Espejo desenterrado: Leamos para ser felices

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Por Karla Valenzuela
Según la última encuesta del INEGI, de cada 100 personas, 45 leyeron al menos un libro en los últimos 12 meses. Es más, la mayoría de los encuestados respondieron que leen un aproximado de 38 minutos continuos, aunque no necesariamente libros, sino páginas WEB, redes sociales, periódicos y otros medios de divulgación.

En 2014, una encuesta de Conaculta revelaba que el 40 por ciento de los mexicanos jamás había pisado una librería, el 13 por ciento nunca había leído un libro y el 70 por ciento lee lo mismo que antes o menos.

Sin temor a equivocarme, creo que las estadísticas siguen igual, y que si hay más lectores éstos lo son porque, simple y sencillamente, tienen más acceso a internet.

Es alarmante que, por ejemplo, casi la mitad de los mexicanos no haya ido nunca a una librería. Esto sólo significa dos cosas: que no lo considera importante o que no tiene dinero para que la compra de un libro, o tan siquiera un vistazo las principales obras del momento, formen parte de sus prioridades.

Es cierto, ahora podemos leer casi cualquier cosa, cualquier obra de la literatura, por internet. El asunto aquí es que hay tanta información que luego resulta que no sabemos qué leer, ni si es bueno o malo, o si –quizás- estamos perdiendo el tiempo con un best seller que resulta ser un plagio total de una verdadera obra maestra.

Dicho esto, lo acepto, yo prefiero el olor a los libros, el aroma a la tinta sobre el papel, y después de ahí, el gozo al estar leyendo una novedad o alguna historia que ya haya releído pero que sea totalmente grata.

Y es que el domingo próximo, 23 de abril, es el Día Internacional del Libro, y leer sería una buena forma de celebrarlo, no sólo para que -ojalá- las librerías ofrezcan material a costos accesibles, sino también para que ocupemos tiempo y espacio en nuestra vida para tomar en cuenta este hábito que sirve, literalmente, para todo, hasta para ser feliz.

La imaginación, la memoria , y hasta nuestro sueño, se optimizan  si leemos. Es, pues, un buen aliciente para nuestro desarrollo humano en todo sentido.

Dicen por ahí que leer también sirve para tener tema de conversación, pero esto funciona más si charlamos con alguien que también lee, así que -de alguna u otra forma- también es beneficioso para elegir bien a las amistades.

Leamos, pues, y hagamos de los autores, verdaderos amigos.

 

 

*Karla Valenzuela es escritora y periodista. Es Licenciada en Letras Hispánicas y se ha especializado en Literatura Hispanoamericana. Actualmente, se dedica también a proyectos publicitarios.


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