Imágenes urbanas: El Vals de las Mariposas

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Por José Luis Barragán Martínez
José Luis Barragán
Por más que se le explicó la muchacha no quiso entender:

– Es que mira mijita, las fiestas de quinceañera son muy caras, esas cosas no son para nosotros.

– Yo no sé amá, quince años solo se cumplen una vez en la vida, ay se la echan tú y mi apá, pa’ qué me tuvieron si luego no me iban a cumplir con estas cosas, yo quiero mi fiesta y punto.

Días más tarde y como pudieron, tuvo lugar la fiesta en un modesto salón de bailes de aquella colonia popular, la festejada quiso fotografías y video de todo, tanto de la misa como del baile.

El momento más sentido fue cuando el papá le quitó los tenis y le puso las zapatillas, convirtiéndola oficialmente en mujer.




La joven lloró a ríos en el hombro de su padre cuando bailaron “El vals de las mariposas”, el conjunto de los “taca-tacas” se lució verdaderamente: “Quieres bailar, sí; quieres bailar con el son, sí; el vals de las mariposas, contigo”.

A los pocos días la muchacha empezó con su necedad:

– Amá me quiero casar.
– ¿Pero cómo, si apenas eres una niña?
– Ya cumplí quince años y si no me caso me voy con mi novio.
– ¿Pero cómo, por qué, quién es él?
– Es Argimiro el de la cuadra de atrás.
– ¿Pero cómo? ¡Sí es un mariguano!
– ¡Pues yo lo quiero como sea!




Todo fue inútil, un día la muchacha desapareció de su casa, sus padres no quisieron intervenir.

Pronto los empezó a visitar, con golpes y embarazada, hasta que llegó llorando con el bebé de meses y en segundo grado de desnutrición: “¡Perdónenme, ya no lo aguanto, se pone como loco cuando se droga, ayúdenme, no dejen que me lleve!”.

De entonces a la fecha Argimiro va y les apedrea la casa, la policía se lo ha llevado varias veces pero vuelve, reclamando que le entreguen a la muchacha y al bebé.

La tranquilidad en aquella familia se ha ido, solo de vez en cuando es feliz y es cuando entre todos miran el video de los quince años de la muchacha, más cuando bailó con su padre, dichosamente, “El vals de las mariposas”.




*Por José Luis Barragán Martínez, colaborador


– PUBLICIDAD –


 

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *