De mente abierta y lengua grande: La bolsa chorreada
Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-¡Wooowww, manina!-
-¿Qué pasa, Claudita?-
-Es de verdaaaad, maninaaa, ¿y nos vamos a subir?-
-¡Sí, mi preciosa, es de verdad!-
La pequeña Claudia tocaba con sus blancas manitas los vagones de un largo tren, siempre había soñado con viajar a otra ciudad -Maninaaa, ya está chillando el treeen, córrale, ya se vaaa- el pequeño cuerpecito de Claudia no podía contener tanta emoción.
-Mira Josefina, mira Juanito, ¿ya viste Vicente?- gritaba Claudia a sus primos que veían embelesados a través de una ventana del penúltimo vagón; de Hermosillo a Guadalajara viajaba casi toda la familia López, se habían propuesto sorprender a la bisabuela que celebraría 90 años, era diciembre de 1980.
-¡Woooww, maninaaaa, viene un carrito con comida!- dijo Claudia, en secreto, al oído de su abuela Socorro que iba en el asiento contiguo. De inmediato le sirvieron una charolita con pan, leche y fruta; Claudita no dejaba de sorprenderse.
-Queridos pasajeros, próxima parada: Tlaquepaque- para ese momento ya habían pasado 20 horas de viaje y en el estómago solo tenían un pan, leche y una fruta.
-¡Manina, tenemos mucha hambre!- decía Claudita con lágrimas en sus ojos.
-¡Estaremos 20 minutos en Tlaquepaque!- después del aviso, la abuelita sacó unas monedas de la bolsa, bajó corriendo del tren y caminó de prisa buscando algo que pudiera alimentar a los 7 nietos hambrientos.
-¡Tacoooos, tacooooos!- se escuchó a media estación, Socorro se acercó esperanzada, se unió a la fila y vio exactamente en qué consistía aquel platillo.
-¡Deme 100 para llevar!- dijo la abuela con una sonrisa de oreja a oreja, puesto que las $5 monedas de mil pesos iban a ser suficientes para alimentar a la chamacada.
-¡Abuelaaaa, qué es esooo!-
-Guácala, maninaaa-
Los nietos veían con cara de asco y asombro a su abuela que cargaba una bolsa de plástico de 25 litros en cada mano; por la crema y el queso embarrado en el exterior se podía augurar algún guiso generoso.
-¡Coman, coman!- Claudita fue la primera en acercarse, recogió el cabello con su manita izquierda y acercó la nariz a la bolsa. Estiró el brazo derecho para arremangarse un poco
-Ay, están calientitos- todos volteaban a ver, con la baba a punto de caer, cómo Claudita sacaba tres pequeños tacos dorados rellenos de una nada de papa, cubiertos con repollo finamente picado y embarrados de crema y queso
-Wooow, manina, son los mejores tacos de mi vida-
40 años después, el platillo favorito de “Claudita” siguen siendo los tacos dorados con casi nada de papa.
Claudia es una chef sonorense reconocida y uno de sus platos más queridos y memorables está inspirado en aquel recuerdo: se trata de unos tacos dorados bañados con aguachile de camarón; y todos pensarán: qué tiene que ver el aguachile, la respuesta es muy sencilla: demostrar que un taco de papa es capaz de darle personalidad a un plato de mar tan potente; pero qué se podría esperar, un taco de papa es capaz de convertir un viaje en un recuerdo para toda la vida.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

