Celuloide: Bigbug

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixTanto en el cine como en literatura existen innumerables ejemplos de cómo el artista imagina escenarios fatalistas en lo que respecta a ciencia y tecnología. Un ejemplo de ello es el clásico de terror Frankenstein de Mary W. Shelley. Digamos que por acercarse a la frontera de lo que se concibe como divino, es decir la vida y la muerte, ¿Víctor es castigado con traer un monstruo al mundo? ¿O acaso la crítica va en el sentido de la apariencia y como la sociedad juzga por la portada y no por el contenido?

En Yo, robot de Isaac Asimov, se plantea el escenario donde un robot que goce de libre albedrío pueda ser capaz de dañar a los humanos si lo considera necesario. Lo cierto es que en vez de reconocer los beneficios de los avances tecnológicos en el arte se plantea la posibilidad de que algún día lucharan en nuestra contra por obtener el poder. Otro ejemplo lo encontramos en 2001: una odisea espacial, ahí la súper computadora Hal 9000 engaña a los astronautas pretendiendo tomar el control de la nave. En Terminator tenemos a Skynet, la inteligencia artificial que iniciará una revolución de las máquinas para someter a los hombres. Lo cierto es que en el horizonte ya se vislumbra la era de la computación cuántica, misma que se dice va lograr que los robots sean capaces de aprender por sí mismos. Es por eso que en esta semana en el celuloide hablaremos sobre Bigbug.

Bigbug es una película de ciencia ficción francesa del 2022 dirigida por Jean-Pierre Jeunet. Jeunet es un director francés bastante interesante, entre algunos de sus trabajos más recordados se cuenta Delicatessen 1991, Alien resurrección 1997 y Amélie 2001. El realizador tenía ya casi diez años sin dirigir y la plataforma de streaming más popular le produce está excéntrica comedia de ciencia ficción.

Es el año del 2045 la vida de los hombres es cada vez más dependiente de la tecnología, aparte de que hay carros voladores los robots ocupan un rol esencial en la interacción con los humanos. Se puede decir que son la servidumbre de una clase social privilegiada, pero también pueden funcionar como mascotas y hasta pueden cumplir con un rol sexual. Los Yonyx parecen ser los robots más adelantados, por lo que cumplen una función de brindar seguridad a los ciudadanos. De pronto los robots domésticos dejan encerrados a los humanos para protegerlos de una potencial amenaza y comienza la trama que se desarrolla casi en su totalidad dentro de una casa.

Ante el encierro perpetuo uno no puede dejar de recordar películas como El ángel exterminador 1962 de Luis Buñuel o de pronto una adaptación libre del Señor de las moscas y hasta un episodio del distópico programa de Blackmirror. Lo cierto es que Bigbug nos replantea el dilema del hombre y la interacción con la inteligencia artificial, robots que pretenden humanizarse o humanos que se han hecho demasiado dependientes de lo tecnológico. Definitivamente recomendable aunque hay momentos donde la comedia se queda corta. Los personajes pueden llegar a ser algo caricaturizados, los vestuarios y escenarios nos recuerdan un poco a El Quinto elemento y el ingrediente distópico recuerda un poco a Wall-e. Al final uno se pregunta si la producción fílmico-literaria es nuestra paranoide concepción de la ciencia y tecnología. Aunque existe la posibilidad de que la inteligencia artificial, al ser una creación del hombre, comience a actuar a su imagen y semejanza convirtiéndose en un potencial dictador.

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