Tuercas y tornillos: Temas políticamente incorrectos tras el paso de Otis en Acapulco

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Dr. Mario Alberto Velázquez García | Academia Mexicana de Ciencias
1. El huracán Otis marca un hito en México en cuanto a los efectos catastróficos del cambio climático. Este fenómeno atmosférico pasó de ser una tormenta tropical para convertirse en un poderoso huracán de la categoría más alta en cuestión de horas. Ni las autoridades ni los modelos meteorológicos pudieron prever la intensidad de Otis. Las ampliamente anunciadas consecuencias del uso irracional de los recursos naturales por parte de la sociedad ya están presentes, destruyendo ciudades y cobrando vidas. Otis debería servir como un llamado a un cambio radical en las políticas públicas ambientales, en el uso de combustibles y también en la transformación de nuestros hábitos de consumo.

Separador - La Chicharra

2. Como suele ocurrir en la mayoría de las catástrofes que afectan a lugares turísticos, la atención de los medios y de las autoridades se centra en las zonas “emblemáticas”, como las playas, las avenidas principales y los hoteles. Se presta escasa atención a lo que ocurre en las zonas periféricas, donde reside la mayoría de las personas que trabajan en la industria turística con sueldos muy bajos. Acapulco es posiblemente un ejemplo de todos los problemas que pueden surgir en una zona turística sin una planificación adecuada, donde se permite que el mercado determine los salarios y las prestaciones de los trabajadores, lo que resulta en escasas o nulas prestaciones, sueldos mínimos, falta de vivienda o viviendas en condiciones de hacinamiento, altos niveles de criminalidad y presencia del narcotráfico. El huracán Otis ha expuesto la realidad del deterioro social y económico de un destino turístico donde el capital tiene el control.

Separador - La Chicharra
3. La destrucción causada por los huracanes es una noticia que encaja perfectamente con la cobertura mediática moderna, especialmente en un contexto de confrontación, como el que prevalece en México en la actualidad. Por un lado, tenemos a los medios abiertamente contrarios al gobierno, quienes critican todo lo que el gobierno hace o no hace en una situación así: si el presidente acude a la zona, malo, y si no acude, lo acusarían por dejar a la gente sola. Si el ejército coordina la ayuda, se interpreta como una estrategia de concentración, pero si no la coordina, lo acusan de desorganización. Por otro lado, el gobierno anuncia que “tuvieron suerte” y que todo está bajo control, a pesar de que es evidente que la desgracia ha superado a las autoridades de todos los niveles de gobierno, y el alcance de la tragedia aún no se ha cuantificado por completo.

Separador - La Chicharra
4. Los huracanes que impactan zonas urbanas representan, sin duda, una tragedia debido a las pérdidas humanas y materiales que ocasionan, pero también ofrecen la oportunidad de realizar inversiones extraordinarias en las áreas afectadas, sobre todo en un destino turístico tan importante como Acapulco. Esperamos que la reconstrucción incluya mejoras en la infraestructura, un mayor cuidado del medio ambiente y la restauración de algunas de las barreras naturales que las zonas costeras poseen contra los huracanes, como los humedales.

Separador - La Chicharra
5. En un ambiente polarizado y politizado, donde cada acción del otro es vista como un ataque, la solidaridad con Acapulco se está convirtiendo en un nuevo escenario de confrontación y negación del otro. La sociedad civil no constituye por sí misma una oposición al gobierno y, de ninguna manera, lo que ha ocurrido recientemente en el puerto se puede comparar con el terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México, ni en términos de la magnitud de los daños, el número de víctimas ni en cuanto a la respuesta del gobierno. En aquel entonces, el gobierno carecía de mecanismos para hacer frente a desastres naturales, mientras que, en la actualidad, el ejército cuenta con un protocolo que ha servido de ejemplo incluso en otros países para la atención de personas en casos de desastres naturales.

Separador - La Chicharra

MARIO ALBERTO VELÁZQUEZ GARCÍA
Profesor- Investigador de El Colegio de Sonora
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Doctorado en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología, El Colegio de México. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Desarrollo Municipal en El Colegio Mexiquense. Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Director de la Revista: “Revista Científica de Estudios Urbano Regionales Hatsö-Hnini”, www.revistahatsohnini.com.mx.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *