De mente abierta y lengua grande: La herencia de los muertos

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-Seis, siete, ocho, nueve, diez, once…-
-¡Niñooo, te habla tu mamá, que regreses a tu casa…! ¡Ya, yo te voy a llevar!
– Espérame Verónica, estoy contando las rosas del mantel

Mi nana Teresa tenía el comedor en el pasillo, la mesa estaba junto a una pared de adobe, que siempre mantenía blanca de tantas “encaladas”, detrás de esa pared estaba el cuartito con la hornilla y el refrigerador. La mesa siempre tenia un mantel de plástico color verde brillante con rosas rojas estampadas a lo largo y ancho del rectángulo. Al terminar de comer, siempre me sentaba en el piso a contar las rosas, primero las que estaban a lo ancho y luego las que estaban a lo largo para multiplicarlas y obtener el total.

Esa mañana, mamá me había mandado desayunar con mi nana paterna, algo no andaba bien en casa. Cuando entré a la casa de mi nana se escuchaba el sonido de las palmas de sus manos torteando grandes bolas de masa de maíz nixtamalizado y al fondo, el chillido de la calentadera -Tan hermooooso mi niño chiquitooo, siéntate verás, te voy a servir café con leche y tortillas con mantequilla- mi nana vació la calentadera sobre una talega (filtro de tela para café, de forma cónica, sostenido por un aro de alambre) colocada sobre la cafetera, al instante empezó a emerger un aroma a café recién tostado. Después tomó una taza de peltre, la llenó a la mitad con leche caliente, dos cucharadas copeteadas de azúcar y el resto de café, lo espumó vaciándolo de una taza a otra en repetidas ocasiones, me lo sirvió junto a una tortilla recién hecha, a la que le levantó la tapa delgada que se forma cuando se hincha, dejó salir el vapor y la untó con mucha mantequilla.

-¡Juan Angel, te estoy esperando, tu mamá dijo que te llevara rápido a tu casa!- exclamó Verónica desesperada.
– Ocho por nueve, setenta y dos, siii, son setenta y dos rosas. ¡Vámonos pues!

Camino a casa Verónica iba seria, guardaba un silencio que me obligaba a no emitir ruido alguno. Cuando estábamos a punto de llegar a casa, me tomó de la mano y entré. Todos estaban en mi cuarto: mi mamá, sus primas, mis tías, el sacerdote del pueblo y las cantoras de la iglesia, asomé la cabeza en el momento que dejaron de cantar y despejaron la cama, ahí estaba mi tata Ángel, dormido, junto a él, una vasija de barro llena de granos de frijol crudo y en medio un crucifijo de madera clavado en medio para sostenerse.

Verónica me sostuvo del brazo, me jaló y abrazó -Tu tata Ángel está en el cielo, ya está con Diosito- mientras me llevaba a la sala, vi pasar por mi cabeza aquellos momentos llenos de amor y sabor cuando mi abuelo me sostenía en sus hombros mientras caminaba entre los árboles de limas, guayabas y naranja-limas, los rayos del sol apenas atravesaban los árboles verdes y frondosos, y a cada paso se escuchaba el crujir de ramas y hojas secas – Mira, esta lima ya maduró, vamos a pelarla… desenfundaba la navaja, la limpiaba con un paño blanco, pelaba el fruto, separaba cada gajo, le quitaba la piel y me dada la pulpa totalmente descubierta y sin semillas, sentía cómo explotaban esas minibolsitas de jugo que tienen las limas dentro de cada gajo, mejor conocidas como emergencias pluricelulares jugosas.

Las noches y años posteriores, hasta la fecha, he dormido en la misma ubicación donde falleció mi tata Ángel con la esperanza de poderme despedir de él y agradecerle los grandes momentos de placer que me hizo vivir cuando saboreaba los gajos de limas. Lo mismo me pasa con mi nana Teresa, la homenajeo en mi recuerdo con sus recetas cada vez que las replico y saboreo. Ellos ya partieron, en vida nos conectaron con los sabores, y sin darse cuenta nos brindaron experiencias, de esas que ahora pagamos por miles de pesos cuando vamos a un restaurante de autor. Si aún tienes a tus seres queridos, agradéceles en vida eso que nunca se podrá remunerar ni con todo el dinero del mundo.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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