lunes, junio 22, 2026
Celuloide

Celuloide: FIFA y México 86

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixLa federación internacional de fútbol “FIFA” fue fundada en 1904 en París con apenas siete países miembros: Francia, Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, España, Suecia y Suiza. Hoy en día, cuenta con más de 200 asociaciones afiliadas, incluso más que la propia ONU. Un dato aplastantemente relevante es que está constituida como una organización “sin fines de lucro” (no jodas) si leyó usted bien, una organización “sin fines de lucro” cuyo fin es invertir en el desarrollo de las diferentes asociaciones futboleras/bananeras.

Algunos pensadores de la “posmodernidad futbolera” han declarado que el fútbol ha pasado a ser más un producto/espectáculo que una contienda deportiva en sí. Las pausas de rehidratación tipo NFL nos podrían dar una pista sobre el tema. Es por eso que en este fin de semana mundialista y bananero hablaremos sobre temas relacionados con la FIFA y Sudáfrica y de paso la película del mundial 2026, el filme recién estrenado por el Netlfis: México 86.

A través de los convenios entre equipos y empresas los fanáticos del futbol son bombardeados por el Frankenstein de la mercadotecnia. El espectador de un partido, que ha contratado tal o cual plataforma para apoyar a su equipo, observa durante más de hora y media no sólo la competencia y capacidad de los equipos en turno, si no que asiste también –involuntariamente quizás- a un juego de marcas y nombres de empresas que van y vienen de un lugar a otro en la cancha en forma de camisetas de los jugadores, en los muros de contención, en la pantalla, en los comerciales. Los jugadores y directores técnicos suscriben contratos millonarios con los equipos y con las firmas empresariales sacrificando la calidad deportiva en pro de la cantidad monetaria. A estos llamados héroes de la patria los vemos en la cancha, en comerciales, en la publicidad de supermercados y abarrotes, en la comida chatarra, empaques, como calcomanías y hasta fungiendo como actores sociales y políticos, como embajadores de tal o cual iniciativa. Y de forma inversa, también los políticos que desean permanecer vigentes realizan algún comentario referente al desempeño de la selección o se aprovecha la época de euforia futbolera – cuando todo mundo está atento al desempeño del tricolor- para aprobar alzas de precios a la gasolina y discutir otros temas de polémica en el Congreso de la Unión. Como ejemplo la preocupación de Sheinbaum por el pato Merlín o por ser la anfitriona de la cena en el castillo de Chapultepec con las elites aunque en la mañanera proclame su amor al pueblo bueno y sabio.

El negocio futbolero se convierte también en un promotor del capitalismo global y la añorada pseudodemocracia. “El fútbol llego al continente Africano” dicen los titulares, como si este fuera un símbolo de igualdad y desarrollo social, como si el paradisiaco primer mundo asomará su cara trayendo aires de libertad e independencia al continente, como si los medios de comunicación no dejaran de hacer un énfasis incisivo en el folklor y la fauna de África como si fuera un niño al que no se quiere reconocer como adulto. Los niños juegan fútbol con sus pelotas de trapo mientras los funcionarios de la FIFA se pasean en coches de lujo codeándose con la “nobleza” sudafricana. El orgullo nacional detentado simbólicamente en el desempeño de once jugadores en la cancha merece inversión. ¿Cuánta inversión se requiere para elevar la calidad de un equipo de fútbol y alcanzar los estándares de los mejores jugadores del mundo? ¿Qué implica para un país de primer mundo y para uno menos desarrollado llegar a estos estándares? ¿Es que el nivel futbolístico está relacionado con el nivel de democracia? El fútbol no se desarrolla por su cuenta en un país, constituye una apuesta sólida sostenida por las empresas que se verán beneficiadas con esta actividad. El fútbol no llega sólo, lo acompañan cámaras, reflectores y grandes empresas que comercializan ropa deportiva, cerveza, bebidas energéticas y mucho más. Irónicamente una de las industrias más beneficiadas con el deporte del fútbol es la cervecera. Con la idea de reunir a la familia futbolera en el televisor, en el bar, en la plaza o la calle, los litros de cerveza no paran de servirse en nombre del juego sagrado. La idea original era hablarles de México 86 pero entre que se atraviesa un evento de Stand Up y que esto se ha alargado un poco más de la cuenta, lo dejare para una segunda próxima parte.

Celuloide. La Chicharra

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