martes, mayo 28, 2024
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La perinola: La universidad es nuestra

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Por: Álex Ramírez-Arballo
Álex Ramírez-Arballo, La ChicharraCreo en la educación y en concreto en la universidad. Mi experiencia en un aula universitaria ha sido fundamental, me ha cambiado e incluso puede decirse que ahí he encontrado un destino; la universidad es el espacio natural para el desarrollo del pensamiento crítico, la construcción intelectual de la persona y la asociación virtuosa con los demás.

 

La universidad es columna fundamental de la sociedad y no debe ser vista como una burbuja de aislamiento sin ninguna influencia más allá del perímetro de su campus. Eso no es verdad: una institución de educación  superior debe tener como altísima e inexcusable misión la de generar conocimiento que implique un impacto directo en la comunidad en la que se encuentre inserta.

Existe una tendencia global que consiste en implementar un modelo empresarial a las universidades, reduciendo su fin último a la generación del mayor número de dinero posible; una institución así se vuelve deshumanizada y mezquina. Quien establece como fin último la acumulación de dinero, tarde o temprano termina por sacrificarlo todo en pos de ese objetivo, incluso la vida humana.

Pero hay otras formas de pervertir los ideales universitarios.

En el caso de nuestra Universidad de Sonora, año con año observamos el mismo escenario: los sindicatos amenazando para obtener una respuesta satisfactoria de parte de las autoridades. La institución del sindicato es nobilísima, me queda claro, pero no se encuentra exenta de corrupción y degeneración de sus principios esenciales, que son las de proteger a los trabajadores de cara a las empresas o gobiernos. No es posible que la UNISON crezca, se modernice, busque establecer vínculos con las industrias y con otras universidades y centros de investigación si cada año se presenta el riesgo de una huelga, que es sinónimo de paralización total de las actividades.

La universidad no es de los sindicatos sino de los estudiantes e investigadores y en última instancia de todos nosotros, que aportamos nuestros impuestos y que hemos sido parte viva de dicha comunidad; en mi caso como estudiante y hoy como ex alumno realmente preocupado por el presente y el futuro de nuestra casa de estudios.

El contrapeso sindical es demasiado grande y así nomás no se puede.

 

 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


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