La perinola: La patria de los idiotas

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Creo que quienes se cobijan en banderas lo hacen por miedo. Vivir a la intemperie es muy difícil, incluso yo mismo muchas veces he sentido la tentación de abrazar alguno de estos símbolos para buscar compartir los agobios naturales de la existencia, aunque he resistido y espero seguir haciéndolo hasta mi muerte. No hay gesto de mayor dignidad personal que la independencia radical de cara a la masa humana que nos rodea. No soy un demente y no quiero vivir en una isla desierta. Sé que somos seres sociales y que es conveniente que vivamos juntos, pero no quiero que los vínculos que me aten a los demás sean los de la fe y la desmesura emocional sino los de la conveniencia y la practicidad, el comercio de productos e ideas. El mundo debe caminar hacia un orden global definitivo. El mundo no puede aspirar a continuar siendo un conjunto de parcelas de la locura en donde algunos hombres comparten su derecho al menosprecio en nombre de una ilusión sangrante. No olvidemos esto: tras la máscara del patriotismo se esconden no pocos canallas.

Separador - La Chicharra

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *