El color de las amapas: Estatuas, monumentos, bustos, esculturas y altorelieves en hermosillo

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Por Ignacio Lagarda Lagarda
Carlos Martínez Assad señala que “un monumento o una estatua, nos habla mucho más del estilo artístico en el que fue creado. Nos habla sobre una identidad en formación, un contexto político en el cuál se trataba de exaltar la cuestión patriótica, asimismo, revive la cuestión ideológica de una sociedad”.[1]

Natalia Fernández, investigadora del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco concluye que el mobiliario y la escultura para la ciudad constituyen elementos esenciales, no sólo para aportar una imagen actualizada y funcional, sino también para que el espacio público sea significativo y referido a la comunidad, a través de un modo de comunicación y expresión que contiene valores y conceptos sociales y culturales. “Desde esa perspectiva”, declara, “su valoración puede dar lugar a su integración en el proyecto urbano como una parte consustancial”.

[1] Martínez Assad, Carlos. 2005. La patria en el Paseo de la Reforma. México: FCE.

A lo largo del siglo XIX la construcción de monumentos se convirtió en una actividad continua de los nuevos estados nacionales, pues se veía a las esculturas conmemorativas como un instrumento clave para instaurar, y a la vez celebrar a héroes y sucesos significativos del pasado de dichos estados. En un estudio sobre el caso francés, Maurice Agulhon bautizó este fenómeno como estatuomanía, término que da cuenta de la actividad obsesiva de poner a la nación en imágenes y de erigir esas imágenes en espacios públicos con materiales durables y nobles como el mármol y el bronce.[1]

El término estatuomanía se usa para referirse al proceso de monumentalismo excesivo y de decorado urbano que se dio durante el porfiriato, a fin de incluir estatuas de héroes de sucesos históricos en todo el país. También se utiliza para referirse a la etapa escultórica de la época finisecular en Europa y América, caracterizada por la consolidación de la burguesía, el triunfo de las repúblicas liberales y la segunda revolución industrial.

[1] Gutiérrez C. Andrés Abraham. Abreviaturas del poder porfirista en el espacio urbano hermosillense. Región y sociedad vol.28 no.65 Hermosillo ene./abr. 2016.




La propagación del nacionalismo en México se hizo presente por medio de la estatuomanía hacia 1888, mediante la cual se buscó reafirmar la identidad y unidad de los mexicanos, fomentando y cultivando la erección de estatuas.

En 1889 en Hermosillo, los gobernadores porfiristas de Sonora Ramón Corral y Luis Emeterio Torres, se encargaron de darle seguimiento a tal convocatoria y  eligieron como héroes a los caudillos Ignacio Pesqueira García y Jesús García Morales y colocaron sus estatuas en el palacio de gobierno, donde se encuentran en la actualidad.

Ambos personajes políticos de Sonora habían participado en la guerra de reforma, en la intervención extranjera y el segundo imperio. El primero murió en 1886 y el segundo en 1883, por lo que estaba muy vigente el sentido de conmemorar su vida y obra.




Para la creación de las esculturas de los dos insignes sonorenses se recurrió a Henry Alciati, un  escultor de origen franco-italiano nacido en Marsella, Francia,  con residencia en México desde 1889 como maestro de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1891 fue encargado por el gobierno mexicano para crear estatuas de héroes nacionales para el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México y en 1910 realizó la escultura del Ángel de la Independencia.

También se edificó una estatua en honor a Miguel Hidalgo, en el marco de los festejos del centenario de la Independencia en 1910, para lo que se formó el Comité de Suscripción Popular Pro-monumento del padre Miguel Hidalgo, sin embargo, poco después el encargo lo asumiría la Comisión del Centenario.

La estatua de Hidalgo fue proyectada  desde 1908 por el arquitecto italiano Aquiles Baldassi, un comerciante italiano e ilustre artista del mármol que también elaboró el plano de la fachada de la catedral metropolitana de Hermosillo. 

El 15 de septiembre de 1910, en el marco de los festejos del centenario de la Independencia se inauguró el jardín Hidalgo, ubicado en la calzada Centenario, frente al lado norte de la plaza Zaragoza. Al día siguiente, en un acto simbólico, fue colocada la primera piedra de lo que sería el monumento ya encargado a Baldassi, cuya base sería de mármol de Carrara, Italia, y la estatua de bronce.

El 1 de julio de 1914, la estatua de Hidalgo fue derribada por un rayo, no obstante de haber caído de la base por la fuerza del rayo, el monumento no sufrió daño de consideración alguno, solamente se le desprendió la nariz.  




En 1923, la estatua de Hidalgo, previa reparación de la nariz por el ingeniero José Aguilar propietario de la Fundición de Sonora, fue removida e instalada en la plaza Hidalgo por la calle Tampico (Obregón), entre Porfirio Díaz (Garmendia) y Yáñez, sobre un pedestal de mármol cercado de balaustres de fierro vaciado terminados en afiladas puntas, al tiempo que la orquesta de Alberto Anguiano tocaba la marcha La Zacatecana.

A finales de los años cincuenta la estatua fue removida a la Plaza 16 de septiembre, localizada por la calle Garmendia y Colima (Gastón Madrid),  y en los años 2000 fue de nuevo reinstalada en la Plaza Hidalgo.

Las primeras tres estatuas en Hermosillo reforzaron el elemento histórico haciéndolo público y resaltaron así a los héroes distinguidos de la época. Se trataba de preservar la memoria histórica, la cual era un medio para la gestación de la identidad nacional.

En 1937, al remodelarse el parque Madero, Ignacio Asúnsolo y Fermín Revueltas realizaron un trabajo escultórico sobre Jesús García Corona  consistente en una figura poliédrica de color blanco al que la población llamó “El pan de azúcar”.

En 1940, a iniciativa del diputado constituyente Juan de Dios Bojórquez y apoyado por un grupo de hermosillenses se erigió en el parque Madero un busto elaborado por Ignacio Asúnsolo, como justo homenaje al músico y compositor sonorense Rodolfo Campodónico.




En 1947, con motivo de la inauguración del cine-teatro Sonora, en su vestíbulo interior se instalaron dos estatuas vaciadas en yeso de las diosas romanas Minerva y Diana Cazadora, realizadas por el escultor Francisco Castillo Blanco. Ambas son hijas del Dios Júpiter y de Metis (la Prudencia), en el caso de Minerva, mientras que la madre de Diana es Latona, diosa de la noche.  

La escultura de Minerva, la diosa Atenea en la mitología griega, además de ser considerada como diosa de la sabiduría y las artes, Minerva también es la patrona de las técnicas de la guerra y protectora de Roma, fue ataviada con yelmo, escudo y lanza.

La escultura de Diana, la diosa Artemisa en el mito griego, se presenta como amazona, con arco, carcaj y acompañada de un perro. Diana es la diosa de la caza y protectora de la naturaleza y la luna.

Años después de haber cerrado el Cine Sonora, fueron restauradas, luego fueron donadas a la Universidad de Sonora; hoy  forman parte de su acervo cultural y se encuentran en la Sala de Historia del Museo Regional de la Universidad de Sonora.

En 1951, se instaló un monumento a Benito Juárez en la esquina de los bulevares Rodríguez y Encinas, cuyo pedestal era un enorme monolito con asta bandera que llevaba una águila en altorelieve al centro.




En 1948, al cerrarse el hospital civil que estaba localizado en la esquina de Jesús García y Elías Calles, el edificio fue derribado y en su lugar fue construido un kínder en 1950 y frente a éste se instaló un monumento al globo terráqueo conocido como El Mundito, que hasta la fecha sigue en le mismo lugar.

A las 11:00 de la mañana del 6 de febrero de 1952, con el marco del coro universitario interpretando obras de Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig Van Beethoven, fue inaugurado al interior del edificio del museo y biblioteca de la Universidad de Sonora, un monumento en honor del general Abelardo L. Rodríguez, autor de la magna obra fue Ignacio Asúnsolo.

El 10 de Mayo de 1955, en un portentoso evento ceremonial y ante la presencia de cientos de hermosillenses encabezados por el gobernador Ignacio Soto fue inaugurado el hemiciclo a la madre en la plaza frente a la Universidad de Sonora (Hoy Emiliana de Zubeldía). El monumento, obra de Ignacio Asúnsolo, fue construido por el contratista Graciano Landeros Nuño, dirigido por los arquitectos Gustavo Aguilar y Felipe Ortega.

A finales de los años 50 se inauguró la Clínica del Noroeste en la esquina de Yucatán (Colosio) y Juárez, donde se le incluyeron unos altorelieves con imágenes de la medicina de Francisco Castillo Blanco, que aún existen en sus paredes.




En junio de 1959, el gobernador de Sonora Ignacio Soto inauguró el primer kínder en Hermosillo ubicado en uno de los cruceros más importantes de la capital sonorense; el cruce del Boulevard Rodríguez y las calles Jalisco y Rosales.

La guardería recibió el nombre de Caperucita Roja en alusión al cuento infantil universal. En el patio del edificio se develó una escultura de la Caperucita que elaboró el maestro Francisco Castillo Blanco. Se trata de una escultura vaciada en cemento y que es una composición en la que aparece la niña ataviada con su caperuza, cargando el cesto en el que lleva comida a su abuela; junto a ella, el lobo la rodea en plan de acecho. Desde el año 2012 el lugar se destinó para las nuevas instalaciones de Radio Universidad, y la estatua continúa en su sitio original.

En 1960, el hemiciclo y el monumento a la madre fueron trasladados a una plaza con ese mismo nombre a la colonia Olivares.

En 1961, se instaló en el bulevar Rodríguez la estatua del presidente de México Abelardo L. Rodríguez, del escultor  Julián Martínez Sotos.

En 1962, se instaló en el bulevar Rodríguez la estatua del presidente de México Adolfo de la Huerta Oriol, obra de Federico Canessi.




En 1963, se instaló en el bulevar Rodríguez la estatua del presidente de México Álvaro Obregón Salido, autoría de Julián Martínez Sotos.

En 1964 se instala la estatua ecuestre de Eusebio Francisco Kino, de la autoría de Julián Martínez SotosMoisés del Águila y Julio Barrera. Primero se colocó en el bulevar Kino y el periférico Norte, años después se reubicó kilómetros al norte por la carretera internacional No.15 a la altura del Tecnológico de Monterrey y en los años 2000 se reinstaló en el atrio de la catedral metropolitana.

En 1965 se instala la estatua ecuestre del explorador Juan Bautista de Anza, en la confluencia de los bulevares Rodríguez y Encinas y se retira de ese lugar la estatua de Benito Juárez para reinstalarla en el jardín Juárez y el 2014 fue retirada de allí para ser instalada en los jardines del centro de gobierno en el paseo río Sonora.

En 1965, en la confluencia de los bulevares Rodríguez y Morelos, se instala un busto del héroe de la Independencia  José María Morelos y Pavón, elaborado por Julián Martínez Sotos.

En 1965,  se erigió un monumento a los Niños Héroes de Chapultepec; consistente en una plaza en las calles Rosales y Oaxaca a un lado del museo y biblioteca de la UNISON.

El mismo 1965 se construyó la plaza de los Tres Pueblos, en homenaje a  Suaqui, Tepupa y Batuc, que sucumbieron bajo las aguas de la presa “El Novillo” en 1962. La obra consiste en el frontispicio de la iglesia de  Suaqui que fue traída pieza por pieza de aquel pueblo y reinstalada por el bulevar Vildósola en Villa de Seris.




En 1967 se instala en el parque Madero,  exactamente en el lugar donde había nacido, la estatua de Jesús García Corona realizada por Julián Martínez Sotos

En 1967, se instaló en el bulevar Rodríguez la estatua del presidente de México Plutarco Elías Calles, del maestro Ignacio Asúnsolo.

Ese mismo año se instala frente a las oficinas del DIF estatal en las calles Matamoros y Aguascalientes el monumento-fuente de los niños jugando, obra de autor yucateco Melesio Humberto Peraza y Ojeda. El monumento fue cambiado después a las oficinas de UNACARI en la colonia Bugambilias y después a las mismas oficinas en el periférico oriente en La Sauceda.

En 1972, en la escuela primaria Club de Leones No. 5  se instala un busto de Benito Juárez García donado por los miembros de dicho club en Hermosillo.

En 1979, el monumento a los Niños Héroes de Chapultepec es reubicado a las calles Gómez Farías y Justo Sierra y en su lugar se construye la plaza a los 100 de Hermosillo como capital del estado con un monumento de cien cilindros acomodados hacia arriba. La obra es de los arquitectos Salvador Hernández y Oscar Romo Salazar y el ingeniero Fermín Villalba.

Ese mismo año de 1979, el busto de Rodolfo Campodónico que estaba en el parque Madero, es reubicado a la esquina de las calles Serdán y Rosales frente al edificio Banco de México.




También en 1979 se erige la estatua en honora al policía de tránsito Enrique Morales Alcántar “Moralitos”, autoría de José Balderrama Orduño, frente a la escuela Alberto Gutiérrez por la calle Rosales y Sonora.

En 1981, en el marco de la IV Reunión de la República se inaugura la estatua a Venustiano Carranza, de Luis Sanguino,  localizada por el bulevar Vildósola frente a la Casa de la Cultura en el vado del río Sonora. Actualmente esa estatua se encuentra en el parque Centenario de la colonia Hacienda de la flor.

Al año 2018, existen en Hermosillo 115 obras, entre las cuales hay: 46 bustos, 35 estatuas, 22 monumentos, 7 esculturas y 5 altorrelieves.

Entre todos están representados: animales, presidentes de la república, héroes, sacerdotes, poetas, ciudadanos, gobernadores del estado, maestros, caudillos yaquis, diosas romanas, astrónomo,  barrio, beisbolista, benefactores, bolero, símbolo bombero, boticario, candidato a la presidencia de la república, científico, cápsula del tiempo, la ciudad, ciudadanos, club social, danzantes, comerciante, defensores de derechos humanos, escuela, explorador, fundadores, filósofos, profesores, líderes campesino y obrero, locutor, músico, personaje literario, policía, revolucionario, santos, la tierra, héroes, el juego infantil, la locomotora, la madre, músico, los niños, la patria, poetas, la medicina, los pueblos, las religiones, el reloj, un revolucionario, los sacerdotes y una santa.




Número de  representaciones:

4 veces: Jesús García Corona (Héroe de la humanidad), Benito Juárez García (Presidente de México).

3 veces: Juan Navarrete y Guerrero (sacerdote y obispo de Hermosillo); Abelardo L. Rodríguez (Presidente de México, gobernador del estado y benefactor), Plutarco Elías Calles (Presidente de México, gobernador del estado), Álvaro Obregón Salido (Presidente de México), La madre (Símbolo universal), Los niños (Símbolo universal), La medicina (Símbolo universal), El reloj (Símbolo universal).

2 veces: el Danzante del venado (símbolo sonorense), Eusebio Francisco Kino (Sacerdote jesuita), José María Mórelos y Pavón (Héroe de la Independencia), Luis Donaldo Colosio (Candidato a la presidencia de México), Sor Juana Inés de La Cruz (Poeta);

1 vez:  Abigael Bojórquez, Adolfo De La Huerta Oriol, Agustina Rivas Nuñez, Aída Súllivan De Rodríguez, Alberto Einstein, Alberto Estrella Miranda, Alí Chumacero, Alonso Vidal Balbasto, Ángel Moroni, Antonio M. Rodríguez Arvizu, Antonio Sánchez Ibarra, Bolero, Borrego Cimarrón, Caballo, Caperucita Roja, Capsula del tiempo, Carlos Quintero Arce,  Centenario  como capital, Club Rotario, Defensor de los derechos humanos, Diana cazadora, Edgar Morin, El Buen pastor, El Pensador, El Volantín, El vuelo del Fénix, Emiliana de Zubeldía, Emiliano Zapata, Enrique Morales Alcantar “Moralitos”,  El maestro, Fausto Soto Silva, Francisco I. Madero, Fundadores, Gustavo Hodgers Rico, Héctor Espino, Herminio Ahumada Ortiz, Ignacio Pesquería, Ignacio Soto, Ignacio Zaragoza, Jaime Salcido Lizárraga,  Javier De León, Jesús García Morales, José Lafontaine, José María Leyva “Cajeme”, Josefa Ortiz de Domínguez, Juan Bautista De Anza, Juan Francisco Meza Galaviz,  Juan Maldonado Waswechia “Tetabiate”,  Juan Ruiz De Alarcón, Lázaro Cárdenas del Río, La Minerva, La locomotora, Mariano Hurtado, Matías Cazares, Miguel Hidalgo y Costilla, Monumento a mi barrio, El Mundito (Globo Terráqueo), Norberto Ortega, Nuestra patria victoriosa, Papelerito, Peces y gota de agua, Ramón Gil Samaniego, Raúl Plascencia Villanueva, Rodolfo Campodónico, Rostros desconocidos, Sagrada Familia, Salto de peces, Santa Rita de Casia, Sirena de bomberos, Toro, Tres Pueblos, Trinidad Sánchez Leyva, Venado, Venustiano Carranza.




Escultores:

Los artistas que han realizado algunas de las obras son: Arq. Héctor Jiménez, Alfredo Velarde González, Hugo Darío Ruiz Rosas, Ángel Cruz, Aquiles Baldassi, Arq. Fernando Landgrave, Arq. Salvador Hernández, Arq. Oscar Romo Salazar, Ing. Fermín Villalba, Balderrama Escultores, Marlon Balderrama Monge, Jay y Barbara Brost, Ciro Sotelo Cruz, Ed Mell, Enrique Alciati, Federico Canessi, Francisco Castillo Blanco, Guadalupe Peñúñuri, Hugo Darío Ruiz Rosas, Ignacio Asúnsolo y Fermín Revueltas, José Balderrama Luque, José Balderrama Orduño, Julián Martínez Sotos, Moisés del Águila, Julio Barrera, Luis Sanguino, Melesio Humberto Peraza y Ojeda, Pedro Calles Encinas, Salvador Hernández, Oscar Romo Salazar, Fermín Villalobos y Víctor Gutiérrez.

 

Curiosidades:

En las oficinas de la Fundación esposos Rodríguez, hay un par de bustos pequeños de Abelardo L. Rodríguez y Aida Sullivan de Rodríguez, benefactores de dicha fundación.

En la esquina de la tienda La Nueva Lagunilla en las calles Guerrero y Morelia, hay un busto de la señora Agustina Rivas Núñez, propietaria de la tienda, que sus familiares mandaron hacer y lo colocaron.

Dentro de una vitrina que se encuentra en el Instituto Tecnológico de Hermosillo hay  una pequeña estatua del poeta, ensayista y editor nayarita Alí Chumacero, que le fue entregada al instituto durante el XXVIII Festival de Arte y Cultura de los institutos tecnológicos de México, celebrado en Tepic, Nayarit, el año 2008.

En el salón constitución del palacio de gobierno hay unos bustos de Álvaro Obregón Salido y Plutarco Elías Calles que nadie sabe de qué época son ni quien los hizo.




En el panteón Bethania hay un busto en la tumba del señor Antonio M. Rodríguez Arvizu.

En el panteón San Agustín de la calle Yáñez, hay un busto en la tumba de Ramón Gil Samaniego.

En la zona rural del municipio solo hay dos obras: Un busto de Eusebio Francisco Kino en la plaza principal de Bahía Kino Pueblo y una estatua del líder campesino Trinidad Sánchez Leyva en la plaza principal de Miguel Alemán.

A finales de los años 60, en la esquina de las calles Bavispe y Javier Mina se erigió un busto al poeta y periodista Facundo Bernal López “el Gato con cuello”, nacido el 16 de octubre de 1883 en el barrio Las Pilas de Hermosillo. Facundo estudió en el Colegio Sonora hasta el cuarto grado de primaria. En 1913 se exilia en Los Ángeles, California y en 1925 regresa a Mexicali, B.C, donde se instala hasta su muerte a los 79 años, ocurrida el 2 de enero de 1962. Es autor del poema al menudo que se exhibe en una de las paredes del mercado municipal de  Hermosillo. En el lugar del busto se construyó una plazuela con un  kínder con el nombre del poeta y su busto desapareció.

El busto de Jesús García Corona que por muchos años permaneció en la escuela de Artes y Oficios  “Jesús García” localizada por la calle Rosales, fue reinstalado en el plantel del ICATSON en la esquina de Perimetral Oeste y Solidaridad.




En la sala de Historia del Museo Regional de la Universidad de Sonora se encuentran dos bustos pequeños de José María Leyva “Cajeme” y Juan Maldonado Waswechia “Tetabiate”; un monumento a la madre que por años estuvo colocado en el lobby del museo y biblioteca de la misma universidad y una réplica del rostro cuando recién falleció el obispo de Sonora Juan Navarrete y Guerrero.

En las oficinas del Archivo Histórico del estado hay un busto de Josefa Ortiz De Domínguez.

En la escuela niños con discapacidad de Olivares y Camelia hay un busto del profesor Juan Francisco Meza Galaviz.

En la biblioteca del museo de la Universidad de Sonora hay un busto de Juan Ruiz de Alarcón y otro de Sor Juana Inés de la Cruz.

La estatua al maestro, mas bien a la maestra porque representa a una mujer llevando a una niña y un niño de la mano que llevan un libro cada uno, que estuvo en la Plaza Fátima en Reforma y Tamaulipas, ha desaparecido.

En las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del bulevar Luis Encinas y Solidaridad,  hay un busto de Raúl Plasencia Villanueva, ex presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que él mismo mandó hacer 32 y colocó en cada oficina estatal de derechos humanos del país. Un exceso de egocentrismo.

 En el frontispicio de la casa particular de la esquina de Yáñez y bulevar Luis Encinas, hay dos pequeños bustos de unos rostros desconocidos.

En el palacio de gobierno a principios del siglo XX estuvieron colocados dos bustos de personajes de la historia que no se han podido reconocer.

En la escuela de artes y oficios “Jesús García” de la calle Rosales, a finales de los años sesenta, el ingeniero Mario Yeomans Martínez develó el busto de un personaje hasta ahora no ha sido reconocido.

La estatua de Benito Juárez que se colocó el año 2000 en el parque frente al poder judicial estatal, donde hoy es la Plaza Bicentenario,  fue colocada en el jardín Juárez, y la que estaba en ese jardín, fue colocada en el centro de gobierno.




 

*Ignacio Lagarda Lagarda. Geólogo, maestro en ingeniería y en administración púbica. Historiador y escritor aficionado, ex presidente de la Sociedad Sonorense de Historia.


– PUBLICIDAD –


 

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *