 6 décadas fueron testigos de su amor y compromiso mediante la comida.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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