Ruta de ideas: Somos la música que escuchamos

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Por Magali Romano
magaliNo puede ser coincidencia que se haya escogido a Julión Álvarez para entonar el himno nacional en el Estadio Azteca en el encuentro entre Raiders y Texans el pasado domingo, ya que representa en la industria de la música miles de millones de pesos en ganancias; mientras que el gremio cultural está que arde por la reducción en el presupuesto en ese rubro, dañando todas las disciplinas artísticas y a sus creadores.

Un contraste curioso porque, guste o no, el cantante chiapaneco, con todo y su descuadrada y desafinada voz, convoca a más mexicanos que cualquier orquesta, cualquier concierto, presentación de teatro danza etc. Los que gustan de la cultura y el arte y se dedican a esto son minoría y eso, en este mundo, significa nadar contra corriente, tener menos derechos, menos opciones.

Qué importa que Julión haya tenido miles de memes en las redes sociales por su aparente olvido del himno mexicano, la fortuna que ganó en ese evento es mucho más que toda la vida de alguien que se haya dedicado a la música académica y eso habla mucho de lo que somos como mexicanos.

Ya son décadas en las que se habla de la enajenación en los medios de comunicación; el manejo de las masas a través de contenidos vacíos, la brutalización y deshumanización gracias a las grandes empresas de comunicación que gobiernan este país y que al parecer ya no importa. Los lamentos se escuchan muy quedito, mientras las estaciones de radio, incluyendo las que deberían de fomentar mas arte y cultura, hacen sonar a todas horas, locutores gritones que solo conocen un micro mundo, que la hora, la canción y las recetas que se fusilan por internet, son dadas con el mismo tono, mientras presentan el nuevo éxito de El Komander y el refrito de la finada Jenny Rivera.

Mientras los artistas (de arte), comienzan a ajustar sus producciones, hacerlas más baratas, no hay quien apoye, no hay como hacerle… algunos otros, más realistas, deciden sumarse al montón y presentar algo más “digerible”; en palabras reales, más vendible, redituable y, con suerte, hasta un poco de reconocimiento.

Así, Julión, seguirá entonando el himno mexicano, orgulloso de sus millones, de su aporte a la cultura, de su inmortalidad posada en la mediocridad. Mientras nuestros artistas tratan de hacer ruido ante la injusticia, tratan de hacerse entender, en medio de la soledad social y la incomprensión oficial. Al parecer Los Juliones, comandan este país a través de su música.

Cierro este texto quitándome los audífonos que tocaban serenos a Schubert, para sentir de lleno “ando bien pedo bien loco, cantándole al recuerdo mis penas pidiendo tu regreso y tus besitos gritándole al olvido maldito bebiéndome la vida perdido jodido entre las noches sin tu cuerpo yo si te necesito”.

Dudo en mandar esta columna… han ganado.

 

 

*Magali Romano es periodista cultural para radio y televisión. Trabaja en Telemax desde hace 19 años. Es titular del programa Cóctel desde hace 13 años.


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