La Policía Energética: Culpa vs. Responsabilidad ¿de quién es la culpa y de quién es hacerse cargo?
Por Ana Sotomayor
Hace unos días estuve en el evento de INCIDE (Consejo Integrador de la Construcción, la Industria y el Desarrollo) aquí en Hermosillo, con la comparecencia de María Dolores del Río, Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno de Sonora. Y en la apertura, el director de INCIDE, Guillermo Moreno, soltó una frase que se me quedó varios días en la cabeza: “Los edificios no se caen porque sí. Se caen por corrupción.”
Poderosa. Dura. Y cierta.
Y me llevó de vuelta a un tema que he estado rumiando desde hace semanas: la diferencia entre culpa y responsabilidad. Porque no son lo mismo. Y confundirlas nos ha costado caro como sociedad.
La lección de los tres hijos
Yo tengo tres hijos. Durante toda su vida los he educado para que tomen decisiones que no afecten a los demás. Pero si alguno de ellos rompe, daña o pierde algo que no es suyo, no importa quién tuvo la culpa: es mi responsabilidad hacerme cargo.
Al ser ellos mi responsabilidad, toda acción suya que afecte a terceros es mi responsabilidad repararla. Así de sencillo. Así de incómodo.
Pasa igual con nuestro planeta, nuestro estado, nuestra ciudad e incluso nuestra colonia. Habrá culpables y habrá responsables. Y no siempre son la misma persona.
El ejemplo de la capa de ozono
Hace algunos años descubrimos que la capa de ozono se estaba adelgazando. Incluso había un agujero. El Dr. Mario Molina, orgullosamente mexicano y además premio Nobel de Química, descubrió que los culpables eran unas sustancias químicas llamadas CFC (clorofluorocarbonos), que todos usábamos sin saber el daño que causaban.
En ese momento, todos éramos culpables de haber generado el fenómeno. Pero a partir de que conocimos la información y podíamos hacer algo al respecto, también nos volvimos responsables.
Países enteros actuaron con responsabilidad y generaron políticas públicas para prohibirlos. Empresas responsables modificaron sus productos. Pero también hubo mucha gente que siguió usando CFC a lo bruto. Ellos seguían siendo culpables… y ahora también irresponsables.
A esos hubo que ponerles multas para obligarlos a hacerse responsables. Y para eso, el gobierno tuvo primero que tomar la responsabilidad de regular, ordenar y aplicar la ley.
¿Y qué tiene que ver esto con una casa, un edificio, una oficina y la energía?
Mucho, porque los “accidentes” eléctricos, los incendios por malas instalaciones, los transformadores que truenan, los postes que se caen, los cortos circuitos que pudieron evitarse… no pasan “porque sí”. Pasan por negligencia. Pasan por falta de supervisión. Pasan porque alguien no hizo su trabajo. Y también, hay que decirlo, por corrupción.
No necesitas ser ingeniero para darte cuenta de que una instalación eléctrica está mal hecha. No necesitas ser abogado para saber que un “diablito” conectado a la luz es un peligro público. No necesitas ser funcionario para exigir que el transformador de tu cuadra reciba mantenimiento.
La falta de regulación, la ausencia de consecuencias y la indiferencia ciudadana son el caldo de cultivo perfecto para que lo que pudo evitarse… termine ocurriendo.
Informarnos, discutir, exigir
Por eso es tan importante traer a la mesa temas como la energía y la seguridad en la misma. Para que como ciudadanos también nos hagamos responsables de exigir el cumplimiento. Para nuestra propia seguridad y la de quienes nos rodean.
No se trata de señalar con el dedo. Se trata de saber que, una vez que conocemos el problema, también tenemos responsabilidad sobre él.
Si todos compartimos lo que sabemos podemos crear esa ola verde y responsable que tanto hemos soñado. Desde el que reporta un cable pelado en su calle, hasta el que exige una auditoría energética en su empresa, hasta el que vota exigiendo regulaciones claras y aplicables y que se implementen. En resumen, Ciudadanía activa.
Culpa vs. Responsabilidad: hagamos nuestro trabajo
Así que hoy los invito a hacerse una pregunta: de los problemas energéticos que ves a tu alrededor, en tu casa, en tu colonia, en tu trabajo; ¿de cuáles tienes responsabilidad aunque no tengas la culpa?
Porque la energía más limpia es la que no se usa. Pero la sociedad más segura es la que no espera a que otros resuelvan lo que ella ya vimos.
Hagámonos responsables. No de la culpa, sino de la solución.
Me despido por ahora y como siempre espero sus comentarios. Mi correo es Sotomayor.anam@gmail.com y siempre estoy abierta discutir, colaborar y comentar con ustedes.
Gracias a La Chicharra y hasta la próxima semana.
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Ana Sotomayor es graduada en Administración de empresa y candidata a maestría en Sustentabilidad (si todo sale bien). Su experiencia profesional incluye proyectos de eficiencia energética y energías renovables, y es una hábil profesional en el sector de la administración de la energía. Sus habilidades incluyen el identificar, evaluar y presentar de una manera entendible las oportunidades en el uso eficiente de la energía y sus aplicaciones. Tiene experiencia en servicios de consultoría de sustentabilidad y ha presentado soluciones y programas eficaces de manejo eficiente de la energía para distintos clientes incluyendo el sector privado, y gobiernos estatales y municipales. Actualmente tiene su propia firma de consultoría dedicada a la realización de auditorías energéticas, perfiles de consumo de energía, capacitación y trámites para la participación en el Mercado Eléctrico Mayorista. Su experiencia anterior incluye puestos administrativos y financieros en industrias medianas.

