Perfectos desconocidos

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Ignorance is bliss

 

Por Malasuerte 
“¿Preferirías volar o ser invisible?”
Es un planteamiento que tiene mucho tiempo, y que se abordó en la película “La Habitación de Fermat”; curiosamente la mayoría de la gente responde que prefiere la invisibilidad: ver sin ser visto. En la película, Fermat (interpretado por Federico Luppi) expone: “Yo pienso que ser invisible solo sirve para hacer el mal, ¿que querría hacer una persona siendo invisible?, ¿colarse en el vestidor de las chicas?, ¿robar propinas de los bares?, ¿ira a misa desnudo? Nada bueno… Cuando hacemos algo bueno, nos gusta que nos vean…”. Pensando un poco en ello, esto se reduce a convertirse en un espía, un mirón, voyerista… o peor aún: en delincuente.

¿Si pudieras saber los secretos de tus personas cercanas, los querrías saber? ¿Realmente estarías preparado para enterarte de cosas que no deberías? ¿Quisieras saber lo que dicen tus amigos una vez que te retiras? ¿O tal vez lo que hablan tus compañeros de trabajo de ti a tus espaldas? Muchas cosas más valdría no saberlas… Como dice el dicho: Ignorance is bliss (ignorancia es felicidad).

La nueva película de Alex de la Iglesia, Perfectos desconocidos es un remake de la exitosa comedia italiana de 2016 Perfetti sconosciuti de Paolo Genovese. La premisa es la siguiente:

“En una cena entre cuatro parejas que se conocen de toda la vida, se proponen un juego que pondrá sobre la mesa sus peores secretos: leer en voz alta los mensajes y las llamadas de sus móviles, su vida entera compartida por todos en ese momento, saldrán a luz muchos aspectos ocultos…”
– Wikipedia

Como es de esperarse, el resultado es un relajo. No voy a profundizar en la trama para no spoilear nada, así que me remitiré a los detalles más técnicos. Alex de la Iglesia se mantiene muy fiel a la versión original, incluso con los diálogos y ciertas tomas clave; por supuesto que le imprimió su sello característico. No pude dejar de percibir un guiño hacia la película Cena de matrimonios (1962) de Alfonso Balcázar, o incluso a Luis Buñuel.




Personajes: Aun cuando son los mismos, el director se encarga de elevar su cinismo hasta un nivel caricaturesco, muy sui generis.

Trama: Como ya es costumbre, se las ingenia para agregar un toque misterioso y hasta sobrenatural.

Musicalización: Si bien, la versión italiana cuenta con un score muy light, al estilo de las películas de Francis Veber. De la Iglesia, por otro lado, utiliza la música como elemento de misterio, agregándole a esta “puesta en escena” la sensación de que estamos por descubrir el más grande misterio.

Cast: Por primera vez, Alex de la Iglesia utiliza actores con los que no había trabajado anteriormente. Eligio a Belén Rueda y Eduard Fernández por la química que tienen como pareja en la película La noche que mi madre mató a mi padre (2016), y a Juana Acosta y Ernesto Alterio porque son pareja en la vida real.




Ambas versiones son buenas, y en realidad se reduce a gustos; lo que sí puedo decir es que la película es muy entretenida, se va rápido, y nos deja pensando en las consecuencias que tiene la invasión de la privacidad y hasta donde se puede llegar en una situación similar. Citando al personaje de Demián Bichir en Sexo, pudor y lágrimas: “El que busca encuentra”.

Corte.





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