martes, mayo 28, 2024
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Tuercas y tornillos: La nostalgia y el consumo de Bacanora

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Dr. Mario Alberto Velázquez García | Academia Mexicana de Ciencias
La palabra “nostalgia” fue inventada por el médico suizo Johannes Hofer en 1688. El término fue utilizado para una “enfermedad” definida por el sentimiento de soledad originado por el deseo de regresar al lugar de origen. Este padecimiento lo presentaban aquellos (en este momento principalmente soldados mercenarios suizos y rusos) que estaban lejos y al escuchar una canción, probar una comida o incluso hablar con alguien de su misma tierra, recordaban su terruño natal. Las formas de curar la nostalgia variaban de soluciones extremas a otras más razonables: en el ejercito ruso, aquellos que decían padecer nostalgia eran fusilados, mientras los médicos eran menos radicales y aconsejaban un simple viaje de regreso a casa.

Para Svetlana Boym (The future of nostalgia), la nostalgia es uno de los componentes centrales de nuestra época, donde buscamos un tiempo, una forma de vida, una aspiración de un pasado idealizado al que no podemos regresar. En algunos casos este pasado hace relación a lugares lejos de las ciudades moderna: la vida rural. Para mantener este vínculo con un lugar idealizado, las sociedades actuales han creado toda una industria de productos que podemos llamar de “nostalgia”; comidas, películas, novelas, formas de vestir, pero también bebidas alcohólicas.

El Bacanora es una bebida que los Opatas utilizaban para tratar algunas enfermedades, pero no sería hasta la llegada de los españoles y la técnica de destilación que comenzó a producirse el mezcal que conocemos como Bacanora. Esta bebida se elabora, principalmente, en las zonas serranas del estado; ahora 35 municipios forman parte de la zona con denominación de origen.

En el mes de febrero del año 2023 pedimos por medio de redes sociales a un grupo de personas que respondieran un breve cuestionario sobre el Bacanora. Al final obtuvimos respuesta de un total de 172 personas. Aunque no es una cifra representativa, podemos obtener algunas pistas sobre la relación que una sociedad como la de Hermosillo establece con algunos objetos, en este caso relacionados con la nostalgia.

Una de las preguntas que realizamos fue la siguiente: Cuando escuchas Bacanora, ¿Cuál es la primera palabra que viene a tu mente? De las personas entrevistadas, las respuestas más repetidas fueron: Sonora (42), alcohol (10), pueblo (8) y borrachera (8). Aunque por supuesto sería necesario hacer un estudio mucho más amplio y representativo, con los datos que aquí estamos analizando, podemos ver que el Bacanora es una bebida fuertemente relacionada con la pertenencia e identidad a un lugar, en este caso Sonora. El que la tercera palabra mas mencionada sea “pueblo” da una posible definición de lugar al que la gente asocia esta bebida: las pequeñas localidades o pueblos.

La nostalgia, esta búsqueda por un lugar y formas de vida idealizadas, está conectado con un deseo por experimentar algo más “auténtico”, que contrasta con la superficialidad, fugacidad y artificialidad de la vida en ciudades modernas. La conexión entre el Bacanora y la nostalgia por la autenticidad de la vida en los pequeños pueblos parece confirmarse con la respuesta a la pregunta: En tu opinión, ¿El mejor Bacanora es el que se consigue en los pueblos en envases de plástico o el que se vende en una tienda dentro de botellas de vidrio con una marca? Entre los entrevistados el 79.7% respondió que el mejor Bacanora es el que se consigue en los pueblos, empacados en envases informales como botellas de plástico. Para este grupo, la presentación del producto no resulta tan significativa como su origen, porque este denota originalidad. El Bacanora permite a las personas mantener una conexión con una vida y un mundo rural; de alguna forma esta bebida es parte de la sanación que buscaron los médicos europeos para la enfermedad de la nostalgia.

Separador - La Chicharra

MARIO ALBERTO VELÁZQUEZ GARCÍA
Profesor- Investigador de El Colegio de Sonora
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Doctorado en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología, El Colegio de México. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense. Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Director de la Revista: “Revista Científica de Estudios Urbano Regionales Hatsö-Hnini”, www.revistahatsohnini.com.mx.

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