Celuloide: El baile de David Kubrick

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixCuando me entré que se estaba filmando una película sobre los hechos ocurridos a inicios del siglo XX pensé: ¡Por fin! Alguien surfeo en las turbias olas de los anaqueles de la vasta historia mexicana y esto seguro marcará el principio del fin para las Cindy la Regia, las No manches Frida, los No se aceptan devoluciones y demás contenido basura perfectamente olvidable que ha generado la industria del cine mexicano. El baile de los 41 por cierto es una película del 2020 dirigida por David Pablos director con elementos interesantes que hasta este punto desconocía.

De entrada merecen reconocimiento por aventarse a abordar un tema guardado celosamente por los libros de historia del Porfiriato pero es difícil ser preciso con un evento que tiene mucho de chisme y rumor con tintes políticos. Algunos de los personajes que se señalan como participantes del evento fueron revelados un siglo después: Ignacio de la Torre y Mier nuestro involuntario protagonista casado con una hija de Porfirio Díaz, Antonio Adalid, ahijado de Maximiliano I y Carlota de México, Pascual Barrón, Felipe Martínez, Joaquín Moreno, Alejandro Pérez, Raúl Sevilla, Juan B. Sandoval y Jesús Solórzano. Muchos de esos nombres estaban ligados al ambiente porfiriano por lo que la redada seguida de cerca por el periodismo tenía muy seguramente intenciones políticas. El ambiente conservador de la época veía con malos ojos la homosexualidad el tema era muy seguramente censurado y castigado con la disciplina militar que caracterizaba al gobierno de Don Porfirio. Investigando sobre los hechos se dice que en la calle de El Paseo de Plateros y San Francisco se vivía un ambiente bohemio que replicaba el espíritu francés donde intelectuales, políticos y aristócratas convivían en los bares y cafés de la zona. Otros personajes que frecuentaban el lugar eran los llamados rotos, así como Chucho el roto que se disfrazaba de rico para ejecutar sus fechorías existían los que se disfrazaban de ricos para fingir pertenecer a la clase alta: usaban bastón, bombín, bigote refinado y muy perfumados buscando relacionarse con las luminarias de la época. Pero también estaban los ninis que no les gustaba trabajar pero que provenían de familias de abolengo que les financiaban la vida aburguesada. Se dice que en el baile de los 41 la mitad de los asistentes al evento provenían de estos sectores, la mayoría jóvenes con la moral relajada buscando la oportunidad de ascender en el escalafón social o sentirse parte de una esfera de poder que sostuviera su hedonista estilo de vida.

Teniendo en cuenta ese contexto creo que la película pierde el foco y se va por el romance telenovelero de una relación de enamoramiento que no sabemos si existió entre Ignacio de la Torre y Evaristo. No es que falle la producción creo que la ambientación de la época está bien lograda aunque los actores no alcanzan a retratar la psicología de los personajes y entonces solo se ven como actores disfrazados. David Kubrick se avienta un guiño a Ojos bien cerrados del buen Stanley intentando resultar controversial con la escena de la orgía. El director no es malo pero le falta algo para llenar esas escenas de opereta donde quiere parecerse a Milos Forman. Los actores no alcanzan a conectarse y entonces escuchamos a alguien hablar francés por ahí y cantar en alemán por allá y se supone que con eso debemos sentirnos transportados a los inicios del siglo XX. No es creíble ni el romance de Ignacio y Evaristo ni el drama entre Ignacio y Amada Díaz, el guion se olvida del conservadurismo de la época y de pronto vemos a un Ignacio de la Torre más cercano a un personaje cursi de telenovela que a un político astuto persiguiendo una carrera bajo el yugo del conservadurismo porfiriano. Creo que debemos apoyar los proyectos históricos pero no puedo decir que me gusto la película, creo que todo se quedó en buenas intenciones, buena producción, guion regular, pero resultado regular, eso sí prefiero una mala ambientación porfiriana que cualquiera de las No manches Frida.

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