miércoles, abril 24, 2024
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Celuloide: The Whale

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixLa ballena, por su nombre en español, es una película norteamericana del 2022 dirigida por nada más y nada menos que Darren Aronofsky. La película está basada en una obra de teatro del mismo nombre escrita por el dramaturgo Samuel D. Hunter. Cuando hablamos de la trayectoria de Aronofsky podríamos dedicar una sección completa ya que cuenta en su filmografía con éxitos como: Réquiem por un sueño, El cisne negro, hasta llegar al experimento surrealista Mother! Algunas de las influencias que se reflejan en el realizador neoyorquino incluyen nombres como el de David Lynch, Alejandro Jodorowsky, Akira Kurosawa, entre otros. Sus películas pueden ser etiquetadas como experimentales, en no pocas ocasiones surreales, como buen ateo explora el tema de la religión de manera obsesiva, le gusta exponer la psicología de sus personajes y si es posible llevarlos al extremo emocionalmente.

En The Whale, observamos, como sentados en una sala de teatro, la vida del profesor de inglés Charlie interpretado por el actor Brendan Fraser. La mayoría recuerda a Fraser por películas como George de la selva o su personaje de La momia, un poco entre galán con aires de cómico y héroe de acción en películas cien por ciento comerciales. En La ballena, Aronofsky aprovecha sus dotes histriónicas y lo lleva al extremo. Charile padece obesidad mórbida por lo que no le gusta salir de su departamento, da clases en línea y deja la cámara apagada para que sus estudiantes no lo juzguen por su apariencia. El profesor es atendido por la enfermera Liz quien con el paso del tiempo se ha convertido en una amiga y confidente que no repara en protegerlo o en regañarlo si es necesario.

Como lo había señalado, a pesar de que es ateo, uno de los temas que obsesionan a Aronofsky es el de la religión, en La ballena este aspecto no podía pasar desapercibido. El solitario personaje es visitado por un joven misionero llamado Thomas, quien pretende salvarlo de las llamas del infierno. El joven ingenuo pretende ayudar a Charlie a abrazar la palabra de Dios en sus últimos días. Luis Buñuel bromeaba con la frase soy ateo gracias a Dios llegando a filmar películas como La vía láctea sobre las peregrinaciones a Santiago de Compostela, Nazarín o Viridiana de alto contenido espiritual. Charlie busca reconciliarse con su única hija a la que abandono cuando tenía ocho años, es en ese contexto crítico y caótico en el que nos encontramos con el personaje.

Al universo Aronofskyiano le gusta provocar a la audiencia si bien nos muestra el lado noble del personaje, su capacidad de empatía o su duelo constante por la pérdida del amor y el abandono de sí mismo, por el otro nos muestra el lado morboso donde atestiguamos los atracones, la grasa, el sudor, la torpe respiración. Desde un ángulo Charlie es la víctima y desde el otro el impulsivo que ha arruinado la vida de sus seres queridos, incluida la de su propia hija. No importa si es la comida, el alcohol o la droga (como en el caso de Requiem for a Dream) en La ballena acompañamos a un personaje autodestruirse de manera lenta pero segura.

Definitivamente recomendable, no solo por la sólida actuación de Brendan Fraser, si no por la manera en que el director nos va arrinconando en medio de las cuatro paredes hasta hacernos sentir claustrofóbicos. Las actuaciones de personajes secundarios como la enfermera Liz interpretada por Hong Chau, es digna de subrayar, así como Sadie Sink, en el papel de la hija adolescente. No es una película para todo tipo de público, hay quien le puede parecer grotesca o simplemente aburrida, ya que se acerca más al cine de arte que al comercial.

Por último, la conexión con la ballena Moby Dick no puede ser tan simple como la obesidad ni si quiera el hecho de que a los cetáceos les da por varar y así quitarse la vida, quiero pensar más bien que Charlie está intentando rescatarnos de su propia triste historia. Ese recuerdo del ensayo de su hija es la última esperanza que lo hace aferrarse a la vida.

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