El color de las amapas: Historia del escudo de Hermosillo

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Por Ignacio Lagarda Lagarda
Desde que se constituyó como municipio con ese nombre bajo la Constitución de 1831, el ayuntamiento de Hermosillo utilizó como escudo oficial el de las primeras Repúblicas, tanto federalistas como centralistas, por decreto del Primer Congreso Constituyente del 14 de abril de 1823, que estableció un nuevo escudo que se usó entre 1823 y 1879.

Escudo de la primera hoja de la Constitución Federal de 1824.

Durante las Repúblicas Federales, el ayuntamiento utilizó los escudos nacionales diseñados durante el gobierno de Porfirio Díaz, quien le dio la encomienda al artista Tomas de la Peña del diseño de un modelo y su diseño no se apartó mucho del modelo general afrancesando que se venía usando desde 1846, ese diseño se usó con algunas variaciones hasta 1916, aunque en 1898 se dio a conocer otro diseño que no se apartaba mucho del anterior, se dice que incluso era un poco más germánico que afrancesado, el diseño fue obra de Juan de Dios Fernández y al usarse cerca de las festividades del Centenario de la Independencia Mexicana se le conoció popularmente como el Águila del Centenario, y no solo por la fiesta ya que fue el águila que se acuñó en el frente de las monedas llamadas Centenario, esta versión del escudo a pesar de ya no ser la oficial se usó hasta los años cuarenta en monedas de curso legal.

Escudo Nacional Mexicano usado entre 1880 y 1914, de Tomas de la Peña, Escudo Nacional Mexicano usado entre 1898 y 1916, de Juan de Dios Fernández, llamada Águila del Centenario.

 

Escudo municipal de Hermosillo 1880-1916.

Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista en 1914, poco después de iniciada la revolución constitucionalista, manda hacer un diseño de escudo que identifique claramente a las tropas del Ejército Constitucionalista de las tropas del Ejercito Federal, ese diseño fue obra del artista Antonio Gómez R. y estuvo sin oficializar hasta 1916 cuando el grupo carrancista se había impuesto al grupo revolucionario que apoyaba al gobierno emanado de la Convención de Aguascalientes, de esta manera y próximo a realizar el Congreso Constituyente de 1917, Venustiano Carranza promulga un decreto el 21 de septiembre de 1916 que lo hace oficial y el cual dice: “que el escudo nacional sea el águila mexicana, parada en el pie izquierdo sobre un nopal que nazca de una peña entre las aguas de la laguna, y agarrando con el derecho una culebra en actitud de despedazarla con el pico; y que orlen este blasón dos ramas, la una de laurel, y la otra de encina, conforme al diseño que usaba el Gobierno de los primeros defensores de la independencia.”

Escudo Nacional Mexicano en uso entre 1914 a 1920 y escudo del Ayuntamiento de Hermosillo.




Durante la cuarta y quinta etapa de la Revolución Mexicana los grupos políticos que operaron durante el llamado Maximato quisieron separarse de su pasado carrancista, llevándose a cabo una especie de concurso para seleccionar un nuevo diseño del escudo, de nacional este concurso limitado a ciertas personas fue ganador el artista Jorge Encino, quien propuso dos diseños uno con una corona de laurel y encina completa que serviría para poner en las banderas y otro diseño con una corona corta de laurel y encina que se completa con el nombre completo del país “ESTADOS UNIDOS MEXICANOS” que se usaría para documentos, monedas, medallas y sellos, este diseño se caracteriza por cambiar el tradicional peñón del que nace el nopal por un símbolo de tierra del idioma pictográfico náhuatl, además de estar inscrito en un círculo de grecas en forma de picos y tener la frase escrita con letras de tipo Art Nouveau. Este diseño se formalizo por medio de un decreto del 5 de febrero de 1934.

Escudo oficial de 1934 a 1968 con la leyenda “Estados Unidos Mexicanos” para uso en monedas, sellos, papeles impresos, etc. Y escudo oficial del ayuntamiento de Hermosillo.




En 1960,  siendo gobernador de Sonora Álvaro Obregón Salido y el presidente municipal de Hermosillo César Gándara Laborín, influenciados por el historiador don Gilberto Escobosa Gámez, quien en una visita a Orizaba, Veracruz tuvo la idea de que Hermosillo, como muchas otras ciudades de la República, tuviera su propio escudo.

El gobierno del estado y al ayuntamiento le propusieron al Club Rotario de la ciudad que convocara a un concurso para el diseño de un escudo municipal para Hermosillo.  La convocatoria del concurso fue publicada en el periódico Imparcial el 12 de marzo de 1960, en la que el club convocaba a “crear un símbolo de nuestra ciudad (debió decir municipio) con apego a su tradición histórica, económica, cultural y social”

Los ganadores fueron dados a conocer el 30 de abril siguiente y los ganadores fueron el Arq. Felipe N. Ortega y el Dr. José Jiménez Cervantes, quienes el 4 de diciembre de 1961, siendo gobernador Luis Encinas Johnson y presidente municipal Eduardo «El Prieto» Loustaunau Ruiz, acompañaron al presidente del Club Rotario Alberto Gutiérrez García para entregárselo al presidente municipal y a partir de ese día el escudo fue adoptado oficialmente por el ayuntamiento.




El 14 de febrero de 1975, con motivo del 40 aniversario del Club Rotario de Hermosillo, el señor William W. Walker Jr. , ex presidente de dicho club, le entregó al presidente municipal Alfonso Aguayo Porchas, un escudo de mosaico veneciano realizado enmarcado en oro elaborado en la ciudad de México por una empresa especializada en esculturas y retablos, mismo que quedó develado a las 9 d ela mañana de ese día en el frontispicio del palacio municipal. 

Escudo oficial de Hermosillo desde el 4 de diciembre de 1961.

El escudo oficial de Hermosillo es un emblema de identidad para los hermosillenses, que simbólicamente proyecta hacia el futuro rasgos predominantes de su pasado y de su presente.




El escudo esta diseñado en un blasón español dividido en cuarteles y en la parte superior central sobresalen dos franjas azules marino a 45º con líneas onduladas color amarillo a su centro, que convergen al centro del grabado que simbolizan a los ríos Sonora y San Miguel, cuya confluencia se presenta al oriente de la ciudad donde, el 18 de mayo de 1700 se fundó la Santísima Trinidad del Pitiquin, una aldea de indios pimas que es el origen de la ciudad de Hermosillo. Pitiquin o pitic significan en lengua pima “lugar rodeado de ríos”, o “lugar donde se juntan los ríos.”

En el cuartel superior central se ve la torre del Palacio de Gobierno, sede de los poderes políticos del Estado,  con el Cerro de la Campana al fondo, el rasgo que mejor simboliza a la ciudad, y arriba de la torre las iniciales J. G., que significan Jesús García, el héroe de Nacozari y la humanidad y el hijo más preclaro, conocido nacionalmente y mundialmente que ha dado Hermosillo.

El cuartel superior derecho contiene las torres de la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción que tiene una esfinge de San Agustín, el principal promotor del culto a la Asunción de María; y en el cuartel superior izquierdo el edificio del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora, que representan la religión y la capital cultural del Estado.




En el cuartel inferior izquierdo se ven siete frutos de naranja  que representan el lema “La ciudad de los naranjos” con el que se conoce a Hermosillo, desde inicios del siglo XX por la gran producción de ese fruto que hubo en el municipio desde finales del siglo XIX.

En el cuartel inferior derecho aparecen siete manojos o espigas de trigo, que representa la riqueza agrícola del emporio de la Costa de Hermosillo.

Es pertinente hacer notar que el blanco de los cuarteles inferiores izquierdo y derecho, representa la blancura del algodón hermosillense.

Al centro hay una franja blanca vertical que divide la sección inferior, con una línea ondulada también vertical color naranja al centro, que representa la corriente subterránea de las aguas de los ríos que convergen frente a nuestra ciudad, que descargan sus aguas en el acuífero de la Costa de Hermosillo, representado en la parte inferior por un color azul marino y dos líneas onduladas horizontales de color naranja, que por siglos estuvo oculta como fuerza de la naturaleza, y qué gracias al espíritu de trabajo de nuestros hombres de campo, es extraída a través de los pozos que surten el agua que riega el emporio agrícola de la Costa de Hermosillo.

Los  colores naranja y amarillo representan el característico color de nuestros hermosos atardeceres escarlatas.




 

*Ignacio Lagarda Lagarda. Geólogo, maestro en ingeniería y en administración púbica. Historiador y escritor aficionado, ex presidente de la Sociedad Sonorense de Historia.


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