Celuloide: Dunas

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixLa existencia de vida en otros planetas ha obsesionado al hombre desde años atrás dentro del terreno de la ciencia y la trinchera de la ficción. Del mismo modo el cine, desde su nacimiento, ha tratado de poner en imágenes la riqueza narrativa de los grandes clásicos de “literatura extraterrestre”. Georges Méliès con su Viaje a la Luna retrataba la imaginación de Julio Verne y su aventura De la Tierra a la Luna. Orson Welles ponía en jaque a la ciudad de Nueva Jersey con su adaptación radio teatral del clásico La guerra de los mundos del escritor H.G. Wells. Solaris de Stanislaw Lem sería llevada a la pantalla por realizadores como Andréi Tarkovsky y Steven Soderbergh. Un cuento de Arthur C. Clarke llamado El centinela daría origen a una de las más grandes películas del cine de ciencia ficción 2001: Una odisea espacial del gran Kubrick. La novela de Philip K. Dick daría pie nada más y nada menos que a Blade Runner de Ridley Scott. Isaac Asimov, Ray Bradbury, Carl Sagan son algunos otros ejemplos de literatura extraterrestre que han sido llevadas a la pantalla explorando los límites de la ciencia y la ficción. Por último la novela Dune de Frank Herbert, escrita en los sesentas, inspiró a cineastas como George Lucas para crear la saga de Star Wars, ese planeta de arena donde gusanos gigantes salen a la superficie es un buen ejemplo. Realizadores como Jodorowsky intentaron filmar el proyecto con artistas como Salvador Dalí, Orson Welles, George Harrison y Pink Floyd. Después el filme “fallido” de David Lynch y los Laurentis a inicios de los ochentas, que se juzga como fracaso taquillero pero que a lo largo de los años se ha revalorado como una película de culto. En este año el director Denis Villeneuve con cuatro o cinco veces mayor presupuesto lleva a la pantalla este clásico moderno. De entrada les podría opinar que no trae caso comparar el filme de Lynch con el de Villeneuve es como decir que el Tesla es mejor que el Maverick porque es eléctrico o más cómodo. El presupuesto que tuvo Lynch a inicios de su carrera con productores como la familia De Laurentis decidiendo si los personajes debían o no susurrar en pantalla, entre muchos otros detalles, lo fueron llevando a obtener un resultado del que nunca ha estado del todo orgulloso.

Es difícil hacer un resumen del argumento de Dune pero lo vamos a intentar: tenemos primeramente a los protagonistas miembros de la Casa Atreides: el duque Leto y su mujer Lady Jessica que aparte es Bene Gesserit una organización femenina que cuentan con habilidades mentales comparables a las de un caballero Jedi. Leto y Jessica engendran un hijo llamado Paul que se supone podría convertirse en Kwisatz Haderach, una especie de mesías que llevaría paz y orden al imperio. Como villanos y enemigos de la Casa Atreides se encuentran los miembros de la casa Harkonnen encabezados por el barón y su sobrino Rabban. Hay otros personajes como el emperador o los Fremen que son habitantes del desierto que han sido colonizados por varias civilizaciones. El conflicto principal se detona por el planeta Arrakis donde habitan los Fremen y los gusanos gigantes igualitos a los de Star Wars, ahí se encuentran las reservas de especia que para nosotros vendría siendo como el petróleo. La especia además tiene propiedades como de una droga ya que al respirarla expande la conciencia y transforma la percepción. Paul tiene visiones respecto al futuro, sueña con Chani una mujer Fremen, sueña con la especia y el futuro de una guerra a lo largo del imperio.

La escala de Kardashov fue introducida a mediados del siglo XX pretendía medir el grado de avance de una civilización según el uso de energía capaz de aprovechar en su entorno. De esa manera tendríamos civilizaciones tipo I como nosotros los terrícolas que aprovechamos la energía de nuestro planeta de origen. Las civilizaciones tipo II quienes explotan recursos de su sistema planetario por lo tanto su expansión o “colonización” sobrepasa los límites de su planeta. Por último se encuentran las civilizaciones tipo III quienes recurren a la energía que subyace en su galaxia por lo que sería un grado de civilización bastante avanzada. Según los cálculos científicos podría haber más de 30 civilizaciones inteligentes activas en nuestra galaxia. El problema es que sería muy difícil comunicarnos porque eso implicaría enviar señales a más de 17.000 años luz.

En historias como Dune se nos habla de la existencia de otras civilizaciones con mayor avance tecnológico pero ¿debemos pensar que todo se reduce a la lucha por los recursos? Si existen inteligencias superiores ¿No puede ser que tengan un interés antropológico sobre la vida en la tierra? O simplemente nos vean como un hormiguero al que no vale la pena visitar por nuestra naturaleza hostil. La especia en Arrakis nos recuerda al petróleo que es el combustible que mueve al mundo y provoca guerras en nombre de la democracia. Los Fremen o la gente del desierto guarda bastantes similitudes con el mundo árabe, son países cuya riqueza petrolera ha provocado una constante intervención del mundo occidental con el pretexto de llevar la paz y la democracia.

Luego al mencionar el tema de la guerra santa y el mesías que vendrá a llevar la paz parece que estamos revisando una parte de la historia de la humanidad. En pocas palabras al describir las civilizaciones extraterrestres el hombre parece proyectar la naturaleza humana más que la de otros seres. En cuanto a la película concluyo que vale la pena ver la nueva versión de Dune sostenida por una gran producción y buenas actuaciones, no hay manos, ni Sting u ojos surrealistas al estilo Lynch pero hay efectos especiales, Dave Batista, gusanos gigantes al estilo Denis Villeneuve que ya se había dado a notar con películas como Arrival y la nueva versión de Blade runner.

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