jueves, abril 25, 2024
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La perinola: El bien de todos

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Por: Álex Ramírez-Arballo
Álex Ramírez-Arballo, La ChicharraCuando era pequeño participaba con mucha alegría de las actividades cívicas de las diferentes escuelas a las que asistí. Lo hacía con cariño y con mucha solemnidad, conociendo bien que mi deber era participar de esas actividades públicas que tenían un significado social muy importante, o al menos así lo creía en ese momento.

Sigo pensando que las personas debemos involucrarnos en actividades ciudadanas, que debemos sacar lo mejor de nosotros mismos y que, sobre todo, debemos estar dispuestos a participar siempre que somos requeridos. Por todo esto y viendo el descrédito en el que los funcionarios caen constantemente, no puedo sino lamentarme por el triste papel que la casta política desempeña en nuestro país. Abunda la corrupción y el despilfarro, la torpeza, la falta de amor por México, la indiferencia ante los demás, sobre todo hacia los pobres, que sufren siempre y no son escuchados nunca.

Se supone que en las oficinas públicas deberían estar las mejores personas, las más preparadas y las más dispuestas a solucionar problemas, pero no veo, lamentablemente, que esto se cumpla. Es una condición de nuestra tiempo, parece: no hemos sido capaces de comprender que todos los miembros de la sociedad perseguimos un destino común y que es la colaboración y no la competencia la vía más segura de progreso y bienestar compartidos.

Hoy que se viven tiempos de austeridad conviene que usemos todos los medios a nuestro alcance para recordarles a quienes nos gobiernan que su posición es privilegiada, que implica el poder hermoso y terrible de beneficiar o perjudicar a muchos, que sus decisiones y su compromiso pueden representar una diferencia en la historia particular de vidas humanas.

Tengo fe en que las futuras generaciones comprenderán a cabalidad estas cosas y de este modo los ciudadanos accederán al poder con plena conciencia de una responsabilidad colectiva, solidaria, común y ciertamente cargada de futuro. Ceder ante el pesimismo y la desesperanza es cometer suicidio, y eso es algo que yo no haría jamás.

 

 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com

 


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