miércoles, abril 24, 2024
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Urantia: Dragones

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“Siempre hable educadamente con un dragón enfurecido”
Steven Brust.

Miguel Manríquez Durán
Miguel Manríquez1: Como siempre: hay de frutas a frutas: no es lo mismo un chilacayote que una pitaya que es universal y de variados orígenes. El que más me apasiona es que también se le conoce como la fruta de dragones en China. Aunque también en el imaginario hay de dragones a dragones: el chino y el europeo. Sunní hay que olvidar a los “verdaderos” dragones: los de la isla de Komodo. Estos reptiles de gran tamaño maravillaron a W. Douglas Burden en 1927 que además era nieto de Cornelio Vanderbilt, magnate de los trenes. Desde adolescente admiré al explorador Burden que, para decirlo de algún modo, un Indiana Jones en mi jovenzuelo mundo. Fui lector apasionado de los libros de viajes: desde Julio Verne, Salgari y, por supuesto, Burden y su viaje a Indonesia. Su libro “Dragon Lizards of Komodo: an expedition to the lost world of the Dutch East Indies an Expedition to the lost world of the Dut” narra sus experiencias en un mundo perdido y salvaje y que fue el que inspiró la historia de King Kong.

Los dragones europeos siempre han estado presentes: como en la historia de Jasón y el vellocino de oro. A diferencia de sus primos chinos, tienen dos alas y escupen fuego (en estos tiempos es cualidad muy valiosa). También aparece como serpiente marina que luego adquirió su capacidad de volar y fue una veta literaria para “El Hobbit” de Tolkien. Hay algunas versiones mexicanas cuando algunos afirman que es un dragón el Dios-filósofo maya Kukulcán u Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. El dragón chino (konglong) es una gran serpiente con ojos de conejo, garras de tigre y cornamenta similar al venado y, por si fuera poco, se le presenta como una serpiente de colores varios y simbología de amabilidad y sabiduría pertenecientes a la dinastía yangshao.

Separador - La Chicharra

2: El científico español José Luis Sanz, publicó en editorial Ariel un libro maravilloso: “Cazadores de dragones. Historia y descubrimiento e investigación de los dinosaurios” (2007). Escribe Sanz que entre el 265 y 317 de nuestra era se encontraron osamentas de dragones que se utilizaron en medicina tradicional. La dice que son dinosaurios pero para mí siguen siendo dragones. Mejor todavía; en Austria se conserva el cráneo de un dragón que fue matado por dos jóvenes en defensa de una ciudad en 1250. En realidad es un cráneo de rinoceronte lanudo del Pleistoceno pero mejor me quedo con el mito de los dragones.

Los dragones están con nosotros desde siempre: “También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas”, dice el Apocalipsis.

Separador - La Chicharra

3:La fruta de los dragones es de los manjares que siempre me han seducido lo suficiente como para mezclarlo con camarones. Es una buena manera de sobrellevar los calorones (nótese la rima que hace con camarones). La ensalada de pitaya con camarones se prepara con una lechuga orejona, unas tres pitayas, medio aguacate, un cuarto de kilo de camarón, un tomate y una cerveza Pacifico bien fría (este último ingrediente es para el que prepara el platillo, NO INCORPORAR A LA ENSALADA: mayúscula advertencia porque no faltan los ocurrentes). Para el aderezo o, como dicen los chefs, la vinagreta: licuar tres cucharadas de vinagre balsámico con un ajo y una cucharita de azúcar morena. Agregar las cuatro cucharadas de aceite de oliva lentamente hasta que se integre (emulsionar dirán los químicos). Picar el aguacate, el tomate y la pitaya cortados en cubitos (dados dicen los cultos) con la lechuga “troceada”. Se saltean muy poco los camarones en aceite y se dejan reposar unos minutos en un poco de la vinagreta (recomiendo hacerlo antes de preparar la ensalada). Se integran y, ya para entonces, irá por la segunda cerveza o un chablis o una copita de riesling de Alsacia. Ponga algo de música. Bien dice el persa Omar Kayam: “Eres el triste palacio/ donde cien príncipes soñaron con la gloria,/ donde cien reyes soñaron con el amor/ y se despertaron llorando”. Qué tienen que ver los camarones con Kayam?: nada. Pero es un poema, entre otros más, cuya versión cantada aparece en “La Leyenda del tiempo” del magistral Camarón de la Isla.

 

Miguel Manríquez Durán. Poeta.

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Un comentario en "Urantia: Dragones"

  • Muy bueno! Algunos mensajes subliminales.
    Siempre invitando a leer.Saludos!

    Respuesta

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