sábado, julio 13, 2024
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Celuloide: Oppenheimer

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixEl doctor Víctor Frankenstein, protagonista de la novela clásica de Mary Shelley, es un personaje obsesionado por encontrar el llamado “elixir de la vida”. Su objetivo radica en intentar recrear vida en la materia inanimada con ayuda del dominio de la química y los fenómenos naturales. A través de las enseñanzas y anotaciones de su amigo y profesor, el señor Waldman, el doctor va tratando de armar, como un rompecabezas, una criatura utilizando restos humanos. Para lograr su meta, Víctor se desconecta de la normalidad, apenas duerme, apenas se alimenta mientras la familia y los amigos van quedando relegados. La novela de Shelley fue titulada Frankenstein o el moderno Prometeo. Prometeo es el famoso personaje que roba el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres. Digamos que el símbolo del fuego representa el dominio de la ciencia utilizada por el hombre para “hacer el bien”, aunque en no pocas ocasiones, como sucede en las guerras, se use para destruir. Frankenstein por lo tanto vendría siendo una reinterpretación del mito de Prometeo, donde el científico o creador es castigado por su propia creación. Es por eso que en esta semana y para completar el maratón Barbenheimmer hablaremos de la nueva película de Cristopher Nolan: Oppenheimer.

Oppenheimer es una película norteamericana del 2023 dirigida por el inglés Cristopher Nolan, sabemos que su estilo es poco tradicional, con estructuras narrativas poco convencionales y que se siente particularmente atraído por el mundo de la ciencia. Ahora bien, no cualquier cineasta en la actualidad puede retomar tópicos científicos y convertirlos en éxito en la taquilla (¿Una especie de Stanley Kubrick moderno?), no se olviden de películas como Interestelar o Tenet, que abordan fenómenos complejos del campo de la física. En este filme en particular se aparta un poco del mundo de la ficción y se apoya en hechos históricos dramatizados, como lo hizo en Dunkerque. Es importante subrayar que, a pesar de que el filme se apoya en la biografía de un personaje, la mirada de Nolan se ubica en una realidad que poco tiene que ver con el contexto de mediados del siglo XX.

La película se enfoca en la vida de Robert Oppenheimer, el padre de la bomba atómica. El físico judío manifestó desde joven una inusual habilidad para los idiomas, aunque a la vez padecía rasgos de inestabilidad emocional, torpeza social y hasta episodios depresivos. Su trabajo lo llevaría a colaborar al lado de figuras como Max Born, Enrico Fermi y el mismo Albert Einstein, aunque su relación con este último fue más frívola de lo que se muestra en la película. Se dice que fue el mismo Einstein quien le escribió una carta al presidente Roosevelt para alertarlo sobre el proyecto Nazi que tenía como objetivo desarrollar armamento nuclear. La capacidad de liderazgo de Robert Oppenheimer y su conocimiento en física teórica, lo llevarían a encabezar el Proyecto Manhattan, iniciando así una larga carrera por desarrollar la bomba atómica.

Cillian Murphy le da vida al científico que pasó de ser considerado héroe nacional a potencial traidor a la patria llegando a ser acusado de comunista. Se dice que el gobierno norteamericano le pidió seguir coordinando operaciones para producir armas de destrucción masiva, tras su rotunda negativa el científico se convirtió en blanco del macartismo, ahora había que desacreditarlo.

Robert Downey Jr interpreta el papel de Lewis Strauss, el rival encargado de promover las audiencias en contra del físico. Como buen intelectual, Oppenheimer simpatizaba con algunas ideas de izquierda y hasta llegó a financiar movimientos antifascistas en España. Su ex pareja Jean Tatlock y su propio hermano llegaron a ser miembros activos del partido comunista, de hecho algunos especulan que el suicidio de la psiquiatra, fue en realidad un asesinato para evitar que se filtrara información vital para los intereses del proyecto. Respecto a esta cuestión en particular, presten atención a la escena en que Nolan describe lo sucedido con el personaje de Tatlock.

Oppenheimer es definitivamente recomendable, no solo por la brillante dirección de Cristopher Nolan, si no por la soberbia actuación de Cillian Murphy, a través de él juzgamos al científico inconsciente de la magnitud de su creación. Luego atestiguamos su ansiedad por lo desconocido, el orgullo y la culpa por robar el fuego de los dioses, y la respectiva depresión como forma de autoflagelación. La subida y caída del protagonista nos recuerdan obras clásicas de la talla del Ciudadano Kane, donde se desmenuza la identidad psicológica del personaje.

¿Las debilidades? Harto de que se le subrayen errores o imprecisiones históricas, Nolan se defiende afirmando que no se trata de un documental. ¿Era necesario que durará tres horas? No, por ejemplo las escenas de la audiencia, se alargan demasiado y en ocasiones se presenta al personaje como un mártir, cuando en su momento se consideraban los salvadores de la humanidad.

Se rumora que del lado de los nazis, Heisenberg boicoteó el proyecto atómico de Hitler, temeroso de las consecuencias de un desastre nuclear, cosa que no detuvo a su contraparte en el Proyecto Manhattan. Y si lo pensamos bien ¿Creen que Japón ya sin el apoyo de los alemanes hubiera terminado por rendirse al borde de una invasión de los aliados? ¿Por qué elegir ciudades sin relevancia militar como Hiroshima y Nagasaki? ¿Se trataba de una demostración de poder dirigida al resto del mundo? Cualesquiera que sean las respuestas, la película sirva tal vez para tratar de evitar que los errores se repitan. Y Nolan sin poder dormir por tratar de recrear la explosión sin efectos por computadora, Murphy sin poder comer al rememorar la obsesión de Robert Oppenheimer, el moderno Prometeo sin dormir ni comer tratando de recuperar el fuego ahora en manos de políticos.

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