Espejo desenterrado: El festín de los libros

Por Karla Valenzuela Desde que tengo uso de razón me gusta leer. Recuerdo qué tan grande era mi deseo de aprender a leer, mi desesperación de ser una niña de cinco años que, de veras, batallaba para entender cómo era que un grupo de letras con sonidos tan distintos entre sí podían conformar una palabra.