sábado, agosto 1, 2026
ColaboraciónDe mente abierta y lengua grande

De mente abierta y lengua grande: El lonche miado

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-¡Estás castigado Nachito, a lavar el catre miado!-
-No quiero mamá, huele muy feo-
-No me importa, Nachito, para que no te vuelvas a ir a la calle sin permiso-
-Pero amaaá, están pegados los orines en la lona-
-¡Pues lo refriegas con el estropajo hasta quedar blanco!

En medio del corral estaba el catre donde dormía Martinita, su hermana más pequeña, esa noche había soñado que nadaba en el río mientras orinaba a chorros los tendidos dispuestos sobre el catre de madera con base de lona hecha de poliéster que no dejaba pasar gota alguna de aquel pipí mañanero.

-¡Agarra un bote con agua y échale un puño de jabón!- ordenó su mamá a Nachito; el pequeño de ocho años subió su camiseta para cubrir la nariz y comenzó a refregar la mancha amarillenta que se extendía por todo el centro.
-Y cuando termines, quitas la lona y se la llevas a la “Marillita”- ordenó su mamá mientras le daba un martillo para que retirara las tachuelas.

-Ay amaaá, mejor tira la lona a la basura- retobó Nachito -Todavía está buena, apenas lo han orinado tres veces- respondió la mujer haciendo memoria de las veces que Martinita había despertado mojada de pies a cabeza.

-Marillitaaa, aquí le manda mi amá la lona miadaaa, perdón, la lonaaaa-

“Toc toc toc”

La tal Marillita salió a la banqueta, recogió la lona, la revisó y dijo:

– Dile a tu mamá que mande por ellos el jueves, dile que la lona va alcanzar para unos cuatro- luego acercó la nariz al envoltorio.
-Mmmm, la lavaron muy bien, ya no huele a orines.

En la Capital del Mundo había una regla: si la lona de un catre había acumulado 5 años y 3 miadas, era hora de llevársela a la Marillita para que hiciera magia con su máquina de coser.

– ¡Nachito, llévale el lonche a tu papá!-

El pequeño corrió al corral donde su papá estaba ensillando la mula para irse a las milpas.

-¡Apá, aquí te manda mi amá el lonche miado!- su papá comenzó a reír, luego abrazó a su hijo.
-Le quedó bien el morral de lona a la Marillita-

Nachito respondió: Pero yo me pegué la friega quitando los miados de mi hermana.

Antes de existir las loncheras, diversas civilizaciones desarrollaron contenedores para transportar alimentos: en Asia se utilizaban cajas de madera y bambú, en Europa llevaban la comida envuelta en tela o en pequeñas cestas de mimbre, en África y Medio Oriente también se emplearon calabazas secas, cuero y recipientes de cerámica. Y aunque hoy las loncheras incluyen sistemas para calentar alimentos, hubo una época en que se transportaban dentro de morrales previamente miados.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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