Celuloide: Drive My Car

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixEn la pasada edición de los premios Oscar nos vendieron a Coda como la película del año, una adaptación gringa de la película francesa: La familia Bélier. No es que la película fuera mala, solo que un no era como para ganar la categoría de mejor película. Ya en otras ocasiones hemos hablado en este espacio sobre una crisis de ideas en la industria de cine del vecino país. Lo cierto es que los guiones de Hollywood se alimentan cada vez más y más del extranjero. Una de las regiones a la que los norteamericanos han volteado a ver para tomar ideas es el continente asiático, desde ahí entendemos el boom coreano, el anime japonés, las series de televisión en general, el terror tailandés, etcétera. Muchas veces sin tener tantos recursos o efectos especiales, las películas de esta región suelen presentar construcciones más elaboradas que el mismo Hollywood. Es por eso que en está ocasión hablaremos sobre la película Drive My Car.

Drive my car es una película japonesa del 2021 escrita y dirigida por Ryûsuke Hamaguchi. El guion está basado en un cuento corto del escritor Haruki Murakami. La historia va más o menos así: un director de teatro llamado Yūsuke Kafuku está casado con Oto una guionista que se le ocurren las historias durante o después de tener relaciones sexuales. Un día Oto le presenta a Kafuku a su joven colaborador Kōji Takatsuki quien parece tener en gran admiración a la pareja de artistas. Una noche que ha perdido un vuelo Kafuku regresa a casa sin avisar y descubre a su esposa teniendo relaciones con Takatsuki. Por alguna razón no se atreve a hablar con su mujer del asunto y unos días después la encuentra muerta en su casa. Años después contratan a Kafuku en Hiroshima para que dirija El tío Vania de Chejov, al realizar el casting se da cuenta que el joven Takatsuki se interesa por trabajar con él. La compañía de teatro no quiere permitir que Kafuku maneje por temas de seguros, sumado a esto el personaje comienza a sufrir problemas de glaucoma. Es por ello que sus superiores le ofrecen como chofer a la misteriosa joven Misaki Watari. Al principio Kafuku se niega a aceptar a la chófer, cuando el maneja el carro reproduce una grabación con los diálogos leídos en voz de su esposa. El domina la parte del personaje del tío Vania por lo que encuentra en ese ritual una manera de repasar, al mismo tiempo una manera de manejar la pérdida de su esposa. Aceptar a Misaki sería como aceptar un extraño en medio de esa relación de intimidad que le queda con su ex mujer. Es en medio de ese contexto que los personajes interactúan y tratan de resolver dilemas relacionados con su pasado y su presente.

La película dura tres horas pero no se sienten, no es densa ni lenta por la manera en que se construye a los personajes, sus misterios van siendo resueltos y complicándose poco a poco. Por momentos recuerda a películas como El libro de cabecera de Peter Greenaway o Fresas Salvajes de Bergman. Definitivamente recomendable es una película que explora el tema del perdón, el duelo, la traición pero también de la autoestima. Nadie entiende porque el gran actor Kafuku no decide protagonizar la producción, lo cierto que el personaje se ve obligado a reconstruirse a sí mismo y se ve reflejado en el dolor de Misaki la misteriosa chófer. El carro se convierte en un espacio sagrado casi terapéutico donde no hay escenas de acción pero si importantes revelaciones de los personajes. No es una película que vas a recordar por escenas de acción o efectos especiales pero si un viaje visual-emocional perdurable.

 

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