La Perinola: La educación total

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Por: Álex Ramírez-Arballo
Durante una visita que hice a uno de los lugares más pobres de México, pude hablar con una profesora de primaria que junto con un grupo de hombres apasionados por la niñez hacía hasta lo imposible por alimentar a sus 124 alumnos. “Mire usted, ahora mismo me preocupa más que coman a que aprendan algo”, así me dijo la mujer, visiblemente emocionada y hasta contrariada por la dura realidad que debía enfrentar día a día. Aquellas palabras se me han quedado enredadas en la cabeza y por una sencilla razón: la maestra de aquel pueblo tan pobre comprendía que su trabajo iba más allá de la mera transmisión de conocimientos y de la formación intelectual de sus estudiantes. Algo que, por lo visto, parece pasarles por alto a muchos de sus colegas. Educar era para ella acompañar y padecer con sus pequeños. Admirable.

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Ahora pensemos en otro tipo de realidades, la de los muchachos que experimentan un hambre que no es fisiológica sino espiritual, es decir, que no tienen acceso a una vida rica en experiencias humanas que los sacien existencialmente y que les ayuden a construir un sentido personal de vida, un para qué estar en este mundo. Es claro que quienes viven en dichas circunstancias requieren mucho más que la adquisición de un conocimiento instrumental. Me pregunto ahora: ¿estarán los maestros capacitados para enfrentar semejante reto?

Los niños deben saberse dignos, irrepetibles, necesarios […]

Se me ocurre que el concepto fundamental de la educación ha de ser el del reconocimiento de la dignidad personal. Cuando la autoestima es baja las personas suelen cerrarse, negando con ello toda posibilidad de crecimiento y desarrollo posterior. Los niños deben saberse dignos, irrepetibles, necesarios, y para esto no hay mejor herramienta que la más elemental práctica del amor a través de los buenos tratos, la escucha, la paciencia y la empatía.

Educar es un ejercicio humano que debe necesariamente trascender la adquisición de simples competencias y que, en pocas palabras, debe ayudarnos a vivir de una mejor manera, debe enseñarnos a hacer lo mejor de nosotros mismos en un mundo en el que hacen siempre falta mentes, manos y corazones.

 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


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