La Policía Energética: El calor no se va a ir. Pero podemos hacer que no entre
Por Ana Sotomayor
Con las temperaturas que hemos tenido en Sonora, y que el año pasado no nos dieron descanso ni en invierno, saltar del tema de seguridad al de eficiencia resulta no solo oportuno, sino urgente. Hoy hablemos de los sistemas de aislamiento térmico para edificaciones: casas, comercios, industrias. Porque el calor no es un problema de clima. Es un problema de diseño.
Existen diferentes materiales para la construcción, y la elección depende de presupuestos, normativas y tecnologías disponibles. Pero hay un concepto que todos deberíamos conocer: la envolvente térmica. Esa capa que separa el interior del exterior. La frontera entre el calor de la calle y el frescor que queremos dentro para vivir bien.
Para Hermosillo, usar sistemas constructivos que consideren las condiciones bioclimáticas no debería ser una opción. Debería ser la norma y en papel si lo es pero aún nos falta identificar y aplicarlo. Lo que quiero establecer hoy es que para tomar buenas decisiones a la hora de escoger nuestra vivienda, nuestro local, una planta o bodega, necesitamos entender dos conceptos clave: absorbencia térmica y transmitancia térmica.
Absorbencia térmica: el material como esponja de calor
La absorbencia térmica mide la capacidad que tiene un material para absorber el calor, ya sea de la temperatura externa o de la radiación solar directa.
Materiales como el concreto, la lámina oscura o el asfalto incluso tienen una absorbencia muy alta. ¿Alguna vez han visto cómo el asfalto negro de las calles parece “derretirse” en días de calor extremo? No es casualidad. Por su color oscuro y sus características, el asfalto puede alcanzar temperaturas cercanas a los 100°C en horas de máxima incidencia solar. Eso es más del doble de la temperatura ambiente.
Y lo mismo pasa con techos de concreto o lámina oscura. La superficie absorbe el calor, se calienta, y empieza a irradiarlo hacia abajo.
Ahora bien, la Transmitancia térmica se traduce en el calor que sí pasa.
La transmitancia térmica es la capacidad que tiene un material de dejar pasar o liberar ese calor a través de sí mismo. Si un material absorbe mucho calor y además tiene alta transmitancia, el calor entra prácticamente sin escalas. Si tocamos por debajo un techo de lámina la temperatura es la misma que la lamina por fuera, es más, sentimos el calor incluso sin tocarla.
Por eso no es lo mismo poner un aislante debajo del techo que encima. Si pones el aislante por debajo, el techo (sea de concreto o de lámina) sigue expuesto al sol, sigue absorbiendo calor, y aunque el aislante haga muy bien su trabajo, la temperatura ya está en el material y terminará transfiriéndose una parte al interior.
Si, en cambio, usas un sistema de aislamiento con baja absorbencia térmica desde el exterior, el calor que se absorbe nunca llegará a las temperaturas tan altas del concreto o de la lámina. Así, aunque la transmitancia sea la misma, el calor que se transmite es mucho menor.
Y aquí quiero contarles algo que me tiene particularmente emocionada. La Policía Energética está trabajando en un proyecto muy interesante en Playa del Carmen, donde estamos calculando el impacto de soluciones basadas en la naturaleza en el confort de las viviendas.
Es hermoso estar haciendo estos cálculos. Ver cómo cambiar materiales, cómo y dónde poner un sistema de aislamiento, o usar tratamientos de celosías con materiales naturales, o incluso instalar un techo verde, tiene un impacto directo en la temperatura interior.
Pero lo más bonito es que estos materiales naturales y el uso de plantas tienen beneficios que van más allá de lo térmico: Crean microclimas. Un techo verde no solo aísla, sino que enfría el aire a su alrededor. Reducen la isla de calor urbana. Menos concreto expuesto, más vegetación, menos calor acumulado. Y lo que es mejor, incrementan la salud mental, pues estar en espacios verdes vivos nos trae paz, nos reconecta con la naturaleza, nos baja el estrés.
Cabe mencionar que no cualquier techo puede ser un techo verde, hay que evaluarlo, en esta ocasión que apenas está por construirse, tenemos la posibilidad de evaluar el costo, viabilidad e impacto antes de decidir.
Así que buscar la eficiencia energética no es solo una cuestión de números. También es una cuestión de bienestar, Hagamos costumbre usar sistemas de aislamiento, pero calculando bien qué material, en qué lugar y de qué forma resulta posible ponerlo porque la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal no son solo grados de temperatura: son cientos de pesos en el recibo de luz, son años de vida útil de los aires acondicionados, y sobre todo, es calidad de vida.
En una ciudad donde el termómetro no baja de los 40°C por meses, tener una casa bien aislada no es un lujo, es una inversión que se paga sola.
Pero esto aplica para casas, para oficinas, para comercios y para naves industriales. Un edificio mal aislado es un edificio que necesita más aire acondicionado, que gasta más energía, que contamina más y que hace más difícil la vida de quienes lo habitan.
La buena noticia es que la tecnología existe. Hay materiales, hay técnicas, hay normativas. Solo falta voluntad para aplicarlos.
La Policía Energética sigue patrullando. Hoy, con un termómetro en una mano y una tabla de transmitancia en la otra.
Si tienen dudas sobre qué aislante usar, o cómo revisar la absorbencia y transmitancia de los materiales para su casa o negocio, mi correo sigue abierto: Sotomayor.anam@gmail.com
Gracias a La Chicharra y hasta la próxima semana.
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Ana Sotomayor es graduada en Administración de empresa y candidata a maestría en Sustentabilidad (si todo sale bien). Su experiencia profesional incluye proyectos de eficiencia energética y energías renovables, y es una hábil profesional en el sector de la administración de la energía. Sus habilidades incluyen el identificar, evaluar y presentar de una manera entendible las oportunidades en el uso eficiente de la energía y sus aplicaciones. Tiene experiencia en servicios de consultoría de sustentabilidad y ha presentado soluciones y programas eficaces de manejo eficiente de la energía para distintos clientes incluyendo el sector privado, y gobiernos estatales y municipales. Actualmente tiene su propia firma de consultoría dedicada a la realización de auditorías energéticas, perfiles de consumo de energía, capacitación y trámites para la participación en el Mercado Eléctrico Mayorista. Su experiencia anterior incluye puestos administrativos y financieros en industrias medianas.

