Tuercas y tornillos: ¡Es la política, estúpido!

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Dr. Mario Alberto Velázquez García | Academia Mexicana de Ciencias
Desde hace unos días la Reforma Eléctrica es uno de los temas más discutidos en la agenda pública nacional, y no sin razón. Los resultados de este cambio Constitucional en cuestiones como la producción, mercado, precios y el ambiente pueden ser los más significativos del actual gobierno. Un tema que está en la base de esta disputa es el lugar de la economía y de la política en la toma de decisiones públicas.

La existencia del bloque de países socialistas, encabezadas en su momento por Rusia, sirvió entre otras cosas, como un muro de contención para el liberalismo económico, colocando a la política como el problema central a resolver, dejando a las cuestiones económicas en un segundo plano. La existencia de partidos de izquierda (comunistas o socialistas de diversas denominaciones), protestas sindicales, estudiantes o populares, las guerrillas, entre otros, presionaban y cuestionaban a las sociedades sobre el pacto social vigente. Los gobiernos “democráticos” y las empresas “libres” tenían que ofrecer a los trabajadores un conjunto de beneficios para que estos no fueran “seducidos” por las ideas “comunistas”.

La desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1991 terminó con este muro de contención. El llamado “fin de la historia” y la “victoria” de la democracia y el liberalismo económico trajeron una nueva revisión del pacto social, esta vez, cuestionando la eficiencia del estado y sus organizaciones burocráticas como la mejor manera de resolver los problemas colectivos; el mercado fue presentado como una herramienta más eficiente. Como resultado, el llamado neoliberalismo se impuso como el nuevo modelo de lo público, colocando a la economía, sus lógica y sus agentes, por delante de lo político.

En México este nuevo modelo tuvo un gran impacto. El sexenio de Carlos Salinas de Gortari fue un momento de consolidación de esta postura, no sólo en la misma operación del gobierno sino por la construcción de un discurso y justificación para el mismo: se argumentó que la apertura económica, la disminución del tamaño del estado y sus áreas de intervención tendrían como resultado “natural” la transformación del modelo estatal y con ello de sus instituciones democráticas; en otras palabras se postuló que la economía era la solución (y estaba por delante) de la política.

En los últimos años hemos visto un cuestionamiento por parte de pensadores, pero también de políticos, sobre la conveniencia de mantener a la economía como el centro que dirija la vida de las sociedades. Crisis globales como las del medio ambiente y la del Covid19 son fuertes evidencias sobre la insostenibilidad del actual patrón de consumo y de priorización social de la economía.

Una forma de entender las posturas del actual presidente de México es su entendimiento de la necesidad de cambiar los lugares socialmente asignados a la política y la economía, para volver a colocar a la primera en el centro de la vida pública, como un mejor medio para decidir la distribución y uso de los recursos públicos. La economía, como mecanismo de regulación de los bienes públicos, tiende a la concentración y a la desigualdad, además del uso no sustentable de los recursos naturales.

La reforma eléctrica (su conveniencia o no), requiere ser situada en esta discusión mundial que por décadas tuvo a la economía como el criterio único para la toma de decisiones gubernamentales. Parafraseando uno de los lemas más importantes de la campaña de Clinton a la presidencia de los Estados Unidos: ¡Es la política, estúpido!

Separador - La Chicharra

MARIO ALBERTO VELÁZQUEZ GARCÍA
Profesor- Investigador de El Colegio del Estado de Hidalgo.
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Doctorado en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología, El Colegio de México. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense. Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Director de la Revista: “Revista Científica de Estudios Urbano Regionales Hatsö-Hnini”, www.revistahatsohnini.com.mx.

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