El mezcal desde la mirada femenina. Estudio de este destilado como patrimonio biocultural
Por Perla J. Noriega
Ellas siembran, cuidan y esperan años para que el maguey esté listo, pero al llegar el momento de subir al templete, muchas encuentran la puerta cerrada. Una investigación de El Colegio de Sonora (Colson) documenta el rostro oculto del mezcal: mujeres que pagan su lugar en encuentros del oficio y quedan fuera por su sexo.
El profesor-investigador Mario Alberto Velázquez García presentó hallazgos de su proyecto IH-2025-I-209: “Emprendimiento femenino y patrimonio biocultural: estrategias, desafíos e identidades en la organización Las Mujeres del Mezcal y Maguey de México”, el cual es financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).
Durante su participación en el seminario de investigación, organizado por la Dirección General Académica del Colson, Velázquez García expuso que este trabajo aborda las resistencias culturales y económicas que enfrentan quienes elaboran el destilado. Un dato que resalta es la participación de las mujeres en ferias del ramo: existen casos de emprendedoras que cubren su cuota de inscripción y, aun así, se les niega el acceso al presentarse. Los roles asignados por costumbre marcan quién puede figurar como protagonista legítima de la labor, y en algunos casos ellas mismas dudan de su propia capacidad.
La elaboración de esta bebida se sostiene en un saber transmitido a lo largo de generaciones, más cercano al arte que a una fórmula fija. Reconocer el punto exacto de cocción, identificar cuándo el líquido canta o distinguir el tamaño de las perlas que se forman en el proceso son destrezas que los varones suelen reservarse, sin compartirlas con quienes buscan aprender el oficio.
El profesor manifestó que, para buena parte de las participantes, el ingreso económico no fue lo que las llevó a esta vocación. La investigación documenta que su acercamiento responde, ante todo, a un compromiso con la herencia familiar y con una identidad construida a través del tiempo. El mezcal, en ese sentido, funciona como resguardo de una memoria colectiva antes que como negocio.
El vínculo con la planta ocupa un lugar central en estos hallazgos. Ellas eligen el sitio de siembra de cada ejemplar y acompañan su desarrollo durante años, periodo cuando el agave recibe sol, agua y atención constante, conviviendo con la fauna del entorno mucho antes de iniciar la destilación. Esa espera prolongada explica por qué esta labor se vive como cuidado y no sólo como producción.
A principios de junio de 2026, luego del interés que National Geographic mostró por el bacanora como bebida de creciente demanda internacional, se publicó una nota informativa que rescata aspectos generales de este proyecto de investigación que concluirá el 31 de diciembre de 2027.

