De mente abierta y lengua grande: La mesita anaranjada

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-Bienvenido, pase por favor-
-Buena noche, estoy esperando a un amigo-
-¿Le parece bien la mesa de la esquina?

Al fondo del recién aperturado restaurante había una mesa de color anaranjado con dos sillas de madera y en los asientos, unos cojines de tela blanca con flores moradas bordados a manos.

Al fondo se escuchaba un televisor -Pa’su mecha, Pulgoso, mira qué hombre tan “galantioso”- en la cocina estaban viendo la telenovela del momento. Francisco tomó asiento, de inmediato apareció el Mesero -Bienvenido señor, escogió la mesa favorita de los dueños, la mesa anaranjada, qué placer atenderlo. ¿Espera a otra persona?-
-Si, señor Don Mesero, espero a mi mejor amigo, me dijo que lo esperara en la mesa anaranjada porque aquí servían unos tacos deliciosos que no voy a encontrar en otro lugar-

Aquel lugar era un restaurante exclusivo, abría una vez a la semana por la noche y solo había una mesa, la mesa cuadrada de madera con cubierta anaranjada y patas café oscuro. Solo las personas allegadas o muy cercanas podían vivir la experiencia.

-Esta noche tenemos dos variedades de tacos exquisitos Don Francisco, yo le recomiendo los de carne preparada en piedra con ajo fresco, cubiertos por una delgada capa de harina crujiente-
-¡Uy, eso suena muy interesante!, señor Don Mesero-
-Espere Don Francisco, no le he presumido nuestra especialidad, el taco sin tortilla-
-¿Pero cómo es eso?, señor Don Mesero, ¡es imposible!
-Para la mesa anaranjada nada es imposible señor Don Francisco, déjeme le platico, es una delgada lámina de carne dorada a la plancha que contiene en su interior una mezcla de vegetales bañados con salsa picante y jugos cítricos, este va acompañado de una guarnición de camotes crujientes-
-Wooow, ¡qué interesante suena la segunda propuesta!, sírvame 4 por favor-
-Déjeme revisar en cocina, son piezas limitadas-

El Mesero fue presuroso a la cocina y regresó con noticias -Tenemos disponibles 4 tacos de carne a la piedra y 4 de láminas de carne, ¿qué le parece señor Don Francisco?- de inmediato el comensal asintió con la cabeza – Perfecto señor Don Mesero, sírvame 2 y 2, y otra orden igual para mi amigo que debe estar por llegar-

El Mesero corrió a la cocina, tomó un poco de carne recién machacada con ajo en una piedra gigante, la guisó con cebolla blanca y jitomate, la puso en un plato y la cubrió con un trozo de tortilla grande de harina tostada; después, sacó un paquete de bolonia Rosarito, tomó las últimas 4 rebanadas, las doró en el comal, las dispuso en un plato y les agregó lechuga, jitomate, aguacate, cebolla, unos toques de salsa Sonora y un poco de limón recién exprimido.

-Señor Don Francisco, le presento nuestras especialidades- el Mesero dispuso los dos platos en la mesa, se quitó el mandil floreado que traía sobre su camiseta verde con patitos amarillos y tomó asiento -Holaaa amigo Francisco, qué bueno que aceptaste la invitación- ambos empezaron a comer mientras encima de la mesita anaranjada jugaban con decenas de legos que apilaban en bloques para armar un castillo. El juego del restaurante era el más popular de los hermanitos Vásquez, cada semana se turnaban, uno era el Mesero mientras el otro era Don Francisco.

En ocasiones pensamos que los niños están destinados a vivir únicamente la experiencia del menú reservado para ellos en los restaurantes, uno que siempre incluye nuggets y hamburguesitas; pero podríamos sorprendernos de la capacidad que tienen para disfrutar los platos “de los adultos”, lo cual educa más su paladar e imaginación, así como Juan Ángel y Noé, quienes creaban platillos exquisitos con ingredientes del refrigerador.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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