sábado, julio 13, 2024
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La Perinola: Un cambio posible

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Por Álex Ramírez-Arballo
Hay algo contra lo que lucho siempre, con todo lo que digo y todo lo que hago, en lo público y lo privado: el determinismo.

No hay idea que deteste más que aquella que nos condena a una realidad que no puede modificarse de ningún modo. Es una idea absurda, lo sé, pero no son pocas las personas que por estupidez o por pereza la asumen para quitarse de encima la responsabilidad que todos tenemos de cambiarnos a nosotros mismos y, en consecuencia, transformar con ello la realidad que nos envuelve.




En nuestro país el determinismo adquiere un talente trágico. De pequeño lo escuchaba en casa y en la calle: “Las cosas solo cambian para peor. Estamos condenados a perder. No hay nada que se pueda hacer”. Desde muy niño entendí que todo eso era falso, pero claro, no podía hacer nada para rebelarme; solo los años y la libertad de la adultez me permitieron criticar una postura tan cobarde y tan poco inteligente.

En el mundo de la academia, en el que todavía me desenvuelvo, el determinismo campea a sus anchas enmascarado de escepticismo; se supone que el anhelo de transformación es propio de ingenuos. Se asegura que la inteligencia debe elegir siempre el camino de las sombras. Mienten, pero no se dan cuenta.

Yo lo tengo claro y lo grito en mi aula siempre y en espacios como este, porque tengo la esperanza de que quienes me escuchen atiendan esta convocatoria a la acción; sobre todo pienso en los más jóvenes, quienes por su poca experiencia corren el riesgo de creer que lo que les dicen sus padres o maestros es necesariamente verdadero. A ellos, a los pequeños les hablo hoy.




No dejen nunca de buscar el cambio. El cambio es lo único estable y dignificante. Para eso asisten a la escuela, para retar el orden establecido, para destruir las inercias y construir una vida más justa para todos. Utilicen su creatividad y su capacidad de soñar. Resistan la crítica y la burla de los castrados. Persistan en sus deseos de dejar una huella en el mundo porque ese es el llamado más digno e impostergable que tenemos todos los seres humanos. Por experiencia se los digo: es un camino muy difícil, lleno de dolor y frustración, pero yo no he encontrado mejor manera de andar por el mundo. Escribe esto en un trozo de papel y guárdalo en uno de los bolsillos de tu corazón: todos los viejos son sospechosos hasta que no demuestren lo contrario.

Quien no trabaja por el cambio es aliado de la muerte.




 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


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