De mente abierta y lengua grande: La pasarela de las albóndigas

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-Alba, ¡échale más yerbabuena!-
-¡Pégale bien los números! ¡Ay Silvia, aquí hay unos al revés!-
¡Dile al Güero que lleve el disco temprano!
-¿Alcanzará con dos quintales de harina?-
– ¡Cacooo, trae más leña!-
-Tere, ¡préstame tu tabla de picar!-
Era 27 de diciembre, el frío arreciaba fuerte y estremecía cada hueso del cuerpo…

Dos meses antes…
-¡Levanten la mano para hablar! ¡Orden, orden! ¡Silencio! – El salón para usos múltiples de la parroquia calló por completo.

-Solamente quiero decir algo- dijo la Tina de Andrés levantando la mano temblorosa, mientras con la otra se acomodaba los lentes -Mira Teresita, siempre es la misma, no vienen a las juntas y luego llega el día y andan queriendo mandar, no se vale- los murmullos no se hicieron esperar -Es cierto, tiene razón, es que son muy huev…- Teresita tomó el borrador que estaba en el escritorio y golpeó el pizarrón -¡Silencio, por el amor de Dios!- De inmediato, Nacho la relevó al mando -Estamos aquí por gusto propio, y porque este año va ser la mejor, la que van a recordar todas las generaciones, la que van a disfrutar quienes vienen del otro lado a pasar las fiestas decembrinas-

Quiquiriquiiiiiiiiiiii -¡Ah jodido, me quedé dormido! ¡La leña! – eran las 4:30 de la mañana, Caco levantó la cobija San Marcos, se le enchinó la piel y empezó a titiritar –brrrrrr, va estar bueno el friíto- se puso de inmediato sus mejores pantalones Wrangler, se metió las botas, acomodó la gruesa chamarra de lana, empuñó el hacha y salió “echo la mocha”.

En la explanada, frente a la parroquia de San Pedro Apóstol ya había una pequeña llamarada – Caco, llegas tarde, ya son las 5, hay que quebrar leña, ya no tarda llegar la Nina con la masa- y en ese momento, junto al naciente sol del amanecer, comenzó la pasarela más grandiosa, una que ni los mismos desfiles de moda de Milán podrían igualar jamás.

De la esquina salió la Tina, con un rebozo azul, tejido a mano, envolviendo su rostro para cubrirse del frío; un vestido largo con doble media y sus chanclitas de trabajo, con su mano derecha sostenía el asa de una olla repleta de albóndigas con chile; Alba, su hija, pujaba mientras agarraba con fuerzas el asa del lado contrario.

Por la cuesta se divisó a la Chalía de Maleno; envuelta en una toalla para mitigar los 2ºC, portando su mejores “naguas”, caminando con dos ollas humeantes de peltre azul repletas de cabeza en caldo.

Por rumbos del río apareció la Esther de Miguel con el cuello blanco de talco Maja, y en sus manos una pesada olla semi descubierta, llena de tamales de carne, de esos amarraditos, que tienen una delgada capa extra de masa en el exterior, protegida por una segunda hoja de maíz.

Por un costado del templo apareció el Güero Bochinche con sus botitas del número 6 y su cinto piteado jalando una hielera azul con llantitas (que le habían regalado los paisanos del otro lado), cargada de tilapia sumergida en un capeado rojizo con mucho aroma a ajo.

Por último, con paso lento pero seguro, envuelta en su trajecito sastre color rosa, la Clara de Javier, con un pastel de vainilla relleno de mermelada de fresa y betún blanco con azul.

-Ahora sí, ¡atentos!- dijo Teresita y abrió la puerta de la casa cural donde se instalaba la caja. En la banqueta ya había una decena de personas haciendo fila, la mayoría traía una jarrillita en mano -Una orden de albóndigas por favor- eran las 8 de la mañana y las previsoras estaban comprando albóndigas con chile, el plato estrella, el primero en agotarse…

-Probando, un, dos, tres, probando, probando- En cuestión de horas, llegaron “Los Apenitas”, el grupo estelar de la Capital del mundo y abrieron pista –“El cuervo con tantas plumas, no se pudo mantener ayayayayayyyyyy”-

Era la kermés dedicada a San Pedro Apóstol, a la parroquia que necesitaba ingresos para pagar los gastos de un año. El evento más esperado, donde chicos y grandes disfrutaban pescado al disco con frijoles, un platón de cabeza con tortillas recién hechas, tamales, tacos y un sinfín de sabores acompañados de buena música; una tómbola con regalos, rifas de becerros, bailables, pasteles y lo más valioso: el gozo de sentirse parte de una comunidad.

Kermés, del neerlandés kerk ‘iglesia’ y miss ‘misa’, es una fiesta popular al aire libre que se celebraba en Flandes (región de Europa Occidental) en los días de Carnaval. Las Kermeses tiene como núcleo algo que muchos restaurantes han perdido por el hecho de enfocarse en premios, poses, decoraciones y parafernalias: generar comunidad.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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