Tuercas y tornillos: El Sonora Grill y la sociedad mexicana

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Dr. Mario Alberto Velázquez García | Academia Mexicana de Ciencias
Un nuevo caso de discriminación se hace público. Esta vez sucedió en un restaurante que, utilizando el nombre de Sonora, promueve sus cortes de carne como algo de gran calidad. Este lugar ha tenido un crecimiento considerable posicionándose como un lugar “exclusivo” donde los clientes compran, además de la comida, una “experiencia” relacionada a cierto tipo de decoración y pretensión de lujo de las instalaciones. El caso que ocasionó el escándalo fue provocado por una persona, familia o pareja (existen ahora varias versiones) quienes notaron una práctica discriminatoria al momento de asignarles su mesa para el consumo; al parecer, el Sonora Grill tiene criterios diferenciados para acomodar a los clientes con cierto color de piel y forma de vestir. Al poco tiempo de que se hizo pública la queja, personas que trabajaron para esta compañía confirmaron la existencia de prácticas internas que segregan a sus clientes, esto con el objetivo de dar cierta “imagen”. Pero también han surgido personas, funcionarios y actores que han salido en defensa del restaurante, incluso se anunció una marcha a favor y los dueños han denunciado la existencia de una “campaña política” en su contra.

Estos sucesos permiten varias preguntas. ¿Este comportamiento discriminatorio (de haber sucedido) es posible en México? Aunque no tenemos elementos todavía para saber la veracidad de las acusaciones ¿El caso del Sonora Grill es una ilustración de como es la sociedad mexicana o se trata de una excepción? Otro conjunto de preguntas es las que sugiere contestar mi buen amigo Jesús Ricardo Félix en su articulo “Del Sonora grill a los cuentos de hadas” ¿Por qué las redes sociales actúan con tanta virulencia ante una acusación de este tipo?

Respecto a la primera pregunta, un tema que debe explorarse con mayor profundidad es el marco que regula las relaciones entre las personas que viven en México. La sociedad mexicana presenta notables diferencias entre la sociedad legal (De Jure) y lo que sucede en los hechos (De facto). Así, aunque legalmente la sociedad mexicana está constituida bajo principios de igualdad y no discriminación, en los hechos, las autoridades y el resto de la población, aplican criterios diferenciados de actuación frente a los distintos grupos humanos. En otras palabras, una hipótesis a explorar es: México es de facto, o no, una comunidad imaginaria estamental. Digo “imaginaria” porque, aunque en las leyes somos iguales, en la realidad, la manera en que los distintos grupos se relacionan o ven a los otros es muy distinta: somos una sociedad que no le gusta la idea de considerar que todos somos iguales, por el contrario, estamos obsesionados con diferenciarnos; separarnos de la “chusma”.

Las comunidades estamentales son aquellas donde la sociedad mantiene jerarquías que son claramente reconocibles, donde unos cuantos ocupan las posiciones más altas formando una especie de pirámide donde la mayoría ocupa las posiciones más bajas. En las sociedades estamentales la desigualdad es una característica central y está no sólo es mantenida por el funcionamiento de las distintas instituciones económicas, políticas y culturales, sino que es naturalizada al punto que se justifica su presencia; la gente es pobre por floja, por que no se esfuerzan, por su mentalidad, etcétera.

En una sociedad estamental de facto, las personas consideran que es necesario mantener una serie de diferencias entre los distintos grupos. ¿Quién no ha escuchado en México que al casarse uno debe “mejorar la raza”? o ¿Que alguien utilice la palabra “indio”, “naco” como un insulto? Pensándolo desde la hipótesis de México como una comunidad imaginaria estamental, lo que presumiblemente sucedió en el Sonora Grill no solamente es algo posible, sino algo que sucede con regular frecuencia en México, no sólo en este lugar sino en muchos otros.

La reacción en las redes sobre este caso de discriminación merecería todo otro artículo. Estos espacios digitales permiten a las personas desplegar una segunda personalidad que en muchas ocasiones no tiene nada que ver con su comportamiento cotidiano. Estas mismas personas que tan furiosamente atacan al Sonora Grill, (lugar donde no todos hemos comido), probablemente tengan actitudes iguales o mas discriminatorias frente a otros grupos, colores de piel o formas de vestir.

Separador - La Chicharra

MARIO ALBERTO VELÁZQUEZ GARCÍA
Profesor- Investigador de El Colegio de Sonora
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Doctorado en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología, El Colegio de México. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense. Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Director de la Revista: “Revista Científica de Estudios Urbano Regionales Hatsö-Hnini”, www.revistahatsohnini.com.mx.

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