Ludibria: El pacto de la hoguera, de Alfredo Núñez Lanz

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Por Ramón I. Martínez
Ramón I. Martínez. La Chicharra“Al caer las primeras gotas puedes ver, a distancia, entre los techos de dos aguas y bajo tantas nubes en desorden, cómo va creciendo el musgo, porque aquí todo pasa tan lento que hasta las hojas se arrastran tarde.” Es el inicio de la primer novela de Alfredo Núñez Lanz, El pacto de la hoguera (Era, México, 2017). Pero el ritmo de esta narración no es lento, sino ágil y veloz. Narrada a dos voces, es un extraordinario despliegue de recursos narrativos y potente capacidad descriptiva manifiesta desde el primer párrafo, amén de una introspectiva sumamente atractiva. Más tarde nos daremos cuenta de que esa primera voz se desarrolla a través de un diario íntimo.

La primera voz (por orden de aparición) es la de Amador Lugardo, criado y amigo de José Franco Romero Quiroli, de manera que tenemos un retrato de una amistad donde Amador llega a sentir amor por José. La historia está ubicada en dos espacios sincrónicos: por una parte, Tabasco durante los años 1930 y el gobierno socialista radical de Tomás Garrido Canabal (quien persiguió el culto católico apoyado en los grupos paramilitares llamados Camisas Rojas y decretó la Ley Seca en el estado por considerar que el alcohol merma la capacidad productiva de las clases trabajadoras), por otra parte, la Merced y otras zonas céntricas de la ciudad de México. La segunda voz es la de José, miembro de los Camisas Rojas al igual que Amador, donde ambos se crían como hermanos, al amparo de la abuela de José.




José y Amador viven una muy cercana amistad, perfectamente ambientada en los turbulentos años de Tomás Garrido Canabal, y transcurren juntos durante esos tiempos terribles. Se quemaron iglesias católicas por parte de los Camisas Rojas durante aquellos violentos tiempos. Alfredo nos cuenta la historia de la devoción a un Cristo rescatado del incendio de una iglesia, el Señor de las Llamas, el cual es venerado de casa en casa bajo auspicio de José, quien le ponía una alcancía cuyos fondos presuntamente servirían para reconstruir las iglesias una vez que pasara la “era del gobierno del Anticristo”. José, además, traficaba a través del Grijalva con aguardiente en franco desafío a la prohibición oficial. A la postre, esto lo pondría al borde de la muerte y huiría a la ciudad de México donde se casaría con Lola, con los inevitables celos de Amador.

Alfredo Núñez Lanz (Ciudad de México, 1984) es escritor y editor, fundador de Textofilia Ediciones. Ha publicado los libros Soy un dinosaurio (2013) y Veneno de abeja (2016). Fue becario del Programa Jóvenes Creadores del FONCA en el área de novela en sus emisiones de 2014 y 2016.



*Ramón I. Martínez (Hermosillo, 1971) Maestro en Letras Mexicanas por la UNAM, profesor a nivel bachillerato en el Distrito Federal. Ha publicado Cuerpo breve (IPN-Fundación RAF, 2009). Cursa el doctorado en Humanidades en la UAM-Iztapalapa.


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