martes, junio 25, 2024
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Las canchas de pádel y el presupuesto participativo en Hermosillo.

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Por Mario Aníbal Bravo Peregrina
Hace aproximadamente tres semanas transitaba por el boulevard Hidalgo en la colonia Centenario de nuestra ciudad, antes de llegar a la calle reforma llamo mi atención que el andador central estaba acordonado y con las banquetas totalmente destruidas.

Después me enteré de que se trababa de trabajos de remodelación iniciados por el ayuntamiento de Hermosillo en el que se pretendía colocar dos canchas de pádel en el camellón central. El pádel es un deporte de raqueta con origen en México y que se juega en parejas, sus canchas son un rectángulo de diez metros de ancho por veinte de largo cerrada en su totalidad, con una altura de tres metros y que tiene gran popularidad entre la high class hermosillense.

Poco después me llegó un audio de los vecinos de la colonia donde llamaban a organizarse para defender el espacio público que representa el camellón central del Blvd Hidalgo, también varios grupos de ambientalistas y el consejo consultivo de la zona histórica de Hermosillo, se opusieron a la obra y al parecer lograron detener la construcción de las canchas de pádel en el camellón.

La oposición de los vecinos y organizaciones civiles a dicho proyecto, radica en que este impactaba negativamente tanto la imagen urbana del centro histórico como al medio ambiente de la ciudad, pues esta pequeña área verde alberga más de ochenta árboles en ambos andadores por lo que es de suma importancia para ayudar a mitigar las peligrosas islas de calor que tanto afectan la temperatura en la ciudad, pero sobre todo porque dichas obras contemplan la tala de árboles y la destrucción de un pequeño pulmón dentro de nuestra ciudad.

Este pequeño espacio público es de gran tradición para los hermosillenses por ser un área de recreación y esparcimiento, además de un corredor de gran valor histórico para la ciudad que se construyó para festejar los cien años de independencia de México en 1910.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y la propia Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Medio Ambiente del Estado de Sonora, las ciudades deben disponer, como mínimo, entre 10 y 15 metros cuadrados de área verde por habitante. Pero Hermosillo apenas cuenta con una proporción de 4.5 metros cuadrados por cada habitante, es por eso que no debemos destruir o privatizar las pocas áreas verdes con las que contamos, sino crear más y mejores espacios para el deporte, el medio ambiente y la ciudadanía.

Si bien es cierto, es necesaria la creación de áreas deportivas, esta inversión se debe de hacer para la creación o recuperación en espacios abandonados o capturados por la delincuencia y cercanos a la gente que más lo necesita, no en un espacio que goza con la aceptación y agrado de la ciudadanía y en donde existen árboles que cumplen una importante función ambiental.

Estoy seguro de que existen muchos más parques y baldíos en la ciudad que necesitan la intervención del municipio para hacerlos funcionales, la construcción de dos canchas en las que solo podrían jugar ocho personas representa la privatización de un espacio público que es utilizado día con día por muchos hermosillenses de todas las edad y condiciones sociales, además la destrucción de una pequeña área verde de valor histórico para la ciudad.

Por otro lado, el gobierno municipal está proponiendo presupuestos participativos mediante un programa que se anunció con el nombre de CRECE, en donde someterá a votación publica 40 millones de pesos para a financiar proyectos de mejora a la ciudad propuestos por la ciudadanía, curiosamente se somete a votación obras que el municipio tendría que hacer por obligación como construcción de banquetas, pintura para cruce peatonal, rehabilitación y mejoras de parque entre otras, pero intervienen un espacio público completamente funcional para la construcción de canchas que nadie pidió.

Lo ideal sería que se tomara en cuenta a la población cuando se propongas cambios en los espacios de los que ya se encuentra apropiada, sobre todo cuando en la práctica se nos despojaría de su uso y disfrute, aunque desde el gobierno se nos anuncien como mejoras.

Si los partidos de oposición quieren recuperar los espacios de poder que les han sido arrebatados por el presidente Lopez Obrador y la 4T, deben dejar de estar gobernando a espaldas de la ciudadanía y gastar el dinero en obras innecesarias que más bien parecen un simple negocio que la solución de un problema social o la satisfacción de un reclamo ciudadano.

Separador - La Chicharra

Mario Aníbal Bravo es licenciado en Derecho por la Universidad de Sonora, con especialidad en Historia y Derecho por el Consejo de la Judicatura Federal; es maestro en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora en la línea de investigación de Ciencia Política y Políticas Públicas. Ha colaborado en medios como Radio Bemba, Proyecto Puente y Zoom 95; ha sido asesor parlamentario y docente universitario.

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