Santa Sabina en Hermosillo
¡Vamos a la fiesta espiritual!
Siempre innovadora, la banda mexicana asume los retos de los nuevos tiempos en cuanto a sonido, pero también en cuanto a su vocación: “Hay que, como en aquel tiempo, destruir la estructura y volver a intentar una vez más plantear una realidad más de nosotros, menos impuesta, menos vendida, menos planeada, menos manipulada”
Por Karla Valenzuela
Después de casi dos décadas de ausencia en Hermosillo, y con la memoria aún intacta de aquella última vez en que Rita Guerrero pisó un escenario con la banda, el regreso de La Santa Sabina se siente distinto; no sólo como concierto sino más bien como un homenaje, una invocación, un apego a la nostalgia, pero también con nuevos bríos.
La cita es este 25 de abril; las actividades comienzan a las 13:00 horas con una clínica de bajo y batería a cargo de Poncho Figueroa y Patricio Iglesias en Está Cabral. Por la noche, a las 20:30 horas, el reencuentro se traslada a London Pub, donde todavía hay boletos y todo apunta a un lleno total.
En rueda de prensa, este viernes por la tarde, Poncho habló desde un lugar honesto, emotivo, sin filtros.
Uno de los momentos más íntimos ocurrió cuando habló de su vínculo personal con la ciudad. Con la voz quebrada y lágrimas en los ojos, compartió: “Tengo familia aquí… mi tía es la única noción que tengo ahorita de mi familia”. La pausa fue larga y por demás sentida, no hizo falta más. Hermosillo no es sólo una parada en la gira: es territorio emocional.

Una música que trasciende
La Santa Sabina —conformada por integrantes originales, Figueroa e Iglesias— regresa acompañada por músicos y colaboradoras que han dado nueva vida al proyecto. En esta etapa, el escenario se abre a tres voces femeninas que ya formaron parte de su reciente renacer, Tania Melo, Angélica Victoria y Sarmen Almond, entre otros invitados que se suman a una propuesta que no busca de ninguna manera sustituir, sino dialogar con la ausencia.
“Desde que murió Rita, nos costó mucho trabajo pensar que el grupo podía seguir teniendo vida”, reconoció Poncho.
“Era demasiado… en muchos sentidos”. Y sin embargo, la música —esa materia viva— terminó por empujar de nuevo: “Lo más trascendente ha sido lo que hicimos juntos. Eso nos rebasa”, reiteró.
El camino de regreso no fue inmediato. Hubo dudas, silencios, ensayos pequeños, hasta que algo hizo clic.
“Es difícil reencontrarte con gente con la que empezaste a los 17 años… pero la música es mucho más amplia”, aseguró el bajista.
Esa amplitud los llevó a escenarios recientes como el Vive Latino, donde la banda sorprendió con un formato envolvente y una energía que cruzó generaciones.
“El concierto empezó con la gente de nuestra generación, pero terminó con la generación nueva. Eso dice mucho”, recordó Poncho.
La conversación también tocó el presente sin romantizarlo.
“Hoy hacer la revolución es mucho más difícil. Todo está más mediatizado, más manipulado”, soltó. Y aun así, no hay derrota en sus palabras: “Todo está por hacerse”, argumentó.

Hay que impulsar a las nuevas generaciones
Consciente de los tiempos que se viven actualmente, Poncho planteó que hacer la revolución en esta época es mucho más difícil, “porque estamos mucho más mediatizados, toda la la estupidez y la corrupción, la maldad, está mucho más normalizada e interiorizada. Antes podíamos distinguir mucho más donde estaba se estaba escondiendo el diablo, y ahora ya no ahora el diablo es el presidente de los países y con un cinismo vehemente y antes nosotros estábamos en una compañía de discos internacionales, nos quejábamos del maltrato que recibíamos y ahora nos damos cuenta de que ese era el cielo. Éramos felices, como dice dicho, éramos felices, pero no lo sabíamos. No sabíamos que las plataformas hoy en día te podían asaltar de una manera tan cínica, tan vehemente y tampoco podemos calcular de que la cantidad de oferta iba a ser tan grande como ahora.
“Hay que, como en aquel tiempo, destruir la estructura y volver a intentar una vez más plantear una realidad más de nosotros, menos impuesta, menos vendida, menos planeada, menos manipulada, pero es mucho más difícil. Yo creo que eso hay que reconocerle a las generaciones de ahorita que, uno, lo van a tener que hacer si quieren ser libres, y dos, que la tienen mucho más complicada. No creo que sea un momento en pelearnos con las generaciones venideras porque han recibido golpes mediáticos de mucho, diez mil veces más fuertes que nosotros”, instó Poncho.
Llamó, por eso, a empujar, impulsar a las nuevas generaciones, porque en algún momento van a sentir en su corazón que hay que transformar la realidad.

Todo listo
La clínica de esta tarde será un espacio cercano, dispuesto para mostrar por qué Santa Sabina ha sido grande. Es un preámbulo directo, sin escenario de por medio.
“No es sólo para músicos”, aclaró. “Si quieren preguntar cosas de la banda, ahí vamos a estar, es una convivencia”.
Por la noche, la música se completa con talento local: Estándar abrirá el concierto, seguido de Passajero. Estas son propuestas que, desde su trinchera, dialogan con ese linaje noventero que marcó a toda una generación.
“Hermosillo siempre ha sido especial para nosotros”, insistió Poncho. “Aquí han pasado cosas muy importantes en nuestra historia”, reiteró.
Esta noche, todo indica que volverá a pasar, simplemente, hay conciertos que encuentran la forma de quedarse, y esta es una de ellas, así que todos están invitados. Habrá sorpresas y también será posible adquirir camisetas emblemáticas de la banda.
El evento es posible gracias al impulso de múltiples aliados que han sostenido la escena, primeramente, ArteSano y MC Producciones, liderados por Melina Rosas y Sonia Juvera, respectivamente. ¡Ahí nos vemos!

