La perinola: Negro sobre blanco

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Por: Álex Ramírez-Arballo
Álex Ramírez-Arballo, La ChicharraAprendí a leer porque me enseñó mi hermana, cuando tenía cinco años. Desde entonces no he parado, he devorado con impunidad de aprendiz todo aquello que ha pasado por mis manos y gracias a esto he podido conocer otros mundos, pulir un poco la forma en la que digo las cosas, atizar el fuego vivo de la imaginación, que es seguramente uno de los rasgos distintivos de nuestra condición humana.

Los libros me han hecho lo que soy y a ellos les debo una veneración eterna. Amo la magia de lo escrito, el prodigio del pensamiento que se fija en este método tan sencillo de 27 letras que combinándose preservan la memoria, cuentan historias divertidas y terribles, nos llevan de la mano hacia lo imposible. Cada libro encierra un universo por explorar, una realidad separada de lo cotidiano que nos invita siempre a ejercer los dulces oficios de la curiosidad.

A los libros me une el amor. Leo porque en ese acto me regodeo y me sé vivo; uno quiere estar en compañía de lo amado, como dijera San Juan de la Cruz, por eso me llevo un libro a todas partes. Sin esos libros que me han acompañado en las horas más difíciles de mi existencia, dudo que hubiera podido sobrevivir a los infiernos de mi vida.

En lo personal, desconfío de las campañas que promueven la lectura. No es que esté en contra de ellas, pero creo que las pasiones no se encienden por decreto. Lo mejor que podemos hacer todos es leer y hablar de lo que leemos, reunirnos libre y voluntariamente en torno al fuego vivo del lenguaje; entonces y sólo entonces podremos contagiar a los demás de esta adicción al placer público y privado que es leer.

Ahora entiendo que la lectura no es un instrumento sino un fin en sí mismo. No leas porque “debes” leer sino porque encuentras en ello un placer que no es de este mundo.  Uno no disfruta de la pereza, el sexo o la comida porque deba hacerlo sino porque le place hondamente, pues así con los libros.

Este 23 de abril se celebra el día del libro y creo que es una excelente oportunidad para encontrarnos y reencontrarnos con las palabras. Gracias a la lectura la vida es más rica, más honda, más nuestra.

 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


– PUBLICIDAD –Un Desierto para la Danza XX4


Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *