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El color de las amapas: El terremoto de Bavispe, Sonora en 1887

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Por Ignacio Lagarda Lagarda
Poco después de las 2 de la tarde del 3 de mayo de 1887, los habitantes de Bavispe vieron horrorizados como la tierra se abría a sus pies y un ruido ensordecedor como una explosión de dinamita se escuchó proveniente del interior de la tierra. Las campanas de la iglesia empezaron a sonar de manera espontánea poco antes de que el templo se derrumbara por completo.

El sismo duró cuarenta segundos y los reportes periodísticos y oficiales informaron que hubo cuarenta y dos muertos y veintinueve heridos. El sismo se dejó sentir en varios pueblos del Estado y otros Estados de la República y el extranjero. Al norte se sintió hasta Phoenix, al sur hasta el Distrito Federal y al este hasta la ciudad de Chihuahua. En Fronteras y Villa Hidalgo también se reportaron muertos.

Según los reportes de la época basados en la descripción que dieron los vecinos, describen que grandes rajaduras se abrieron en el suelo, y el agua de los arroyos se fue por dichas aberturas, grandes incendios se originaron en los cerros, millones de metros cúbicos de roca se desprendieron de las laderas de los cerros y algunos dijeron que grandes volcanes en erupción se vieron con rumbo de la sierra. También dijeron los testigos que este fenómeno fue el causante del aumento de los caudales de los ríos y los ojos de agua, días después de que pasó el suceso. También reportaron que muchos temblores de menor intensidad se dejaron sentir días y hasta meses después de que sucedió el primero.

El sismo sucedido en Bavispe; en realidad el epicentro se registró en el poblado de Batepito, conocido en la actualidad como Colonia Oaxaca uno de los de mayor intensidad ocurrido en el continente que se tienen registrados, además es el que ha causado más daños y muertes en la historia de la región.

Este movimiento telúrico originó una fractura de casi 25 km de longitud, desde el arroyo Elías, al sur de Agua Prieta, hasta el cajón del Álamo, al sureste de la Colonia Oaxaca. Esta falla fue bautizada por los investigadores de la época como Falla Pitaicachi.

En algunos reportes de la época se dieron explicaciones del suceso, que hoy en día resultan verdaderamente absurdas, como por ejemplo transcribimos algunos: 

“debe indudablemente tener por origen, el paso de una corriente formidable de agua hirviendo, que corre bajo el valle. El agua que circula probablemente a través de inmensas hendeduras subterráneas, ha alcanzado una estratificación, en que el calor se produce por medio de combinaciones químicas. Así se encuentra la explicación de esos chorros de agua termal, que aparecen sin cesar en aquella localidad” 




O el que dice que:

“en Óputo se abrieron siete volcanes, ardiendo por dos días pero ninguno arrojó lava y los ubica exacta y detalladamente con cada boca”,

Otro explica: 

“notándose también en otras partes, pequeños aplanamientos de tierra, probablemente ocasionados por la conmoción de ciertas capas arenosas desleídas por la corriente interior de las aguas, explicándose esto, por lo espeso de arenas que brotaban las aguas por las aberturas de la tierra”, 

Y el que empieza diciendo: 

“El 3 de mayo de 1887, a las 3 de la tarde, la cámara magmática que existe entre Huásabas y Bavispe, arrasa a las pobres viviendas… desde entonces el magma está quieto y duerme”, 

Hay otro que dice:

“un grupo de científicos explicó el temblor en los términos de la teoría de la tierra compacta y unificada, contemplaron que una convulsión general estaba en proceso en las entrañas de la tierra y atribuyeron que había varios temblores alrededor del mundo por la misma causa”

Obviamente en esa época la teoría de la Tectónica de Placas aún no se había descubierto por lo que las explicaciones del hecho tenían cierta validez.




 

*Ignacio Lagarda Lagarda. Geólogo, maestro en ingeniería y en administración púbica. Historiador y escritor aficionado, ex presidente de la Sociedad Sonorense de Historia.


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