La Perinola: Egoísmo colectivo

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Por Álex Ramírez-Arballo
Hay luchas que no son nuestras porque son el reclamo de gente que padece cosas que nosotros no padecemos. Sólo gritamos cuando nos pinchan nuestra propia carne, cuando el agua nos llega al cuello, cuando la lumbre –como suele decirse- nos está chamuscando los aparejos. Esto es normal, por lo menos como principio general porque la evolución nos ha puesto a cargo de nosotros mismos, y nuestra seguridad, por lo menos así lo entiende la biología, es sinónimo de perpetuación en nuestra especie.

El asunto es que somos seres gregarios y necesitamos de los demás para poder ser plenamente nosotros, por eso es que no podemos olvidarnos del dolor ajeno sin perder nosotros mismos algo: trabajar por el bienestar de los demás es una excelente inversión en el futuro de todos.

Hablo de esto porque observo cómo la indignación tiende a atomizarse, a diluirse de manera tal que pareciera que el dolor de todos ha de parcelarse de acuerdo a nuestras causas e intereses propios; de este modo ganan los opresores, los asesinos y criminales, los abusadores sistemáticos y los enemigos de la paz.

Ser personas es ser comunidad y es saber construir lazos, acompañarnos en la alegría y compadecernos en el sufrimiento; si hemos prevalecido a pesar de tantos obstáculos como hemos tenido que enfrentar es porque muy a pesar de nuestros instintos egoístas hemos sabido encontrarnos y reencontrarnos. La solidaridad es la única vía de escape que tenemos durante las horas más oscuras.

No me basta decir aquí estas cosas o que tú las escuches o las leas; se precisa, sobre todo, hacerlas conciencia y acción cotidiana, razón de ser, sentido último de nuestra existencia. La fraternidad es una decisión y una práctica; es necesario en nosotros la voluntad de salir a la calle a encontrarnos con los demás porque la vida está ahí afuera y no en nuestro encierro: esto hay que repetírnoslo todos los días hasta que no nos quede la menor duda y nuestra vida esté ligada siempre a la de los demás, que son física y espiritualmente hermanos con un origen común y un destino semejante.

Creo que nuestra libertad, nuestra felicidad y una vida más justa pasan necesariamente por la práctica cotidiana de esta certeza.




 

 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


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