La perinola: Contra el monstruo

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Separador - La Chicharra

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com

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Un comentario en "La perinola: Contra el monstruo"

  • el 16 mayo, 2021 a las 10:25 pm
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    Contra los monstruos.

    Opinar sobre la cuestión nacional, es decir, escribir o hablar de política ejerciendo un diálogo abierto donde las ideas se contrastan, se coinciden, se afianzan, se superponen y se elevan a otro estadio de conclusiones que enriquece el ejercicio de intentar una visión de sociedad o de país, es desde siempre algo irresistible. Generalmente poca gente accede a esta propuesta de diálogo o debate porque la lectura no es precisamente el fuerte de nuestras generaciones y, por otro lado, pocos se atreven a brincar al ruedo de las argumentaciones. Sobre todo cuando la complejidad de las ideas deja poco margen para la contribución o resulta difícil, un reto formidable, dar razones de peso contra editorialistas que dominan el tema que suelen abordar. Este no es el caso.

    Por eso, resulta un poco demasiado ocioso leer sus colaboraciones como editorialista por su corpus básico de análisis que nunca sale de lo mismo; pero ahora rayó usted en el colmo, de forma que me provoca muina señalarle su ramplonería ideológica y me da bastante pena que usted tenga que avergonzarse de sí mismo. Es decir de lo que escribe. Es decir de lo que expresa. Es decir de lo que piensa. No sé si recomendarle que abandone el juego de mandarse como líder de opinión o pedirle encarecidamente que lea usted sobre el mundo, o sobre la historia de los países, o sobre teoría del Estado, o sobre economía, finanzas públicas o internacionales… o sobre lo que sea. Porque sabe usted poco y nada.

    Me voy a explicar y me da pudor hacerlo porque es algo tan pueril que siento que estoy con un alumno retrasado en una asesoría extra-clases que realmente me parece extraña porque en mi puta vida he sido maestro.

    Contra el monstruo (que es usted en términos de análisis político.

    Voy a partir su texto en dos: En la primera parte, elegantemente usted maldice a toda la clase política del país. A todos parejos. Los llama mentirosos, oportunistas, corruptos, da a entender que son una sarta de charlatanes que lo único que buscan es el beneficio personal porque hay una manera legal de robar y enriquecerse sin tener que usar el esfuerzo, el talento y los méritos para alcanzar el éxito. Se refiere a sus discursos de campaña como insoportables jerigonzas llenas de falsedades y promesas increíbles. En una palabra, execra al sistema de partidos, a los partidos mismos, a sus abanderados y a lo que resulta de esto: a saber el desfile de mamadores del erario público que prácticamente no sirven para nada. Es decir, los políticos son parte del problema, no de la solución.

    Usted se lee así:

    Nunca se prostituye tanto la palabra como en estos días de campañas políticas. Esta gente, de un modo hay que llamarles, no comunican nada, más bien hacen ruido, como las alas de los coleópteros, ese zumbido monótono que adormece. Esto es todo esto: ruido y nada más. Nunca se miente con mayor impunidad como en estos días de locura infinita en los que las sectas en pugna se afanan por ocupar los espacios de la vida pública con su barahúnda interminable; es que ponerles un poco de atención bastaría para darnos cuenta del enorme sinsentido que encarnan. Hay algo peor, creo que lo saben y simplemente no les importa. Saben que no saben, saben que no pueden, saben que todo es un montaje interminable y lo asumen sin que pese sobre sus cabezas el más mínimo asomo de culpa. Seguirán con su trabajo incesante hasta conseguir lo que verdaderamente les interesa, que es acceder al presupuesto público del que buscan servirse para saciar los apetitos que no han podido aliviar echando mano del talento propio. ¿Para qué pensar en la idea del trabajo si hay maneras legales del hurto que prometen más jugosos dividendos?

    En cuanto a la gente, yo no sé. Creo que la gran mayoría de ellos pasa de largo, abrumada por la cámara de alaridos de la que no pueden sustraerse. Ahora la cosa es mucho más compleja porque los políticos se han despojado ya de toda bandera para entregarse al juego de los matrimonios imposibles, los desplazamientos acomodaticios, el más descarado afán por afianzar alguna posición de poder, por poco que este sea porque, como se dice por ahí, garrote de trapo es también garrote.

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    Después, en la segunda parte del texto, usted postula que lo normal es que nadie debería merecer nuestro voto y que en otros tiempos el consejo sería votar por nadie, anular el voto, depositar la papeleta en blanco; pero en lugar de eso, torna hacia un escenario de terror nacional que usted envisiona en la figura del presidente de la república, el movimiento que éste representa y el partido en el que basa su maquinaria. Muy bien. Habla de un momento presente catastrófico que puede derivar en un apocalipsis nacional en el que probablemente los votantes no volveremos a gozar de ese privilegio. Vaya. En su perfil de colaborador dice que es amante de los documentales y todas las formas de no ficción; pero usted aventura una ficción jalada de los pelos sin el menor recato y con un sentido de pánico que no sabe uno si reírse o enternecerse con alguien que voluntariamente se proyecta como el niño gordo bien portado que se saca estrellitas en la escuela y que mitotea con pavor cada vez que ocurre algo en la calle porque el mundo es dinámico, es complejo, es diverso, es accidentado, es contrastante y es desigual… como si todo eso fuera una nueva noticia porque lo dijo Ñoño, que nada sabe aun del mundo ni de las ciudades.

    Lo grave no es eso. Lo grave es que en un mismo texto, después de despotricar y descalificar a todos los partidos y a todos los candidatos del sistema político nacional, en los últimos dos párrafos usted se desgañita pidiendo a sus lectores que voten por quien sea de esos engendros vividores inservibles, con tal de que voten en contra de un régimen al que usted abomina porque dice que está destruyendo al país, no dice porqué lo dice, no dice cómo se está dando eso que usted dice que está ocurriendo… y de empezar su cuerpo de pensamiento con una diatriba contra la clase política nacional, al final termina reivindicando a un sector de ellos, señalando a la opinión pública que lo que usted cree como un deber moral es seguir este juego de pendejos que es admitir que una turba de candidatos inútiles se conviertan en la nueva generación de arteros legisladores, gobernadores y alcaldes que nos chupan la sangre… con la condición de que sean aquellos que afecten a este régimen, porque este régimen seguramente afecta intereses que tienen que ver con usted y con su filiación. Eso no lo menciona. Pero eso se deja entrever por la virulencia de su descalificación de este proceso que vive México en este sexenio.

    Voy a reproducir nuevamente sus palabras para demostrar su grosera y torpe dialéctica:

    Dicho todo esto, tengo que aceptar que escapar hoy es menos que nunca un buen plan. El país se enfrenta a una amenaza como la que no ha conocido en cien años, el asenso de un régimen despótico y cruel sin más ambiciones que la destrucción sistemática del país y la acumulación de poder en un solo hombre. Lo que suceda este seis de junio tendrá un impacto duradero que afectará, sin duda alguna, la vida de tus hijos y aun la de sus hijos. La disyuntiva es muy clara y ante ella no caben vacilaciones: un voto por el régimen es un suicidio en toda regla.

    Digo esto porque en otras condiciones, con cierta normalidad democrática yo me hubiera unido fácilmente al bando de los “exquisitos” para promover un sufragio de protesta, una anulación. Hoy no. Hoy no puedo hacerlo porque no apoyar el fortalecimiento de contrapesos es abonar en los jardines malolientes de la locura presidencialista que hoy infecta todo lo que toca. Votar por quienes sean que puedan menguar el poder total de la secta guinda es un acto de elemental decencia y conciencia, es intentar recuperar (como debemos hacerlo todos) el rumbo correcto de la historia.

    Hay ocasiones, como esta que tenemos frente a nuestras narices, en las que un voto no es un acto de expresión popular sino pura y simple defensa. El imposible poder al que accedido un desquiciado como López Obrador no “tiene llenadera” y buscará seguir inflamándose para apropiarse de todas las instituciones de la democracia: es un cáncer y como tal debe enfrentarse y derrotarse, por el bien de todos. Nunca en la historia del México moderno tanto estuvo en juego en una sola jornada electoral. Es el seis de junio, no lo olvides: si no votas hoy es muy probable que nunca vuelvas a tener la oportunidad de hacerlo.

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    1.- ¿No se le hace, de verdad, lo más pobre del mundo hablar de partidos sin siquiera mencionarlos por su nombre?

    2.- ¿De qué se trata hablar de los actores políticos de una contienda dada sin mencionarlos, sinb describirlos, sin caracterizarlos?

    3.- ¿Le gustaría que se dijera que la literatura sonorense, sobre todo la poesía, post-abigaeliana, es una completa mierda sin que se revisara a los autores y las obras, como usted hace con la política, los partidos y los gobiernos?

    4.- ¿De qué habla cuando habla de política? De nada. No menciona actores ni personajes ni eventos ni procesos ni perfiles ni propuestas. No contrasta nada contra nada ni a nadie contra nadie.

    No dices a la gente que vote por el PAN porque no quieres ser asociado al PAN. Pero lo dices cuando dices que no voten por Morena o que voten en contra de Morena.

    No dices a la gente que vote por el PRI porque no quieres ser asociado al PRI. Pero lo dices cuando dices que no voten por Morena o que voten en contra de Morena.

    No dices a la gente que vote por el PRD porque no quieres ser asociado al PRD. Pero lo dices cuando dices que no voten por Morena o que voten en contra de Morena.

    Le pides a la gente que voten en un sentido; pero no dices por quién ni por qué.

    Lo único que dices en años y años de escribir es que eres liberal, pero en el fondo deberías aceptar que eres un pinche NEOLIBERAL… porque los liberales se murieron en el siglo XIX… y toda tu opinión acerca de la economía es que el comercio lo resuelve todo. ¿A poco? Te van a dar el nobel, huey.
    Hasta ahí te alcanzan tus conocimientos.

    Debes saber que cuando se habla de política necesariamente se habla de economía porque la tarea y el oficio de gobierno no es nada si una sociedad no cuenta con una infraestructura que lo sustente. Cuando se habla de política necesariamente se debe de hablar de historia porque los países, los Estados, las regiones y los municipios provienen de una evolución donde el grado de progreso tiene una explicación en el tiempo y no se da por generación espontánea.

    Hablas de que nunca en la historia hemos tenido a un gobierno que es una amenaza como el actual.
    Nomás de leerte das coraje con el simplismo de tus estupideces.
    Los niños de la Guardería ABC fueron quemados bajo el gobierno priísta de Bours. Los niños que se vendían en el DIF Sonora fueron infamados en sus vidas por el gobierno panista de Guillermo Padrés. El colmo de la corrupción llevó a la cárcel a ese gobernante que acabo de mencionar.
    Los estudiantes desaparecidos, asesinados y quemados de Ayotzinapa sufrieron su tragedia en tiempos de Enrique Peña Nieto, lo mismo que La Estafa Maestra, lo mismo que el escándalo de la Casa Blanca, lo mismo que el exceso del avión presidencial.

    Ahora responde, mono derechista, conservadurista regresivo:

    ¿A qué de todo eso le llamas el lado correcto de la historia?

    Mencióname diez cosas del lado correcto de la historia de las cuales no gozamos del 2018 para acá; y mencióname diez cosas del lado incorrecto de la historia que no existían en el 2018 y que ahora sí tenemos en nuestro panorama nacional, como para que me convenzas que no vote por Morena…

    te voy a dar una lección gratis, pobre politólogo de pacotilla:

    a este país lo sostienen los siguientes sectores:

    1.- El petróleo
    2.- El turismo
    3.- La exportación de productos agrícolas y ganaderos
    4.- La exportación de cerveza y otros productos en los que México se ha especializado
    5.- Las remesas que nos envían los trabajadores mexicanos desde Estados Unidos

    Los primeros dos han sido fuertemente golpeados por la pandemia y no han podido aportar lo que su potencial requiere. El país ha resentido eso; pero todos los países han resentido en sus economías el debilitamiento o estancamiento de sus principales sectores. Todos. Por espacio ya de 5 trimestres, que es en lo que se dividen los años para calificar o medir los ejercicios productivos…

    No sólo México ha tenido que reasignar recursos públicos para combatir la pandemia… también lo ha hecho Estados Unidos de una forma monstruosa.

    Así que no vengas con la pendejada de que nuestro presidente quiere destruir al país. Los malos resultados de la economía se han dado en todo el mundo y se deben a un factor que no estuvo en el control de nadie. Tú hablas de México como si en estos momentos estuviéramos como en la India. No estamos como en la India. Estamos en semáforo verde y amarillo y nuestros hijos están a punto de volver a clases.

    Lo único que haces es promover el neoliberalismo corrupto y excluyente y lo único que haces es echarle porras a los asesinos, ratas, mezquinos millonarios racistas y clasistas que han gobernado al Estado de Sonora desde hace més de 150 años… sí, esos mismos, priístas y panistas cuyas familias se entremezclan para ser dueños de esos dos partidos, un grupo elitista que se reparte los puestos de poder y desde donde no se cansan de robarle al pueblo vía el presupuesto.

    Dedícate a otra cosa, compa.

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