Tuercas y tornillos: ¿Por qué tiran los mexicanos peluches del doctor Simi en los conciertos?

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Dr. Mario Alberto Velázquez García | Academia Mexicana de Ciencias
El fenómeno viral que captó la atención, antes de que llegara la temporada de sismos de septiembre, fueron los peluches del doctor Simi. Estos pequeños muñecos que representan a la conocida imagen y botarga de una empresa que vende medicamentos y ofrece consultas médicas a bajo precio, se han convertido en uno de los objetos más significativos que los mexicanos lanzan a los escenarios durante los conciertos. ¿Cómo llegamos a este multi verso de los peluches del doctor Simi?

Lanzar objetos a los escenarios es parte de las prácticas institucionalizadas en todo el mundo. Al menos existen dos conjuntos de razones por las que la gente realiza esta forma de interacción con la persona(s) que están en un escenario. Primero, para mostrar su aprobación o admiración frente a lo que está presenciando: en estos casos se han visto volar flores, prendas de ropa, cigarrillos de todo tipo, banderas y por su puesto peluches. Una petición radical de que la presentación termine. En estos casos los objetos más comunes son comida (podrída o en buen estado), frutas y verduras, pero también objetos como botellas, rocas o cualquier otra que pueda obligar a los que están en el escenario a salir del área para no ser impactados.

En el caso de muñeco doctor Simi, su lanzamiento a la fama en los escenarios está relacionado con los mecanismos por medio de los cuales se reconstruye cotidianamente la identidad. En un primer momento frente al otro, en este caso, el extranjero. Desconozco si muñecos Simi han aterrizado desde años atrás en escenarios donde los que están arriba son mexicanos, pero es claro que la notoriedad de la presencia de estos muñecos está conectada al hecho de que fueron grupos o artistas extranjeros aquellos que decidieron recoger e incluso “interactuar” con el muñeco: así, tenemos al cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson quien puso al muñeco cerca del micrófono como si estuviera cantando con él, pero también los casos de cantantes como Lady Gaga o Rosalía, la última se tomó tiempo para recoger personalmente los muchos doctores Simis y posteriormente tomarse fotos posando junto a ellos. Como ha sucedido en otras muchas ocasiones en la construcción de la identidad mexicana, es el reconocimiento del otro extranjero frente a un elemento cultural mexicano lo que le confiere un nuevo significado; por ejemplo, la fiesta del 5 de mayo que los norteamericanos celebraron o el renacimiento que tuvo la celebración de día de muertos después de una película de James Bond o la película Coco de los estudios Disney.

Una segunda dimensión de la identidad presente en la figura es la del grupo de población que acude a los servicios de las farmacias del doctor Simi. Las Farmacias de similares se han convertido, le gusto o no al subsecretario de salud federal, en una solución de ciertos problemas de salud de la población mexicana que no cuenta con seguro social ni con los medios para acudir a doctores o clínicas privadas. En este sentido, los jóvenes que forman parte de esta franja de la población mexicana y lanzar este muñeco están, de alguna manera, legitimando a la empresa: este muñeco representa un establecimiento que está presente en la gran mayoría de colonias populares de México.

Lo anterior se relaciona a una tercera dimensión, los constantes cambios en los elementos que constituyen y cristalizan las identidades de una población o sociedad. Los jóvenes que acuden a los conciertos y lanzan los peluches se identifican con este muñeco como un “algo” que los reconoce con cierta identidad mexicana: las farmacias y el peluche del doctor Simi son un fenómeno del México actual y entonces de sus habitantes; en días recientes, entre los arreglos florales que rodeaban las puertas reales en Inglaterra, pudimos ver uno de estos peluches del doctor Simi y todos supimos, sin duda, que ahí estuvo la mano de un(a) compatriota mexicano(a). Otra dimensión que sería fascinante analizar es esta moda no sólo de lanzar, sino de disfrazar de cualquier tipo de carreras o profesiones al doctor Simi.

Es muy probable que algunos no se sientan identificados con estos pequeños peluches y que, por el contrario, aplaudieran secretamente el gesto del cantante de Café Tacuba quien descabezó uno de esos muñecos en pleno escenario. Sin embargo, es un hecho que estos muñecos se han convertido en una referencia cultural moderna en México. La cultura, particularmente esa que llamamos “popular” presenta una vida y vitalidad disruptiva y rebelde.Separador - La Chicharra

MARIO ALBERTO VELÁZQUEZ GARCÍA
Profesor- Investigador de El Colegio de Sonora
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Doctorado en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología, El Colegio de México. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense. Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Director de la Revista: “Revista Científica de Estudios Urbano Regionales Hatsö-Hnini”, www.revistahatsohnini.com.mx.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *