El color de las amapas: El asalto al Banco de Comercio de Empalme en 1971

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Por Ignacio Lagarda Lagarda
La mañana del 15 de abril de 1971, un taxi con cuatro jóvenes a bordo se estacionó por la calle Reforma en sentido contrario a la circulación frente a la sucursal del Banco de Comercio en Empalme. Tres de ellos armados irrumpieron en la sucursal y al grito de “esto es un asalto !!!!!”, en menos de tres minutos consumaron la acción.

A partir de ese mismo momento se desplegó un intenso operativo de persecución por todos los cuerpos policiacos y el ejército, que cubrió los municipios de Guaymas, Empalme, Hermosillo y Cajeme.
 Con el tiempo, el asalto al banco de Empalme desató una serie de mitos que hasta ahora ningún historiador ha tenido el cuidado de aclarar, en abono a quienes realizaron esa acción.

Cuando alguien apenas menciona el hecho, sin mediar de por medio respaldo de información alguna el interlocutor, incluso historiadores profesionales, responde que fueron miembros de la Liga Comunista 23 de Septiembre quienes realizaron el asalto y que entre ellos estaba el afamado Jesús Zambrano Grijalva, que recibió un balazo en la quijada y por eso desde entonces le apodan “El Tragabalas”. Nada mas falso que eso.

La acción realizada en Empalme, fue la primera que se realizó en Sonora de parte de un grupo guerrillero.
 El inicio de la lucha armada revolucionaria socialista en México, sustentada en la doctrina marxista, se inició en este país el 23 de septiembre de 1965, con el asalto al cuartel militar en Ciudad Madera, Chihuahua de parte del Grupo Popular Guerrillero (GPG) encabezado por el profesor Arturo Gámiz García.




Aunque hay que aclarar que en Septiembre de 1968, cuatro jóvenes integrantes del Grupo Popular Guerrillero “Arturo Gámiz” (GPGAG), llamado así en honor al líder del grupo del 23 de septiembre de 1965 en Madera, Chihuahua, fueron fusilados arteramente por el ejército sin mediar juicio alguno, en Tesopaco, Sonora, después de ser perseguidos por sus acciones guerrilleras en el vecino estado de Chihuahua. Por lo que no se considera una acción guerrillera en Sonora.

El 20 de enero de 1971, apenas dos meses antes de lo sucedido en Empalme, con la detención de tres guerrilleros en Jalapa, Veracruz, el gobierno apenas conoce de la existencia de un grupo guerrillero llamado Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR). A partir de entonces, empiezan a proliferar en el país muchos grupos guerrilleros que realizan acciones revolucionarias como expropiaciones a bancos y empresas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

El 2 de febrero de 1972, un año después de lo de Empalme, Genaro Vázquez Rojas, líder del grupo guerrillero rural Asociación Cívica Nacional Revolucionaria que operaba en Guerrero desde 1968, murió en Morelia, Michoacán.




En marzo de 1973, dos años después de los de Empalme, en Guadalajara, Jalisco, se reúnen los diferentes grupos guerrilleros que estaban dispersos por todo el país, para dar lugar a la formación de uno solo.
 Los participantes deciden disolver sus organizaciones para dar lugar a un solo proyecto guerrillero integral, orientado a la lucha armada socialista. Los grupos que se fusionan fueron: Los Procesos, la Federación de Estudiantes Universitarios de Sinaloa conocidos como “Los Enfermos”, el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), el Movimiento Estudiantil Profesional, el Movimiento de Acción Revolucionaria 23 de Septiembre, Los Macías, Los Guajiros, Los Lacandones y la Liga Comunista Espartaco.

Acuerdan denominar a la Organización: Liga Comunista 23 de Septiembre, en honor a los combatientes muertos en Madera, Chihuahua y adoptan su línea política y militar. Para operar, establecen una estructura piramidal, clandestina, celular y compartida. 
En la integración de la Liga 23 de septiembre no participa Lucio Cabañas Barrientos, líder del grupo guerrillero rural llamado Partido de los Pobres, que había fundado en Atoyac de Álvarez, Guerrero, en 1967. Lució Cabañas murió en diciembre de 1974, un poco mas de un año después de ser fundada la Liga 23 de septiembre.

Durante el año de 1974, la Liga 23 de Septiembre, siembra un comando guerrillero en la sierra de Álamos, Sonora, donde realiza diversas acciones guerrilleras que están suficientemente documentadas en mi libro EL COLOR DE LAS AMAPAS, publicado el año 2007.




CONCLUSIÓN: Lo de Empalme no fue realizado por la Liga 23 de septiembre porque entonces ni siquiera existía. José de Jesús Zambrano Grijalva, en un artículo escrito por él y publicado el 2005 en la revista PARA ROMPER EL SILENCIO, del Centro de Investigaciones Históricas de los Movimientos Armados A. C., dice que nació en Empalme el 4 de marzo de 1953, cuando el asalto tenía 18 años y un mes de edad, y que en 1969, cuando estudiaba la preparatoria en Hermosillo, fue invitado a formar parte de un grupo político independiente de oposición al gobierno al que se integró participando en la publicación y distribución de un periódico clandestino llamado “El Azote… de los bueyes”, del que solo distribuyeron unos tres números. Después participó en la organización campesina en el valle de Guaymas. En 1971, cuando planeaba integrarse al grupo armado de las FANR, se sorprendió con el asalto al banco y todo se vino abajo. En 1972, junto con su hermano Francisco viajó a la ciudad de México con la intención de integrarse a un grupo guerrillero, lo hizo efímeramente en el Frente Urbano Zapatista (FUZ) pero no tuvo éxito y se regresó a su tierra a refugiarse en un rancho de su familia. A mediados de 1973 se estableció en Culiacán, Sinaloa donde entró en contacto con la Liga 23 de septiembre y fue integrado a una célula de la misma.




El 16 de enero de 1974, participó en Culiacán en el levantamiento armado y social organizado por la Liga llamado “El asalto al cielo”, y el 3 de marzo, un día antes de su cumpleaños numero 21, fue herido por dos balas, una que se le incrustó en el pecho y otra que le entró por el cuello y le salió por la oreja, fue detenido y apresado hasta 1975. Desde entonces sus amigos lo apodaron “El Tragabalas”.

CONCLUSIÓN: Jesús Zambrano no participó en el asalto en Empalme.
 Los jóvenes del asalto al banco en Empalme no eran asaltantes comunes, eran miembros del grupo revolucionario insurgente Fuerzas Armadas de la Nueva Revolución (FANR) que por vez primera aparecía en el escenario nacional y su acción no era un simple asalto bancario, era una acción guerrillera considerada por ellos como una “expropiación” realizada a una empresa de la clase burguesa, para financiar su movimiento a favor del pueblo.

Con motivo de mis investigaciones desde el 2006 sobre el movimiento armado revolucionario en el país, tengo contacto con mucha gente ligada a dicho movimiento y el año 2013 recibí una copia del expediente judicial de casi 600 páginas del asalto al banco de Empalme, lo leí con todo detalle pero postergué la escritura de algo al respecto por mis otras tantas otras ocupaciones, pero a continuación les cuento la historia resumida.




Los jóvenes guerrilleros salieron huyendo en el taxi rumbo al norte, al valle de Guaymas pero en el camino al taxi se le reventaron dos llantas, lo abandonaron con el taxista propietario adentro de la cajuela y siguieron su huida a pié llegando a una casa de seguridad que tenían en el ejido Lázaro Cárdenas, la madrugada del día siguiente, donde los esperaba otro compañero, y se dispusieron a dormir para recuperarse del cansancio.

El jefe de la policía judicial de Guaymas, Jesús Antonio Murrieta Ruiz, acompañado por el jefe del departamento de investigaciones de Cajeme, Gustavo Minjárez Almada, Rafael Saavedra, un vaquero local y Rafael Castillo Castillo, vaquero de la región y huellero, dio con los guerrilleros a las siete de la mañana del día siguiente y se provocó un enfrentamiento entre ellos, resultando heridos el agente Minjárez y un guerrillero, y muerto otro de los guerrilleros. Los otros tres huyeron por entre el monte.

La policía, ya reagrupada, reinició la persecución y a tan solo unos diez kilómetros al noreste del ejido Lázaro Cárdenas, declaró haber encontrado a otro de los guerrilleros con la cabeza totalmente volada por un disparo de alto poder o por algún artefacto explosivo. Hoy en día, los guerrilleros sobrevivientes creen que su compañero fue ejecutado inexplicablemente por la policía.

Un día después, el 17 de abril, mientras la policía le tomaba la declaración en un hospital al guerrillero herido, Rubén Acosta Félix, jefe de la policía judicial en Navojoa, mientras hacía un recorrido de vigilancia en las inmediaciones al norte de ciudad Obregón, observó que un joven que caminaba por una calle de la comunidad de Estación Corral llevaba una bolsa de supermercado en sus manos y portaba una gorra tipo militar, en lugar del típico sombrero vaquero y el morral de los lugareños, lo que le pareció sospechoso, lo detuvo y encontró que en la bolsa llevaba alimentos, ropa nueva, el pelo recién cortado y botas tipo comando, luego de algunos golpes lo hizo confesar que era uno de los asaltantes al banco de Empalme y que su compañero se encontraba escondido entre unos matorrales a la orilla del pueblo. Detuvo al otro y se los llevó a la oficina de la PJE en Obregón. El caso estaba resuelto.




Los guerrilleros que asaltaron el banco eran: Miguel Ángel Duarte López, profesor de primaria de 26 años originario del rancho Palmarito, Mocorito, Sinaloa; Felipe Pacheco Aragón, deportista de 30 años originario del ejido La Galera, Huatabampo, Sonora y seleccionado preolímpico en levantamiento de pesas; Guadalupe Mota Morales, obrero de 20 años originario de Altamira, Tamaulipas; y Leroy Díaz Sánchez, obrero, originario de Tampico, Tamaulipas.

Quien los esperó en la casa de seguridad del ejido Lázaro Cárdenas era Jesús Luis Beltrán Vega, estudiante de agronomía en la UNISON, de 22 años de dad, originario de Chóix, Sinaloa. 
En el enfrentamiento con la policía en la casa de seguridad del ejido Lázaro Cárdenas resultó muerto Jesús Luis Beltrán Vega y herido Felipe Pacheco Aragón. Quien apareció muerto entre el monte con la cabeza destrozada era Leroy Díaz Sánchez. Los detenidos en Estación Corral fueron Guadalupe Mota Morales, quien había ido a Obregón a comprar alimentos y medicinas y regresaba en camión al pueblo y Miguel Duarte López, quien lo esperaba escondido entre el ramaje de unos árboles.
 Después del tiroteo con la policía en el ejido, Manuel, Guadalupe y Leroy lograron salir corriendo de la casa y se internaron entre la espesura del monte con rumbo al noreste, pero apenas habían recorrido unos diez kilómetros Leroy les dijo que no podía seguir caminando por tener los pies planos y les pidió dejarlo ahí para no retrasar la huida. Los otros dos aceptaron la propuesta, le dejaron un rifle 30-06 marca Winchester modelo 1917 y cinco mil pesos producto del botín y siguieron su escapatoria.
 Caminaron todo el día, cambiaron de rumbo hacia el este rodeando la parte norte de la sierra El Bacatete y luego viraron hacia el sur caminando hasta legar a las inmediaciones de la presa El Oviáchic y luego regresaron hacia la carretera federal rumbo al oeste hasta llegar a las inmediaciones de Estación Corral.




Durante el recorrido, unos 250 kilómetros, los guerrilleros pasaron por ranchos y represos donde obtuvieron comida y agua. Finalmente, las autoridades consignaron por asociación delictuosa, asalto a mano armada, portación de armas prohibidas, lesiones graves, privación ilegal de la libertad, robo con violencia, amenazas, tentativa de homicidio contra funcionarios públicos a Miguel Ángel Duarte López, Felipe Pacheco Aragón, Guadalupe Mota Morales.
 También fueron consignados Ramiro Ávila Godoy, profesor de primaria de 24 años de edad originario de Empalme; Roberto Ceceña Ceceña, profesor de primaria de 32 años de edad oriundo de San José del Cabo, Baja California Sur; y Pablo Arambul Aguilar, profesor de secundaria originario de Ahuacatlán, Nayarit; todos ellos simpatizantes de las FANR y quienes les dieron apoyo logístico a sus compañeros antes del asalto; y Arturo Espinoza Pacheco y Miguel Rojo Cabrera, ejidatarios del Lázaro Cárdenas, quienes también les dieron apoyo logístico, entre ellos la casa de seguridad donde se resguardaron después del asalto.
 Felipe Pacheco Aragón, Guadalupe Mata Morales, Miguel Ángel Duarte López, purgaban su condena en Guaymas y en 1973 fueron liberados con otros 27 presos, en un canje de guerrilleros por la liberación del cónsul de Estados Unidos en Guadalajara, George Terrance Leonhardy secuestrado por otro grupo guerrillero y enviados a Cuba como exiliados.
 Felipe regresó de Cuba y actualmente vive en el mismo ejido que lo vio nacer en Huatabampo y se dedica a vender artesanías regionales a la vera de la carretera internacional # 15; Manuel salió de Cuba y se fue a vivir a España donde reside en la actualidad. De Guadalupe no se ha vuelto a saber nada.

Ramiro Ávila Godoy, Roberto Ceceña Ceceña y Pablo Arambul Aguilar fueron encarcelados en Obregón y liberados a mitad de los años setenta. Ramiro regresó a las clases y actualmente es profesor emérito de la UNISON, Roberto también regresó a su plaza de profesor en Obregón hasta que se jubiló, trabajó en la biblioteca pública municipal y actualmente es profesor de ajedrez. El profesor Pablo volvió a las clases y el estudio y en 1987 obtuvo la licenciatura como profesor de educación media con especialidad en inglés en la Escuela Normal Superior de Nayarit, aparentemente se fue vivir al estado de Jalisco; y de los ejidatarios Arturo y Miguel no pudimos saber nada. Todo esto lo escribo, en justicia histórica para quienes participaron en ella y borrar esa imagen tan injustamente distorsionada que se tiene hoy en día de quienes intentaron ofrecernos una patria mejor pero no lo lograron, y muchos de ellos fueron torturados y encarcelados y otros murieron en el intento.

Los menos se integraron a la élite política nacional dentro del mismo sistema político al que intentaron derrocar y otros aún siguen luchando porque este país algún día llegue a ser justo, democrático y equitativo.




 

*Ignacio Lagarda Lagarda. Geólogo, maestro en ingeniería y en administración púbica. Historiador y escritor aficionado, ex presidente de la Sociedad Sonorense de Historia.


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