sábado, julio 4, 2026
ColumnaLa Policía Energética

La Policía Energética: 45°C, aires acondicionados y declaraciones que nos dejan fríos

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Por Ana Sotomayor
Ana SotomayorEsta semana, Hermosillo y varias ciudades del país sufrieron de altas temperaturas, y algunas incluso superamos los 45°C. Pero no fue un pico aislado. Fueron días enteros de calor extremo, de esos que te hacen preguntarte si el termómetro se equivoca o si el sol decidió mudarse a la acera de enfrente.

En esas condiciones, el aire acondicionado deja de ser un lujo. Se vuelve una necesidad. No es capricho. Es supervivencia. Es salud. Es poder dormir, poder trabajar, poder vivir. Y en muchas de estas ciudades hubo apagones… ¿Así cómo, pueh?

Y aquí es donde quiero detenerme. Porque hay una conversación incómoda que tenemos que tener.

Y es que, en declaraciones recientes la Secretaria de Energía ha atribuido los apagones (perdón, las “interrupciones del servicio”) en varios estados del país a las lluvias, a los vientos o a las altas temperaturas. Es decir, a la naturaleza.

Y sí, es cierto que las tormentas y el calor extremo son fenómenos que no podemos controlar. Pero de ahí a decir que son la causa única de los apagones… hay un trecho enorme.

El asunto es que las altas temperaturas no son nuevas, como tampoco lo son las lluvias y los vientos durante el verano, en algunas zonas del país. Lo que sí es nuevo, y preocupante, es que la red eléctrica no esté preparada para enfrentarlos.

Cuando una ciudad supera los 40°C, la demanda de energía se dispara. No porque seamos derrochadores, sino porque los aires acondicionados tienen que trabajar más y durante más tiempo para mantener una temperatura apenas tolerable.

Pero esa demanda no es una sorpresa. Se puede pronosticar. Se puede planear. Se puede invertir para que la red tenga la capacidad de responder.

Y aquí está el punto: cuando las autoridades culpan al clima, están evitando la responsabilidad de haber invertido en hacer la red confiable, robusta y continua.

 

La energía no es un derecho… pero es la puerta a otros

He escuchado comentarios de que la energía no es un derecho. Y técnicamente, tienen razón. No está en la Constitución como un derecho autónomo.

Pero la energía es el vehículo para acceder a otros derechos que sí están en la Constitución y en los tratados internacionales:

  • Una vivienda digna no puede existir sin electricidad. ¿Cómo vas a tener una casa habitable si no puedes encender un ventilador o un aire acondicionado cuando hay 45°C o no puedes mantener tu comida fresca sin un refrigerador?
  • El acceso a la salud requiere energía. Hospitales, clínicas, refrigeración de medicamentos, equipos médicos. Todo funciona con electricidad.
  • El acceso a la educación, hoy, requiere energía. Computadoras, internet, iluminación y por supuesto aire acondicionado para estudiar.
  • El acceso al agua potable requiere energía para bombearla, tratarla y distribuirla.

Así que, aunque la energía no sea un derecho en sí misma, es la llave que abre la puerta a muchos otros. Y cuando esa llave falla, se quedan cerradas las puertas de la salud, la educación, la vivienda digna y el agua.

 

Lo que nos toca a nosotros

Ya hemos hablado de lo que podemos hacer como ciudadanos responsables:

  • Usar aires acondicionados eficientes (Inverter).
  • Mantener la temperatura en el rango de confort: 23-24°C.
  • Cerrar puertas y ventanas mientras el AC está encendido.
  • Aislar techos, poner tratamientos en ventanas, plantar árboles que den sombra.
  • No desperdiciar energía. Usar solo la que necesitamos.

Eso es responsabilidad individual. Y no es negociable.

Pero también hay una responsabilidad colectiva. Y esa es la que no podemos delegar.

Nos corresponde, como ciudadanos, exigir a las autoridades que dejen de poner el clima como pretexto para justificar la falta de inversión en infraestructura.

No podemos normalizar que cada tormenta signifique un apagón. No podemos aceptar que el calor extremo sea sinónimo de “interrupciones del servicio”. No podemos conformarnos con explicaciones que suenan a excusa.

La red eléctrica necesita mantenimiento. Necesita modernización. Necesita inversión para ser resiliente y suficiente ante eventos climáticos que, por cierto, van a ser cada vez más frecuentes y más intensos.

Todos sabemos que cada vez se demanda más energía, por el uso de tecnología, por el incremento en la población, por que más empresas se abren, no es un secreto, y por ello se tiene que invertir para lo que se necesita.

No es un tema de ideología. Es un tema de planeación. De presupuesto. Y, por supuesto, de prioridades.

Si las autoridades invirtieron en una refinerías, trenes, aerolíneas, y ahora hasta cervecerías, lo menos que podemos exigir es que inviertan en una red que sí distribuya energía confiable.

 

El balance que necesitamos

Como sociedad, necesitamos hacer ambas cosas:

1. Usar la energía de forma eficiente, porque la energía más limpia y más barata es la que no se usa.
2. Exigir que la energía que pagamos llegue de forma confiable, porque cuando falta, no solo nos quedamos sin luz, sino sin acceso a derechos fundamentales.

No es una o la otra. Es las dos.

Los fenómenos climáticos extremos no van a desaparecer. Al contrario. Van a ser más comunes, más intensos y más impredecibles. La pregunta no es si va a haber otro calorón de 45°C, sino si la red eléctrica va a estar lista para cuando llegue.

La respuesta, hoy, es que no. Y eso es responsabilidad de quienes toman decisiones de inversión y planeación.

Pero también es responsabilidad nuestra, como ciudadanos, mantenerlos vigilados. Señalar las verdades a medias. Exigir hechos, no excusas.

La Policía Energética no solo patrulla recibos y fugas. También patrulla discursos. Y cuando escucho que los apagones son “por el clima”, sé que hay una verdad que no se está diciendo.

No podemos controlar el clima. Pero sí podemos preparar la red para que no se caiga con cada tormenta o cada ola de calor.

Y eso, queridos lectores, es una decisión. No un acto de la divinidad.

Si tienen reportes de apagones recurrentes en sus colonias, si quieren saber cómo aislar mejor su casa, o si tienen preguntas sobre eficiencia energética, mi correo sigue abierto:
Sotomayor.anam@gmail.com

Gracias a La Chicharra y hasta la próxima semana.

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Separador - La Chicharra

Ana Sotomayor es graduada en Administración de empresa y candidata a maestría en Sustentabilidad (si todo sale bien). Su experiencia profesional incluye proyectos de eficiencia energética y energías renovables, y es una hábil profesional en el sector de la administración de la energía. Sus habilidades incluyen el identificar, evaluar y presentar de una manera entendible las oportunidades en el uso eficiente de la energía y sus aplicaciones. Tiene experiencia en servicios de consultoría de sustentabilidad y ha presentado soluciones y programas eficaces de manejo eficiente de la energía para distintos clientes incluyendo el sector privado, y gobiernos estatales y municipales. Actualmente tiene su propia firma de consultoría dedicada a la realización de auditorías energéticas, perfiles de consumo de energía, capacitación y trámites para la participación en el Mercado Eléctrico Mayorista. Su experiencia anterior incluye puestos administrativos y financieros en industrias medianas.

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