Celuloide: México 86 (parte 2)
Por Jesús Ricardo Félix
Recién acaba de terminar el mundial de fútbol, como todos lo saben España le ganó a Argentina en tiempos extras para coronarse como el nuevo campeón mundial. Hay algunas ideas que me gustaría exponer antes de entrarle de lleno al tema de la película. Primero que nada fue el mundial de las despedidas: Portugal llevo a un Ronaldo de 41 años, Brasil a un Neymar de 34 (sin más mérito deportivo que la fama) Argentina a un Messi de 39, México a un Memo Ochoa de 41. No es que esté en contra de la edad en la que se retiran las figuras en el fútbol pero eso nos da una idea de cómo a la FIFA (a pesar de los Mbappé y los Haaland) le ha costado substituir el protagonismo marketingero que han tenido durante años la dupla Messi y Ronaldo.
Luego está la pausa de mercantilización/hidratación donde la cosa se empieza a parecer más a la NFL, si le sumamos el show de medio tiempo se darán cuenta que esto se parece cada vez más a un superbowl, y es que desde hace tiempo mientras nosotros discutíamos por una tarjeta roja o un penal el mercado se comió al deporte. Luego está el tema del falso nacionalismo donde los aficionados parecieran ilusionarse que la competencia deportiva representa algo que va más allá de las canchas, se pone juego el orgullo de un país, la honra, el destino de la nación reposa en las piernas de once jugadores. Fuimos testigos de ello en este mundial con el juego de Inglaterra en contra de Argentina, los jugadores al final mostraron un mensaje que se leía: “Las Malvinas son argentinas” provocando el aplauso de la mayoría de sus compatriotas. Se supone que la política no debe de invadir la cancha de fútbol (¿Acaso puede el fútbol dejar de ser político?) pero ¿No estaría un poco pasado de moda lo de Las Malvinas? En vez de construirse enemigos al exterior ¿No sería mejor que esos jugadores millonarios que juegan en Europa fueran un poco críticos con la recesión al interior del país? ¿El desempleo? ¿La pérdida de poder adquisitivo? O mínimo contra declaraciones como la del Elon Musk argentino Demián Reidel declarando que “el único problema de Argentina es que está llena de argentinos”. Porque la impresión que dan con el nuevo gobierno es que buscan vender el país a pedacitos y de eso no te hablan los jugadores de fútbol.
Bueno no me extiendo más con los temas que genera el mundial porque aquí venimos a hablar de cine es por eso que en esta cruda post mundialista hablaremos sobre el filme: México 86.
México 86 es una película del 2024 protagonizada por Diego Luna y dirigida por Gabriel Ripstein hijo del legendario realizador mexicano Arturo Ripstein quien dirigió películas como El castillo de la pureza (1972), Cadena perpetua (1979) y El imperio de la fortuna (1985). La película nos describe el mundo en la década de los ochentas a través del personaje de Martín de la Torre (interpretado por Diego Luna) un empleado de la FEMEXFUT (Federación Mexicana de Fútbol) que busca hacer posible la celebración del mundial en su país al enterarse de la renuncia de Colombia como sede debido a los problemas de violencia que atravesaba.
El personaje de Martín de la Torre busca el éxito a través del fútbol y para ello consigue una cita con Emilio Azcárraga, el dueño de la televisora mexicana más grande de la época: Televisa. El empresario Azcárraga movía los hilos de la política dentro de la FEMEXFUT por lo que apuesta por de la Torre bajo la promesa de conseguir la sede del próximo mundial para México, compitiendo además contra los billetes verdes del vecino estadounidense.
La película México 86 es definitivamente recomendable, nos narra de manera divertida como convergen la política, la corrupción y el deporte bajo las siglas de FIFA, también nos describe las estrategias de las que se vale el personaje y su entorno para tratar de alcanzar su objetivo, si lo consigue podrá lograr el éxito que ha anhelado desde sus inicios, en la película aparecen personajes como Hugo Sánchez, João Havelange, Pelé y Henry Kissinger. Sobresaliente actuación de Daniel Giménez Cacho como Emilio Azcárraga. ¿Ustedes ya la vieron?



Muy bueno Ricardo, saludos